El 6º día
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Han clonado a Schwarzenegger pero se han equivocado de persona y lo van a pagar. En su ¡20º aniversario! asistimos a las consecuencias de la clonación en humanos. La presencia de Arnold en pantalla es capaz de conseguir que, incluso las películas más flojas, sean un cierto acontecimiento de entretenimiento. Adentrémonos ya mismo en los secretos de la clonación con esta vulneración de la normativa de ‘El 6º día’.

“Creo que debería clonarse, mientras viva, para poder joderse a sí mismo” (Adam Gibson)

Crítica de El 6º día

Empezaré esta review por lo innegable: ‘El 6º día’ no está entre las mejores cintas del coloso austriaco. Esta película dirigida por Roger Spottiswoode, quien venía de filmar ‘El mañana nunca muere’ (1997), es una de las cintas que Schwarzenegger protagonizó en una etapa en la que se iba interesando más por la política que por el cine. Recordemos que tres años después protagonizaríaTerminator 3: La rebelión de las máquinas (Jonathan Mostow), su despedida como protagonista principal antes de convertirse en Gobernador de California. Así las cosas, la calidad de sus films ya no era la de antaño. Atrás quedaban obras de tremendo calado comoDepredador (John McTiernan, 1987) o Terminator 2 (James Cameron, 1991). Estas dos sólo por citar ejemplos del género de la sci-fi en el que también se encuadra ‘El 6º día’.

Dejando a un lado lo ya expuesto, creo que también hay un cierto encanto en ‘El 6º día’. Para empezar es una curiosa cinta elevada por la presencia de “El Roble”. También destaca por su temática: la clonación. En su contexto histórico, hace 20 años, el tema de la clonación estaba muy de moda gracias a noticias como las relativas al “nacimiento” de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado. Por supuesto, en Hollywood no podían perder la ocasión de explotar el tema. Así pues, más de un estudio buscó la forma de hacer películas con esta temática como telón de fondo. Este film que hoy nos ocupa fue una de ellas.

Lastimosamente uno de los mayores defectos del film es el poco calado que tiene el tema de la clonación. Salvo el proceso del mismo (probablemente lo más interesante tanto a nivel visual como de diseño de producción), el resto solo sirve como punto de partida para un thriller. Un thriller entretenido pero no de tanto impacto como el propio tema vendía. La clonación queda como excusa para intentar elevar la profundidad de la trama y como un elemento de protesta de hasta dónde está su límite, pero sin ahondar mucho más. En definitiva, una oportunidad perdida.

Respecto al factor visual, la película está a años luz de lo que Spottiswoode nos había ofrecido en la ya citada cinta de James Bond. En este sentido, hay que reconocer que ciertos efectos visuales de ‘El 6º día’ no han envejecido bien. Eso sí, la tecnología lograba el hito de duplicar actores. Algo que se conseguía no con los medios actuales, sino grabando al actor por dos veces. Respecto a las persecuciones de helicópteros decir que hace dos décadas eran visualmente interesantes… sin embargo, vistas ahora, ya no resultan tan logradas.

Dejando al margen todo lo anterior, también es cierto que Spottiswoode consigue una producción bastante amena y de ritmo entretenido. En la banda sonora tenemos al sudafricano Trevor Rabin, quien ya acumulaba cierto prestigio y fama. No obstante, su partitura para esta cinta no está entre sus trabajos más memorables… aunque resulte efectiva para lo visto.

En el reparto claramente Arnold Schwarzenegger es el amo y señor del film encarnando a Adam Gibson. Fiel a su estilo, Arnie nos va dejando por el camino alguna perla mientras se carga a los malosos de turno en varias y eficaces set-pieces. Por su parte, Michael Rapaport interpreta a Hank Morgan, su amigo y socio. De cara casi a la galería queda el veterano Robert Duvall como el doctor Griffin Weir, un rol desdibujado dentro del cómputo general.

Gran mención al margen para Tony Goldwyn como Michael Drucker, el villano de turno. Goldwyn es capaz de encararse con Schwarzenegger y salir ileso… interpretativamente hablando. Su personaje no deja de ser un malvado con complejo de Dios, pero es uno de los aspectos más rescatables de la cinta.

También merecen un cierto aplauso los tres sicarios que acompañan a Drucker. Me refiero a Michael Rooker, Sarah Wynter y Rodney Rowland. Este trío nos ofrecen algunos de los momentos más interesantes y delirantes. Destacan especialmente porque cada vez que se los cargan vuelven a ser clonados. Esto último da lugar a ciertos gags con Schwarzenegger en un sentido meta-cinematográfico, si tenemos en cuenta que, a lo largo de su carrera, Arnold se ha cargado a mucha gente en el cine. El más tapado del equipo de esbirros de Drucker es Terry Crews en su debut en la gran pantalla.

En conclusión.
Concluyo esta crítica de El 6º día, una película que no entra dentro de las mejores de Arnold Schwarzenegger. Aun así, y a pesar de muchas de sus carencias, nos encontramos ante una más que curiosa propuesta de Arnie. Algunas set-pieces, el carisma de algunos secundarios y la eficacia musical de Trevor Rabin son otras opciones para verla.

Tráiler de El 6º día