Candyman (El dominio de la mente)
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En 1992 se presentó en cines una nueva figura del terror que, con el tiempo, llegó a convertirse en todo un icono del cine de género. Un icono tanto por su tremenda presencia física como por la leyenda maldita que le acompañaba. Y, por supuesto, por su inolvidable invocación. Ha llegado la hora de ponerse ante el espejo y repetir cinco veces el nombre de ‘Candyman (El dominio de la mente)’.

“¿Has oído hablar de Candyman? Si miras al espejo y pronuncias su nombre cinco veces aparecerá detrás de ti. Respirando en tu cuello. ¿Quieres probarlo?”

Crítica de Candyman (El dominio de la mente)

Hay directores, actores, guionistas,… cuya filmografía puede quedar limitada a ser simplemente recordada por un título. Este es el caso de Bernard Rose. Hablamos de un director y guionista londinense que encontró en ‘Candyman (El dominio de la mente)’ su gran obra. Poco trascendente hizo antes y después de este film que hoy estamos recuperando para la web. Y el caso es que aquí no hizo para nada un mal trabajo. Un trabajo que destaca por su gusto por las vistas aéreas y por una minuciosa descripción de ambientes, sobre todo los de pobreza.

Entrando en la trama del film decir que el del guión también se ocupó el propio Bernard Rose. Y lo hizo adaptado a su gusto un relato conocido como ‘The Forbidden’ escrito por Clive Barker, el maestro del horror. La historia que nos presenta Bernard, como en muchos films del cine de género, queda estructurada en dos partes. La primera será del gusto de los amantes de la investigación pues vemos a Helen, y a su amiga Bernadette, visitar lugares y entrevistar gente en busca de recopilar datos para su tesis doctoral. Y la segunda parte ya es un total descenso a los infiernos de la locura y el horror con Candyman haciéndose presente intentando conquistar la fe de Helen. Sin duda, estos minutos son los más disfrutables para los amantes del terror con terribles muertes en primer plano y mucha sangre derramada.

La ambientación presenta un claro contraste entre el universo de Helen y la barriada de Cabrini-Green. El primero es un mundo limpio de universidades, buenos trajes como los de Bernadette y cenas más o menos caras. Por otro lado, los bloques de apartamentos, y zona urbana de Cabrini-Green, representan la pobreza y las clases negras abandonadas. Aquí destacan, y mucho, los ambientes de auténtica roña repletos de suciedad y grafitis. Incluso puedo decir que algunas habitaciones y lavabos tienen tal grado de podredumbre que llegan a dar verdadero asco incluyendo defecaciones humanas en el suelo. Resulta inevitable compararlos, de algún modo, con escenarios de pesadilla tipoSilent Hill (Christophe Gans, 2006).

En cuanto a los efectos especiales decir que son todos prácticos, como era habitual en los 80 y 90. Esto es todo una ventaja porque si están bien hechos, como es este caso, duran para siempre. En esta cinta llegaremos a ver el torso abierto de Candyman repleto de abejas. Y atención con las abejas porque se emplearon abejas «amaestradas» de verdad y seleccionando aquellas que tuviera menos poder en sus aguijones. No en vano, Tony Todd y Virigina Madsen tenía que interactuar con ellas, especialmente Todd que en una escena presenta la boca repleta de ellas.

La música de Philip Glass es otro punto a tener en cuenta. Aquí tenemos una de esas bandas sonoras que yo digo que identifican claramente a la película en cuestión. Destaca el empleo del órgano, el piano y los coros repitiendo “Ah, ah!”.

“Dulces para el dulce”. El hombre de los caramelos.

La principal protagonista de la función es Virginia Madsen, una actriz que siempre me ha parecido de belleza clásica. En esta ocasión interpreta a Helen Lyle, la graduada que busca leyendas urbanas para escribir su tesis. La recreación que hace Virginia presenta, al igual que el film, dos etapas. En la primera no sobresale casi por nada, pero en la segunda brilla muchísimo. Digamos que en los últimos 40-50 minutos consigue tres estados de ánimos muy logrados: la locura, la incredulidad y la valentía. Atención a la patética performance que Virginia consigue aplicar a su personaje en la escena en comisaría cuando es detenida y obligada a desnudarse por una agente. También mucha atención a su última aparición en la película…

Por su parte, el otro gran nombre del film es el de Tony Todd encarnando a Candyman, el hijo de un esclavo que fue brutalmente linchado en 1890 pasando al mundo sobrenatural desde dónde estableció su imperio del horror. Decir que Tony Todd resulta impresionante en este papel es decir la verdad. Nada más hay que ver su primera aparición en un garaje. A Todd le basta con estar de pie y hablar con una voz de ultratumba para infundir miedo y respeto. Posteriormente cada aparición suya es devastadora con un garfio por mano que le sirve para abrir en canal a sus víctimas. Unas víctimas que es fundamental que crean en él para que este pueda mantener viva su macabra leyenda.

En el resto del casting nos encontramos con Kasi Lemmons en un agradable papel como Bernadette, la mejor amiga y compañera de tesis de Helen. En cambio, Xander Berkeley entrega una aburrida interpretación como Trevor, el marido de Helen que es un catedrático que intima demasiado con alguna que otra alumna. No se pierdan la primera aparición en cines de Michael Culkin como el profesor Philip Purcell, un experto en Candyman al que Helen amenaza con hundir y este termina poniéndola en su sitio al revelarle toda la leyenda que ella desconocía. Finalmente tenemos un papel con final emotivo para Vanessa Williams como la madre de un bebé llamado Anthony al que rapta Candyman para extorsionar a Helen.

“Te dirán que he derramado sangre inocente. ¿Para qué es la sangre sino para derramarla? Con mi garfio por mano te abriré en canal desde la ingle hasta el esófago” (Candyman)

En conclusión.
Termino esta crítica Candyman (El dominio de la mente), una película que supuso la presentación de una nueva criatura del horror. Una criatura con una leyenda salpicada por el romance, el drama, el racismo y el crimen. Sin lugar a dudas el mejor film de Bernard Rose y la puerta de entrada a la inmortalidad en el cine de género para Tony Todd.

Tráiler de Candyman (El dominio de la mente)

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