Viernes 13 (2009)
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Tras el sabor agridulce que nos dejaron las últimas secuelas de una franquicia que culminó en 1993 con la decepcionante Viernes 13: El final – Jason se va al Infierno, ahora nos llega de la mano de Marcus Nispel una muy cuidada puesta al día del personaje creado por Sean S. Cunninghan hace ya tres décadas. Nispel, que ya se encargó de dirigir de manera excelente la nueva versión del clásico La Matanza de Texas en 2004, no ha escatimado a la hora de mostrar sexo y violencia en un film altamente divertido y de ritmo vertiginoso, logrando además dotar a su remake de un estilo propio pero respetando casi todos los ingredientes que hicieron de esta saga una de las más revelantes y duraderas del género de terror. Viernes 13 (2009) es una buena revisión de uno de los iconos más importantes de la historia del cine: Jason Voorhees, el psicokiller más brutal y psicotrónico del mundo del celuloide.

Viernes 13

Crítica de Viernes 13 (2009)

En una época donde los remakes están a la orden del día, no podía faltar una nueva versión del indiscutible clásico Viernes 13, película de culto dirigida en 1980 por Sean S. Cunningham, también productor de varias de las secuelas así como del presente remake. Aquel film supuso la presentación de uno de los asesinos más crueles y carismáticos del cine de terror, Jason Voorhees, todo un icono de la cultura “pulp” Norteamericana que se consagró a lo largo de diez películas y que rivalizó durante décadas con otros grandes psicokillers de la talla de Leatherface, Michael Myers o Freddy Krueger; formando un temible cuarteto con el que todos hemos tenido pesadillas alguna vez y que perdura aún hasta nuestros días… Eso si, sus últimas apariciones en la pantalla grande no han sido en clave de secuelas, sino de revisiones, y algunas de ellas resultaron incluso superiores al original, como fue el caso de La Matanza de Texas (2004), que dirigió con atino y contundencia el videoclipero realizador Alemán Marcus Nispel. Tras aquella exitosa experiencia, Nispel y Michael Bay (que ejerció entonces labores de producción y que vuelve a hacerlo en el film que acontece en el presente artículo) vuelven a unir fuerzas para dar forma al esperado regreso del brutal asesino de Crystal Lake en un film que satisfacerá con creces a todo buen amante de las “Body-count” y del sub-género “Slasher-movies”, y que no dejará indiferentes a los fans más experimentados (y sobre todo, sensatos) del personaje.

Viernes 13

El tiempo no pasa en vano, y el espectador actual ya ha visto lo suficiente como para estar más que curado de espanto; un verdadero lastre al que se tienen que enfrentar directores y productores a la hora de encontrar una metodología eficiente que vuelva a producir miedo y sobresaltos en un público totalmente inmune a dichas sensaciones. Por este tipo de motivos resulta tremendamente difícil re-versionar (y sobre todo, causar el impacto de hace dos décadas) un clásico del cine de terror como lo es Viernes 13, sobre todo a tenor de la amplia mitología que envuelve al personaje y de la categoría de culto que alcanzaron algunas de las películas de la saga, especialmente las estupendas tres primeras entregas. Por ello, Viernes 13 (2009) quizás no satisfazca del todo las elevadas pretensiones de los seguidores más radicales de la franquicia, aunque sin lugar a dudas estamos hablando de una película dotada de una sensacional puesta en escena y un ritmo frenético que de ninguna de las maneras dará lugar al aburrimiento, algo que sí sucedía en muchas de las secuelas precedentes. No obstante, el film tiene sus considerables carencias, ya que parte de la entrañable esencia ochentera de las antiguas películas se pierde en esta nueva propuesta, así como también el elevado factor “gore” que caracterizó a la mayoría de films de la serie; algo que aún se mantenía intacto en la tremendamente infravalorada Freddy Vs. Jason (2003), pero que en esta ocasión se ha quedado ligeramente a medias. Pese a ello no tienen por qué se alarmarse, pues disfrutarán de asesinatos muy gráficos, y algunos de ellos, impactantes y realmente crueles.

Viernes 13

A priori la película está pensada para los seguidores más acérrimos de la franquicia, aunque es muy probable que el espectador que tenga cierto gusto por el género pero que no esté tan “versado” sobre la mitología del personaje, sea el que más aprecie positivamente la cinta debido precisamente a su falta de prejuicios y expectativas. Por supuesto, el tándem Marcus Nispel / Michael Bay, que no tienen ni un pelo de tontos, ya contemplaban desde un principio la remota posibilidad (“remota” porque todo fan inteligente sabrá apreciar la película) de que el film defraudara en cierta medida a un sector de incondicionales de Jason; por ello director y productor han sabido dotar a esta nueva versión de un distintivo carácter propio con el propósito de acaparar la atención de un nuevo público que parta desde cero. Y francamente, les ha salido mejor de lo esperado. Eso si, pueden ustedes estar tranquilos, porque no resulta para nada imprescindible conocer a fondo el “Universo Jason” para disfrutar de esta nueva epopeya sanguinaria, aunque es bien cierto que si pretenden degustar el film en toda su extensión, es recomendable, que no esencial, conocer bien la saga y haber visionado todas las películas que la componen. Sólo de este modo se podrá emitir un juicio objetivo sobre las virtudes, defectos, y sobre todo, diferencias con respecto a las películas predecesoras.

