Chloe
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Julianne Moore, Amanda Seyfried y Liam Neeson forman un trío de lujo en esta película. Un trío que representa la sospecha, la seducción y el engaño. Los tres se citan en esta película firmada por Atom Egoyan que cumple una década desde su paso por cines USA. Fue el día 26 de marzo de 2010 cuando tuvimos nuestra primera cita para conocer a ‘Chloe’.

“Puedo convertirme en tu sueño más vivo, vibrante y sentido… y luego, de repente, desaparecer” (Chloe)

Crítica de Chloe

Antes que nada conviene empezar destacando que ‘Chloe’ es una adaptación americana del film francés ‘Nathalie X’ (Anne Fontaine, 2003). Curiosamente, el mítico Ivan Reitman se sintió atraído por la historia y decidió producir la versión americana junto a su hijo, Jason. El director escogido fue el por entonces muy reconocido, y hoy un tanto olvidado, Atom Egoyan.

El realizador nacido en Egipto filma toda la película con una gran elegancia. Una elegancia que se aprecia en todo el diseño de producción del film. La propia decisión de que la protagonista sea una escort y/o prostituta de alto standing es un claro ejemplo que nos aleja de lugares, situaciones y personajes más casuales. Atención al exquisito comienzo con Chloe contándonos cómo es su trabajo mientras se viste con la más seductora lencería. Por el contrario, Egoyan recurre a una serie de trampas visuales para reafirmar todavía más lo que dicen determinados personajes. Llegado un momento te das cuenta de todo el pastel y Egoyan queda retratado como un “trilero” dándote cuenta que sus “trampas” no eran en absoluto necesarias.

Otro punto destacado es la filmación en la ciudad de Toronto haciéndola pasar como tal y no “disfrazándola” de una ciudad americana, tal y como se suele hacer en la mayor parte de las producciones venidas de USA. A este respecto, la historia original se iba a desarrollar en San Francisco pero Egoyan marcó su criterio con Toronto. Esto es algo que pueden comprobar en los extras de la edición en Blu-ray.

Para tratar esta historia de mujeres se hacía recomendable que el tema fuera visto desde una perspectiva femenina. Ahí es dónde Ivan Reitman pensó en Erin Cressida Wilson, una guionista conocida por sus historias y guiones eróticos. La labor de Cressida es destacada aportando un aire claramente voyeur al libreto. Ahora bien, pese a que los personajes dicen frases con cierto contenido sexual, en ningún caso se cae en la vulgaridad. De hecho, hasta los relatos más subidos de tono que hace Chloe de sus encuentros sexuales suenan elegantes.

Por otro lado, la historia se configura como un continuo vis a vis entre Chloe y Catherine. Es de estas “entrevistas” de las que surgen todo el contenido sexual, voyeur y erótico de la historia. Claramente los relatos de Chloe van arrastrando más y más a Catherine hacia una relación que no se sabe bien cómo puede terminar para ambas mujeres. En este sentido, el único “pero” realmente importante que se le puede hacer a Cressida es derivar finalmente la trama hacia lo típico ya visto en muchas otras cintas.

No obstante, y al margen de la historia y los encuentros entre Chloe y Catherine, la cinta también ahonda en la crisis de los cuarenta que experimentan determinadas mujeres. Este es el caso de Catherine, que se ve a sí misma superada por las jóvenes estudiantes que rodean a su marido. Por otro lado, la trama que sigue a Chloe es mucho más opaca. Tan es así que ella misma es un enigma tanto para Catherine como, especialmente, para el público. Y, en este aspecto, el film y la trama inciden muy acertadamente en el peligro de contar tu vida y experiencias a desconocidos y abrirles encima la puerta de tu “casa”.

Lógicamente, y en relación a todo lo anterior, también hay algunas escenas de desnudos bastante explícitas aunque breves. Estoy muy seguro que, al menos, una par de ellas no se llegarían a filmar actualmente estando los tiempos como están. De entre todas estas secuencias destaca especialmente una. Me refiero al encuentro en el que Catherine, finalmente, cae rendida de deseo ante Chloe. Atención a la veracidad de ese momento.

A toda la ya comentada elegancia de la película se suma también la banda sonora compuesta por Mychael Danna. El oscarizado compositor entrega una música delicada y con tonos sensuales y de cierta intriga y misterio. Música e imágenes van totalmente de la mano aquí.

“Hago cosas que no quiero hacer”. Tres son multitud.

El reparto del film destaca con sus dos protagonistas principales a un nivel muy alto. Por un lado, Amanda Seyfried da vida a la joven que pone nombre a la película, Chole. La actuación de Seyfried es tremendamente buena sabiendo engancharte con la personalidad tan dulce y sensual de Chloe que luego va evolucionando hacia otros niveles. No es sólo ver a Amanda vestida provocativamente, es también la sensualidad que ella logra transmitir con su rostro en todos sus planos. Presten atención a cómo mantiene el pulso y, por momentos, supera a una actriz de nivel como es Julianne Moore. Por último, observen su rostro la última vez que abandona la consulta de Catherine dejando claro que su personaje ya ha emprendido un camino de no-retorno.

Por su parte, Julianne Moore también está perfecta como Catherine, una ginecóloga en plena crisis de los cuarenta que está perdiendo el control de su vida y que se siente decepcionada consigo misma. La performance de Moore acierta plenamente al entregarnos a una mujer que se empeña en creerse superada físicamente por las jóvenes y que es incapaz de hacerse respetar por su propio hijo. También destaca cómo Moore va haciendo que su personaje se enganche más y más a Chloe. Para el recuerdo queda su última aparición en la película con un relevante accesorio sujetando su pelo. Es un plano de unos segundos pero que resume muchas cosas…

El último papel destacado va para Liam Neeson dando vida a David, el marido de Catherine. Al contrario que a su esposa, a David el paso del tiempo lo ha convertido en un hombre bastante atractivo y con gran carisma entre sus jóvenes alumnas. Muy bien encajado está Neeson en este rol alejándose de venganzas y similares. Finalmente, Max Thieriot es el retoño adolescente de David y Catherine, un joven que se siente más ligado a su padre que a su madre a la que no para de atacar y provocar.

“Cómo puedes hacerlo” (Catherine)
“Intento encontrar algo que amar en cada persona” (Chloe)

En conclusión.
Termino esta crítica de Chloe, una película que destaca fundamentalmente por su cuidada escenografía y por dos actrices a un nivel muy top. Si les gustan las cintas con tríos metidos en una red de desconfianza deberían darle una oportunidad. No es un film sobresaliente pero tampoco desagrada y deja buen recuerdo por sus interpretaciones y escenas.

Tráiler de Chloe