Thor
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Con la industria del cine realizando películas de superhéroes a toda marcha, era cuestión de tiempo que alguien decidiera adaptar las aventuras del poderoso Thor a la gran pantalla. Este personaje, creado por Jack Kirby y Stan Lee e inspirado en la mitología nórdica, se presentó ante nosotros de la mano de un director cuanto menos interesante, Kenneth Branagh. Así que, por Odín, veamos si ‘Thor’ es digno de cruzar las puertas de Asgard.

«¡Eres indigno y te quitaré tu poder! y… ¡te destierro!».-Odin.

Thor y Odín

Crítica de Thor

Al anunciarse que Kenneth Branagh iba a dirigir ‘Thor’ muchos apuntamos que esto podía ser un arma de doble filo. Por un lado, Branagh se ha consolidado por méritos propios como uno de los directores más shakesperianos actualmente. Ahí están sus interesantes adaptaciones de ‘Hamlet’ (1996) y ‘Enrique V’ (1989). Esto es un punto muy a favor teniendo en cuenta que Thor es un personaje de cómic inspirado por la mitología nórdica. Sin embargo, y por otro lado, nunca ha sido un profesional con experiencia contrastada dirigiendo blockbusters o películas de acción. De hecho, su principal aporte a este género, hasta ese momento, había sido Frankenstein’ (1994). Las carencias que mostró al rodar las pocas escenas de acción que contenía aquel film fueron evidentes. Así que, mientras retratar las intrigas palaciegas de Asgard parecía un trabajo ideal para Branagh… no lo era tanto el aspecto relativo a las set-pieces.

Afortunadamente, los temores se diluyen porque Branagh resuelve correctamente esta aventura cinematográfica. Ahora bien, no conviene echar cohetes porque tampoco estamos ante una maravilla cinematográfica. Es evidente el gusto de Branagh por centrarse en las intrigas familiares que suceden en Asgard. De esta manera focaliza buena parte de la atención en la relación que mantiene Thor con su hermano Loki. Es en esos momentos cuando más se nota la vena shakesperiana de Branagh. Aunque está claro que la trama de ‘Thor’ carece de la grandiosidad y fuerza con las que están dotadas las obras del dramaturgo inglés.

El guión, escrito por un variopinto grupo de profesionales, muestra básicamente el ascenso y caída de Thor. Todo ello a través de un camino de redención. La trama se ambienta en tres lugares muy diferenciados pero unidos en todo momento. Primero: Asgard, hogar de los dioses y donde tiene su inicio esta historia de tronos y traición. En segundo lugar: Jötunheim, el reino donde habitan los temibles gigantes de hielo y que será donde Thor nos muestre por primera vez su poder. Y, finalmente, la Tierra, lugar de exilio para el dios del trueno, convertido ya en mortal como castigo por su arrogancia.

El ritmo narrativo resulta acompasado. No obstante, el periodo que Thor pasa en la Tierra se nos puede hacer algo pesado y repetitivo. Esto es así porque las situaciones cómicas que lo sustentan carecen de la carga suficiente. Y claro, tras haber contemplado tremendos combates en Jötunheim y el fantástico reino de Asgard, se nos queda cara de circunstancias ante la anodina existencia de Thor en nuestro planeta.

En realidad, la llegada de Thor a la Tierra es el vehículo idóneo para sacar del baúl a la omnipresente organización SHIELD. Porque podemos decir que ‘Thor’ es básicamente un anuncio promocional del personaje. Todo en vistas al estreno de una de las mayores superproducciones basadas en superhéroes, ‘Los Vengadores’ (Joss Whedon, 2012).

Hablemos ahora un poco de los personajes que son quizás el punto más controvertido. Mirando a Chris Hemsworth no puedo evitar pensar en una estrella de rock. Pero creo que en el fondo consigue salir del paso retratando al hijo de Odin, sobre todo cuando se despoja de su armadura y lo vemos en su aspecto mortal. Y como toda película tiene que tener un romance por narices, aquí tenemos a Natalie Portman como joven investigadora. No sabemos bien qué investiga ni qué hace pululando por el desierto. Es «una simple pieza de atrezzo» y tampoco importa. Obviamente hablamos de una actriz de primer nivel, así que no terminé de entender qué pintaba en esta película.

Jane Foster

Quizás uno de los mayores aciertos de casting es Tom Hiddleston en la piel del embustero y manipulador Loki. Por su parte, la elección de Anthony Hopkins no me pareció demasiado acertada. Hopkins, en vez de mostrarnos a un poderoso Odín, parece que retrate a un anciano señor feudal. Puede sonar a locura, pero hubiera preferido apostar por un tipo duro sesentón como Hulk Hogan.

Por otro lado, todo un héroe como Thor necesita amigos. Así pues, aquí tenemos a tres dioses, semidioses o como los queráis llamar. Ellos y sus relucientes armaduras acompañan a nuestro protagonista en cada aventura que emprende. Quizás el detalle más chocante sea que Lady Sif, una hermosa guerrera (en realidad la amante de Thor en las viñetas) acabe reconvertida en una simple amiga a la que interpreta la actriz Jaimie Alexander. También chirriante es la elección de un actor negro como Idris Elba para dar vida a Heimdall, guardián de Asgard y del puente Arcoiris que permite viajar a otros reinos. No se trata de ser purista… es que en la mitología nórdica sólo había nórdicos.

Loki

Hay que tener en cuenta que Thor, como superhéroe, no goza de la misma popularidad que Spiderman o Hulk. Además, ha contado con diversos autores desde que comenzaran a publicarse sus aventuras. Sin duda, la etapa de Walt Simonson fue la más sublime. Por ello no ahondaré en las muchas o pocas similitudes que guarda esta película con el cómic. Quedémonos con que son las justas y necesarias para poder identificar al personaje. Si bien, el reino de Asgard que se nos presenta peca un tanto de ese recargamiento barroco que podíamos observar en su máximo exponente en la horrenda Batman y Robin (Joel Schumacher, 1997). La acción creo que es bastante insuficiente, teniendo en cuenta que el personaje necesita cautivar a más público del habitual. ¿Y para qué engañarnos? Ver a Thor manejando su martillo Mjolnir nunca cansa.

Finalmente, llevar al poderoso Thor a la gran pantalla no es tarea fácil. No sólo se trata de un personaje desconocido para el público profano, sino que también posee una carga mitológica muy importante. Una leyenda que no puede despacharse simplemente con efectos visuales. Es dentro de ese contexto donde cabe analizar esta película. En mi opinión, el resultado es mejor de lo esperado si bien inferior a lo deseado.

El Destructor

Conclusión.
Termino esta crítica de Thor, película con una trama lo suficientemente bien hilvanada como para aprobar con algo de nota. Los personajes están bastante bien logrados a pesar de ciertos detalles. Además, y aunque no son tantas como quisiéramos, las luchas están bastante bien, teniendo en cuenta los estándares videocliperos del cine actual. Dejando el purismo a un lado, se le puede dar una oportunidad… aunque el Mjolnir no haya golpeado contundentemente.

Tráiler de Thor