Pero no nos engañemos. En la actualidad este tipo de fórmula se está quedando obsoleta, y como ejercicio cinematográfico el valor de la película es prácticamente nulo (algo que sucede en casi todos los films de este rango), por lo tanto, quien se espere un producto arropado por un meticuloso guión, unas actuaciones decentes o crea que el film va a reportar un factor sorpresa o elemento innovador a un sub-género ya mañido, que se abstenga de verla porque el varapalo será de escándalo. ¿Pero a caso le debemos pedir a la película otro tipo de ingredientes que no sean la muerte, los gritos, los desnudos, la sangre y el humor negro? Así es Viernes 13, por lo tanto en este aspecto la cinta no engaña absolutamente a nadie y cumple sobradamente con sus objetivos, que son ni más ni menos que hacer pasar al espectador una divertida hora y cuarenta minutos de asesinatos bastante explícitos, algún que otro inesperado sobresalto (que haberlos los hay. Que resulten efectivos o no ya depende de lo curtidos que estemos), chicas guapas con sus encantos al descubierto y violencia, bastante violencia en un mundo donde la calificación PG-13 está lastrando y mutilando de manera alarmante la gran mayoría de películas que pasan por nuestras salas de cine.

Viernes 13

Muchos se preguntarán entonces si estamos ante un remake superior a la película original, o por el contrario, si nos encontramos ante un intento fallido de emular situaciones y sensaciones que hicieron de “Friday 13th” una cinta imprescindible para todo buen amante del género. Pues ni una cosa ni otra, ya que Viernes 13 (2009) realmente se trata de una peculiar actualización que no se puede considerar en absoluto como una nueva versión de la primera entrega, sino más bien como un magnífico híbrido que mezcla de forma admirable (e inesperada) los acontecimientos narrados en Viernes 13 (1980), Viernes 13. Parte 2 (1981) y Viernes 13. Parte 3 (1982) mediante un simple pero enérgico equilibrio argumental; algo que sumado a un inteligente planteamiento de Marcus Nispel, facilitará al nuevo público la comprensión de los auténticos orígenes e inquietudes del icónico personaje. Un Jason Voorhees que lucirá un look realmente aterrador, pero que también demostrará contra todo pronóstico que posee una relativa sensibilidad motivada por el recuerdo de su difunta madre. Precisamente este es uno de los nuevos conceptos que se nos presentan en esta revisión, un Jason ligeramente distinto en carácter al que vimos en el resto de películas que incluso revela aspectos suyos no mostrados hasta ahora. Indudablemente nos encontramos ante un asesino igual de implacable y brutal, pero con un cierto atisbo de vulnerabilidad, sobre todo a tenor de lo que sucede con una de las protagonistas de la historia.

Viernes 13

Como señalamos anteriormente, la cinta homenajea a las tres primeras entregas de la franquicia, algo que se plasma en pantalla a través de un doble e interesante prólogo que enlaza básicamente con un remake de la tercera película. El primero de ellos transcurre en un pasado lejano, y es una rápida secuencia a modo de “flash-back” de varios minutos de duración donde se nos muestra lo sucedido con la madre de Jason en Viernes 13 (1980). Tras esta precisa introducción, pasaremos a un segundo y extenso prólogo de unos veinte minutos que está ambientado en un pasado mucho más reciente, y en el que aparecen los supuestos protagonistas de la historia. Pero sin ir más lejos de la realidad, se trata sólo de un grupo de adolescentes que serán utilizados como cebo para presentarnos la figura de Jason en todo su esplendor. Eso si, el brutal psicokiller aún no lucirá con su clásica máscara de hockey, sino que aparecerá con su rostro oculto tras una especie de saco que Jason ya portaba en la cabeza en la primera de las secuelas. El presente tramo de metraje, que conserva bastantes conceptos de Viernes 13. Parte 2 (entre ellos un tétrico cameo “post-mortem” que los fans agradecerán), ya deja entrever la brutalidad y el alto índice de sexualidad y erotismo que va a predominar a lo largo de todo el film, aunque precisamente uno de los defectos más reprochables de la película tiene lugar durante este larguísimo prólogo. Y es que el realizador Marcus Nispel, especialista en rodar videoclips, ha adquirido ciertos vicios de Michael Bay a la hora de mover la cámara, ya que durante el transcurso de varias secuencias de crímenes, ésta se mueve a velocidad de vértigo y no deja apreciar con total nitidez lo que acontece en ese justo momento. Un desliz que será notablemente subsanado en el segundo acto de la historia, al que llegaremos tras unos tardíos títulos de crédito iniciales.

