Thor
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Con la industria del cine realizando películas de superhéroes a toda marcha, era cuestión de tiempo que alguien decidiera adaptar las aventuras del Poderoso Thor a la gran pantalla. Este personaje, creado por Jack Kirby y Stan Lee e inspirado en la mitología nórdica, se presentó ante nosotros de la mano de un director cuanto menos interesante, Kenneth Branagh. Así que, por Odín, veamos si lo que tenemos entre manos es digno de cruzar las puertas de Asgard.

“¡Eres indigno! y te quitaré tu poder! y… ¡te destierro!”.-Odin.

Thor y Odín

Crítica de Thor.
Al anunciarse que Kenneth Branagh iba a dirigir esta película muchos apuntamos que la elección podía ser un arma de doble filo. Porque, por un lado, Branagh se ha consolidado por méritos propios como uno de los directores más shakesperianos de los últimos tiempos, con interesantes adaptaciones como son ‘Hamlet’ o ‘Enrique V’, un punto muy a favor teniendo en cuenta que Thor es un personaje de comic inspirado por la mitología nórdica.
Pero, por otro lado, nunca ha sido un profesional con experiencia contrastada dirigiendo blockbusters o películas de acción. De hecho, su principal aporte a este género hasta ese momento había sido ‘Frankenstein’… y las carencias que mostró al rodar las pocas escenas de acción que contenía aquel film fueron evidentes. Así que, mientras retratar las intrigas palaciegas de Asgard parecía un trabajo ideal para Branagh, no lo era tanto el aspecto relativo a las escenas de acción.

Afortunadamente, los temores se diluyeron porque Branagh resolvió correctamente esta aventura cinematográfica, si bien no conviene echar cohetes porque tampoco estuvimos ante una maravilla cinematográfica. Es evidente el gusto de Branagh por centrarse en las intrigas familiares que suceden en Asgard, focalizando buena parte de la atención en la relación que mantiene Thor con su hermano Loki. Es en esos momentos cuando más se nota la vena shakesperiana de Branagh, aunque está claro que la trama de ‘Thor’ carece de la grandiosidad y fuerza con las que están dotadas las obras del dramaturgo inglés.

El guión, escrito por un variopinto grupo de profesionales, mostró básicamente el ascenso y caída de Thor a través de un camino de redención. Y la trama se ambientó en tres lugares muy diferenciados pero unidos en todo momento. Primero Asgard, hogar de los dioses y donde tiene su inicio esta historia de tronos y traición. En segundo lugar Jötunheim, el reino donde habitan los temibles gigantes de hielo y que será donde Thor nos muestre por primera vez su poder. Y, finalmente, la Tierra, lugar de exilio para el dios del trueno, convertido ya en mortal como castigo por su arrogancia. El ritmo narrativo resultó acompasado, si bien el periodo que Thor pasó en la Tierra se nos puede hacer algo pesado y repetitivo, ya que las situaciones cómicas que lo sustentan carecen de la carga suficiente. Y claro, tras haber contemplado tremendos combates en Jötunheim y el fantástico reino de Asgard, se nos queda cara de circunstancias ante la anodina existencia de Thor en nuestro planeta.

Jane Foster

En realidad, la llegada de Thor a la Tierra fue el vehículo idóneo para sacar del baúl a la omnipresente organización SHIELD. Porque podemos decir que ‘Thor’ fue básicamente un anuncio promocional del personaje, todo en vistas al estreno de la que fue una de las mayores superproducciones basadas en superhéroes,Los Vengadores‘.

Hablemos ahora un poco de los personajes en esta crítica de Thor, porque son quizás el punto más controvertido. Mirando a Chris Hemsworth no puedo evitar pensar en una estrella de rock, pero creo que en el fondo consiguió salir del paso retratando al hijo de Odin, sobre todo cuando se despojaba de su armadura y lo veíamos en su aspecto mortal. Y como toda película tiene que tener un romance por narices, aquí tuvimos a Natalie Portman en el papel de joven investigadora. No sabemos bien qué investiga ni qué hace pululando por el desierto, pero como es “una simple pieza de atrezzo” tampoco importa. Obviamente hablamos de una actriz de primer nivel con un caché más que elevado, así que no terminé de entender qué pintaba en esta película.

