X-Files: Creer es la clave
Comparte con tus amigos










Enviar

En 1993 llegaba a nuestros televisores ‘Expediente X’, una nueva teleserie que, pese a tener un arranque lento, acabaría arrasando en los índices de audiencia y se mantendría durante nueve temporadas en su etapa clásica. La serie nos presentaba a dos agentes del FBI que estaban encargados de investigar casos de OVNIs, sucesos paranormales, criaturas extrañas y un largo etcétera de rarezas. En 1998, y debido a su éxito, se produjo su salto a la gran pantalla con ‘Expediente X: Enfréntate al futuro’, una película que en sí misma era un episodio más pero realizado con mayor presupuesto. Diez años más tarde nos llegaba ‘X-Files: Creer es la clave’, una segunda entrega que, a la postre, resultó ser totalmente innecesaria.

Crítica de X-Files: Creer es la clave

Todos tenemos en mente un buen número de series que han sido llevadas a la gran pantalla con mayor o menor acierto, lo que ocurre es queExpediente X fue, en su momento, el buque insignia de la FOX, una serie de culto venerada por millones de fans que tenía una identidad propia y una esencia muy característica… y claro, el tipo de tropelías que se permitieron con Los Ángeles de Charlie’ no se tolerarían con Los Soprano’ ni con esta serie que nos ocupa. Pero en este caso también creo poder afirmar que no se ha dado a los fans de la serie lo que pedían. Y no nos engañemos, si esta franquicia ha llegado tan lejos ha sido gracias a esos fans.

Aclarado este punto hablemos de Chris Carter, el padre de la criatura. La primera película que nos ofreció (sólo se encargó del guión) tenía el grave problema de que si no habías seguido fielmente la serie te perdías más que un pulpo en un garaje. Eso provocó críticas muy comprensibles entre los seguidores menos entusiastas y el público casual, e imagino que en cierta forma no querían repetir el error… Pero lo que nos encontramos en ‘X-Files: Creer es la clave’ es el otro extremo. Es decir, una película que poco tiene que ver con la serie original y que se pasa por el forro todo aquello que la caracterizaba. Ignoro dónde están los expedientes X, pero en la hora y media que dura la película no he visto ni uno. El cura visionario lógicamente no cuenta, y los experimentos con perros tampoco, allá por los años cincuenta Vladimir Demikhov ya los hacía y carecen de misterio alguno. Ya me perdonareis la exageración, pero confieso con pesar que entre esas visiones divinas y los cuerpos mutilados me parecía más una recreación de “Cuarto Milenio” que una película de esa serie que nos cautivó hace casi dos décadas.

Y es que los personajes también han sufrido una evolución, o como se suele decir “nos los han cambiado”. Fox Mulder vive recluido en su casa con una orden de captura sobre su cabeza, una pinta de perro-flauta que espanta y pasa el día recortando periódicos y empapelando de noticias su habitación. Y bueno, Dana Scully se ha convertido en una doctora que se desvive por salvar niños y que parece sacada de alguna ONG cuando en realidad se supone que es una ex-agente del FBI.

Una buena parte de la trama consiste en explicarnos por qué los dos protagonistas han llegado a su situación actual y cómo los Expedientes X les han llegado a traumatizar cambiando sus vidas. Pero la verdad es que ahondar tanto en su evolución personal va en detrimento de ese aura de misterio que tenía la serie y que ahora brilla por su ausencia. Si hay algo que salva todo esto es la química entre los dos actores, que es tan intensa como siempre. 

David Duchovny está en su línea, aunque debo decir que desde su paso por la serie Californication’ no volvió a ser el mismo… Será por eso que parece más un investigador amateur cachondo que un experimentado ex-agente. El trabajo interpretativo de Gillian Anderson, en cambio, creo que es excelente y no se limita como Duchovny a amueblar la escena, sino que va más allá en el desarrollo de su personaje y trata de mostrarnos algo más. Pero claro, las reflexiones religiosas de una “atea” no pintan mucho en la historia que se nos está tratando de contar, porque si bien se intenta crear un discurso acerca de la existencia de Dios… pues ¿qué queréis que os diga? esto no es una película espiritual y filosófica, o mejor dicho, no debería serlo.

Los actores secundarios no aportan demasiado. Amanda Peet se limita a pasar de puntillas, y en cuanto al rapero Xzibit… ¿de verdad sólo tenían en mente a este tuneador de coches cuando pensaron en un actor negro? Y bueno, Billy Connolly está totalmente desaprovechado, dejando de banda que escoger a un actor especializado en comedias para interpretar a un cura pedófilo no me parece la mejor opción. Eso sí, mención especial merece lo que han hecho con el personaje de Mitch Pileggi. Si tuviera que apostar, diría que cuando el guión ya estaba acabado alguien debió decirle a Chris Carter “Oye, que no sale Skinner… ¿Qué dirán los fans?”. Y le metieron con calzador en un papel que podría haber interpretado cualquier actor de tercera fila. Sin palabras se queda uno.

El guión es otro punto a comentar porque hace aguas por diversos puntos. No es sólo que la cinta sea lenta, inconsistente y carezca de la tensión que se le supone a una película de este tipo. Además hay elementos que contribuyen a que no creas lo que estás viendo. Por ejemplo, tenemos a un tipo como Fox Mulder curtido en batallas, que se las ha tenido con bicharracos interdimensionales, extraterrestres con muy mala leche, agentes del gobierno y un sinfín de personajes bizarros… y la verdad, queda muy cutre que alguien con semejantes tablas acuda a una granja perdida en medio de las montañas armado únicamente con un martillo. También es absurdo que se comporte como un simple aficionado o que se impresione por ver una cabeza cortada ¡anda que no ha visto cosas fuertes! Quizás si nunca hubiéramos visto nueve temporadas de ‘Expediente X’ podríamos tragar. Pero como sí las hemos visto, el Mulder que nos endosan en esta película no hay quien se lo crea. Tampoco se entiende que no haya nada que enlace con la anterior película o como mínimo con la serie original. La conspiración o el cáncer negro brillan por su ausencia, como si jamás hubieran existido.

Conclusión.
Termina esta crítica de X-Files: Creer es la clave, cuando uno se dispone a ver una película de ‘Expediente X’ es inevitable tener unas expectativas elevadas. Incluso para los que, como yo, no son fans acérrimos. Queremos a Mulder y Scully, pero también una historia tensa, enérgica, con misterio, que te tenga pegado al asiento y mantenga un vínculo con esas nueve temporadas que la gente vio desde el sofá de sus casas. Desgraciadamente esto no es lo que se nos ofrece aquí. Sí, alguno utilizará la ya manida y tópica expresión de “no habéis entendido la película“. Pero no amigos, de hecho si no fuera porque los personajes se llaman Mulder y Scully podríamos decir que estamos ante una película mediocre de asesinos en serie. Esta película puede ser una opción para incondicionales nostálgicos de la serie, pero dudo mucho que pueda despertar el interés del resto del público.

Tráiler de X-Files: Creer es la clave