Ahora si se nos presentan los verdaderos protagonistas de la matanza, una pandilla de típicos adolescentes revolucionados sexualmente y con un bajo índice de inteligencia que obviamente serán masacrados uno a uno (y alguno de ellos no de un modo tan previsible como cabe esperar; eso si, siempre que no hayan visto el destripador tráiler del film) por un Jason Voorhees que lucirá tal y como lo hizo a partir de Viernes 13. Parte 3. Por otra parte, en un intento por dotar a la historia de un aliciente extra, hay que reconocer a los guionistas cierta predisposición de condimentar el argumento con un ligero elemento dramático. Y lo consiguen a medias, aunque esta no es la verdadera finalidad de una película que jamás debería ser criticada por su guión o por sus ramplonas líneas de diálogo. También se aprecia que es un film bastante menos autoparódico y más rudo que la gran mayoría de películas que integran la franquicia, aunque a lo largo de ciertos momentos planeará una ligera estela de humor juvenil y chistes fáciles, pero sin caer en el absurdo ridículo de algunas de sus predecesoras.

Viernea 13

En lo que respecta a la esencia y ambientación malsana de las primeras películas de la serie, resulta francamente difícil de superar, y Nispel, plenamente consciente de ello, ha decidido darle a su remake cierto toque postmoderno gracias un estilo visual que poco o nada tiene que ver con el del primer film. En esta ocasión nos encontramos por momentos con vistosos planos arropados por una poderosa fotografía (algo que hizo de su Matanza de Texas uno de los mejores remakes de la década), detalle que podremos contemplar a lo largo de varias escenas diurnas asi como en las secuencias rodadas en interiores, pero siempre predominando una inquietante y conseguida atmósfera. Atentos al sobrecogedor instante en el que uno de los personajes femeninos practica surf-acuático en el lago (por cierto, desgarrador el desenlace de la escena); o sin ir más lejos, el insano interior de la guarida de Jason. Todo un festival de penumbras, juegos de luces y sombras.
Y es que estamos hablando de un producto notable y bastante personal que no se ciñe simplemente en plagiar a los films precedentes, ya que el realizador ha llevado a cabo una serie de notorios ajustes y cambios que sorprenderán para bien a los seguidores del personaje. Un Jason más rápido e inteligente que en esta ocasión se desplaza a través de una red subterránea desde la que actúa sin contemplaciones y donde tendrá lugar el desenlace de la historia; quizás algo previsible en lo que concierne a Jason, pero en absoluto exento de interés.

Lo que de manera innegable ha logrado Nispel es una más que segura reinvención de la franquicia que dará lugar a varias secuelas más, sobre todo a tenor de la excelente recaudación cosechada por la cinta en su primer fin de semana. Lo peor es que aún haya gente que se niegue a tolerar un tipo de films que, de un modo u otro, y pese al transcurso de los años, siguen mereciendo su correspondiente hueco en el competitivo mundo del cine moderno. Aunque peor aún es desprestigiar un sub-género (el slasher) que desde un principio muestra sus cartas limpiamente sin pretender engañar a nadie. Y en este sentido, no hay nada que reprochar a Viernes 13 (2009), que podrá ser tachada de simplista o tópica en su contenido, pero que trata de forma exquisita los orígenes y valores de su icono principal, dando lugar a una muy recomendable actualización que contiene la mayoría de los ingredientes que convirtieron esta saga en toda una leyenda del cine contemporáneo.

Viernes 13

En resumidas cuentas

Resumiendo esta crítica de Viernes 13 (2009): Si bien es cierto que este nuevo remake no llega a la altura de las excelentes “La Matanza de Texas” (2004) y “Las Colinas tienen ojos” de Alexandre Aja, estamos ante una muy buena resurrección de un personaje que necesitaba sangre nueva tras sus bochornosas últimas apariciones en la gran pantalla. La película, pese a su racional simplicidad argumental, está narrada con pulso a través de varios actos que homenajean las tres primeras películas de la saga, pero con un toque personal que servirá como perfecto punto de partida para dar a conocer la figura de Jason a las nuevas generaciones.
Grandes dosis de erotismo, brutales asesinatos, algún divertido sobresalto, nuevos conceptos y sobre todo, mucho entretenimiento hacen de esta revisión un film más que reivindicable y eficiente.