Quizás uno de los mayores aciertos de casting fue Tom Hiddleston en la piel del embustero y manipulador Loki, mientras que la elección de Anthony Hopkins no me pareció demasiado acertada, ya que, en vez de mostrarnos a un poderoso Odin parece que tuviéramos delante a un anciano señor feudal. Puede sonar a locura, pero hubiera preferido apostar por un tipo duro sesentón como Hulk Hogan. Y claro, un héroe como Thor necesita amigos, así que tenemos a tres dioses, semidioses o como los queráis llamar que con sus relucientes armaduras acompañan a nuestro protagonista en cada aventura que emprende. Quizás el detalle más chocante sea que Lady Sif, una hermosa guerrera que en realidad es la amante de Thor en las viñetas, acabe reconvertida aquí en una simple amiga a la que interpretó la actriz Jaimie Alexander. Como chirriante fue la elección de un actor negro como Idris Elba para dar vida a Heimdall, guardián de Asgard y del puente Arcoiris que permite viajar a otros reinos. Porque no se trata de ser purista, es que en la mitología nórdica sólo había nórdicos.

Loki

Hay que tener en cuenta que Thor es un personaje de la Marvel que no goza de la misma popularidad que otros superhéroes como Spiderman o Iron Man. Además, ha contado con diversos autores desde que comenzaran a publicarse sus aventuras, siendo la etapa de Walt Simonson la más sublime. Quizás por ello no ahondaré en las muchas o pocas similitudes que guardó esta película con el cómic. Quedémonos con que son las justas y necesarias para poder identificar al personaje, si bien el reino de Asgard que se nos presenta y todo lo que le rodea peca un tanto de ese recargamiento barroco que podíamos observar en su máximo exponente en la horrendaBatman y Robin‘. Sí se echa en falta más acción, ya que en mi opinión es bastante insuficiente teniendo en cuenta que el personaje necesita cautivar a más público del habitual. ¿Y para qué engañarnos? Ver a Thor manejando su martillo Mjolnir nunca cansa.

Y hablando de cautivar, no puedo acabar sin dedicar unas palabras a ese sacacuartos en el que se ha convertido el 3D. Cuando James Cameron estrenó Avatar fuimos muchísimos los que afirmamos que era un soplo de aire fresco para una industria en declive, una forma perfecta de reconquistar a un público reticente a pagar una entrada de cine. Pero cuando el 3D se emplea en postproducción, como fue este caso y el de películas como Furia de Titanes‘, no considero recomendable perder ni las ilusiones ni el dinero.

El Destructor

Conclusión.
La verdad es que cada vez que estrenan una película de superhéroes me pongo en guardia. Los antecedentes no invitan al optimismo, es un hecho que son más las malas adaptaciones que las que consiguen traspasar la barrera de la mediocridad. Además, llevar al poderoso Thor a la gran pantalla no era tarea fácil porque no sólo se trata de un personaje desconocido para el público profano, sino que también posee una carga mitológica muy importante que no puede despacharse simplemente con efectos visuales. Es dentro de ese contexto donde cabe analizar esta película, y en mi opinión el resultado es mejor de lo esperado si bien inferior a lo deseado. Posee una trama lo suficientemente interesante y bien hilvanada como para sacar algo más de un aprobado, los personajes están bastante bien logrados a pesar de ciertos detalles y, aunque no son tantas como quisiéramos, las luchas están bastante bien teniendo en cuenta los estándares videocliperos del cine actual. Quizás el martillo de Thor no haya golpeado con la contundencia deseada, pero si dejamos el purismo a un lado creo que vale la pena darle una oportunidad.