El sexto sentido
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Hasta 1999 M. Night Shyamalan era uno más entre todos nosotros. Dados sus trabajos anteriores nada hacía presagiar que se convertiría en toda una referencia del cine actual. Elevado a los cielos y luego empujado al infierno, hoy celebramos la que fue su primera gran obra. La obra que nos enseñó que algunos dones pueden ser una maldición para una persona con ‘El sexto sentido’.

“Quiero contarle mi secreto…”.-Cole.

Crítica de El sexto sentido

Esta fue la película con la que M. Night Shyamalan saltó a la fama. Anteriormente había escrito y dirigido dos films que nadie o casi nadie había visto. Sin embargo, con ‘El sexto sentido’ acertó un premio gordo. La película recibió 6 nominaciones a los Oscars en la gala del 2000 (incluyendo 2 para el propio Shyamalan como director y guionista). Además, y a posteriori, la cinta sería imitada hasta la saciedad.

La historia que nos entrega Shyamalan nos sumerge por completo en el caso de Cole Sear, un pequeñín con problemas. Los problemas de Cole parecen derivar de la separación de sus padres. Sin embargo, hay mucho más allá de esto. Algo sobrenatural parece rodear al chiquillo que escucha y ve cosas que los demás no captan. Por otro lado, Shyamalan aprovecha esta peculiar característica para introducir, superficialmente, otros temas como el acoso escolar o la soledad. Temas que el pequeño Cole sufre en silencio ocultándoselos a su propia madre.

En relación a lo anterior, el otro gran tema del film es la relación que se establece entre Cole Sear y el psicólogo infantil Malcolm Crowe. El psicólogo se ocupará del caso como vía de “expiación” y quedará tan absorbido que descuidará hasta su propio matrimonio. Precisamente, lo mejor del film es presenciar las charlas y relación entre Cole y Malcolm. El pequeño aprenderá del psicólogo a usar su “don” y el psicólogo descubrirá, gracias al chavalín, increíbles revelaciones sobre su propia vida.

Lógicamente estamos en un film de Shyamalan en el que el misterio no puede faltar ya que es su trademark. Aquí está representado por los fenómenos que acompañan al infante Cole y cómo trata de lidiar con ellos. Ahora bien, no pierdan de vista tampoco esa intrigante puerta de pomo rojo de la casa de Crowe. Una puerta que siempre está cerrada. Ver al psicólogo intentar abrirla es un plano recurrente que Shyamalan repite varias veces a lo largo del metraje. Atención también al tramo final repleto de momentos escalofriantes pero también tremendamente emotivos. Especialmente estos últimos todavía hoy en día son capaces de encogerte el corazón.

Por supuesto, nadie que haya visto esta película puede olvidar su increíble y sorprendente revelación final. Una revelación que te deja estupefacto en el asiento sin poder casi reaccionar. Tan inesperada es que obliga a ver la cinta un mínimo de dos veces para apreciar y valorar su montaje una vez que ya sabes toda la verdad. Este trabajo de edición fue obra de Andrew Mondshein, que también recibió su merecida nominación al Oscar.

“Sólo ven lo que quieren ver”. Los muertos no mueren.

Interpretativamente el nombre de Bruce Willis era el que vendía el film al público de todo el mundo. En la película encarna al psicólogo Malcolm Crowe, un médico especializado en la infancia con un caso a cuestas que lo dejó marcado y herido. Por ello, ve en el pequeño Cole su oportunidad de redención. La interpretación de Willis es totalmente contemplativa, analítica, reflexiva y calmada. Tal cual un psicólogo actuaría en la realidad. No hace el famoso McClane ni un solo gesto de cara a la galería y tampoco ni una sola gracia. Lo veo francamente bien en su rol.

El otro gran protagonista de la cinta es Haley Joel Osment como el pequeño Cole Sear. Pese a que tan sólo era un infante cuando coprotagonizó esta película, Haley ya acumulaba una trabajada filmografía con apariciones en varias series y TV Movies. ‘El sexto sentido’ fue la película que lo lanzó a la fama. Posteriormente, y como sucede con muchas estrellas infantiles, cayó en el olvido al crecer. Su interpretación es comprometidísima al máximo dando vida a un niño muy inteligente, sensible pero también valiente. Un niño que siente y ve cosas que los demás no comprenden y por eso recibe el adjetivo de “pirado”. Su performance le valió una nominación al Oscar en la gala del 2000.

Entre los intérpretes secundarios la que más destaca es Toni Collette dando vida a Lynn Sear, la madre de Cole. La actriz australiana nos entrega a una mujer muy fuerte y con coraje. Una mujer que trata de sacar adelante a su pequeñín pero que no termina de comprender qué le sucede. Lo cierto es que la interpretación de Collette es muy buena pero tampoco la veo al nivel de la nominación al Oscar que recibió. Quizás esa nominación obedeciera, principalmente, a su gran y sentida escena final en el coche. Una escena de 10, sin duda. Por cierto, en la película usa peluca.

Finalmente, de Olivia Williams poco puedo decir ya que su personaje queda muy tapado. La actriz interpreta a Anna Crowe, la esposa de Malcolm. En la película la vemos al principio cuando el psicólogo sufre el atentado en su casa. Posteriormente va apareciendo en escenas puntuales. El problema surge a raíz del asalto inicial. Este atentado deja tan tocado a Malcolm que se volcará en el caso de Cole, olvidándose de su matrimonio. Naturalmente, esto también influye en el film que también pasa a centrarse en la relación médico-paciente. En consecuencia, la relación matrimonial se convierte en una subtrama que enriquece el conjunto pero que no es la principal.

En conclusión.
Termino esta crítica de El sexto sentido, una película fundamental para entender la filmografía de Shyamalan. El famoso realizador sentó aquí las bases de las que serían sus principales trademarks con sorprendentes giros finales incluidos. Tanto si se es o no fan de Shyamalan, esta es una película para ver (más allá de notas) dada su importancia en el cine contemporáneo.

Tráiler de El sexto sentido