Templario
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Desde Inglaterra nos llegó esta violenta y aprovechable película. Una película sobre un grupo de hombres asediados que derramarán sangre, sudor y lágrimas para pelear por lo que creen justo. La pantalla se llena de barro, aceite hirviendo, amputaciones varias y sangre, mucha sangre… Es la hora de alzar las espadas en defensa de la Justicia, es la hora de… ‘Templario’.

“No es nada noble matar a nadie, ni siquiera por Dios”.-Marshall.

Marshall

Crítica de Templario

Agradable sorpresa la que me llevé con ‘Templario’. Sinceramente, esperaba encontrarme con “una chapucilla más o menos cantosa” y la verdad es que me encontré con un destacado film. Un nuevo y visceral film muy en la línea de las películas que Neil Marshall nos suele regalar, de esta forma, la película no escatima en mostrar sangre, un asedio muy bien filmado y amputaciones varias en pantalla. Y es que Jonathan English supo reflejar bastante bien toda la crudeza y salvajismo que, seguramente, imperaba en las batallas medievales con suciedad, barro, sangre, sudor y lágrimas.

Tiberio

Si por algo destaca esta película es por no hacer nada de asco a la hora de mostrar la sangre de los caídos por la espada a los espectadores. Muy bien y valiente este aspecto. En lo que se refiere a las escenas de acción decir que la cinta recoge una forma de visualizar la violencia similar a lo visto en John Rambo(Sylvester Stallone, 2008). Ahora bien, es una pena que Jonathan English no supiera dar a según que escenas de lucha/acción “individuales” (que no generales) la “nitidez” que Sylvester Stallone le dio a la última película de la saga del famoso boina verde. Y es que una vez más, nos encontramos con algunas secuencias caóticas que nos hacen pensar que a la gran mayoría de directores actuales se les olvidó aprender a rodar escenas de acción. Una pena, porque el film de English es bueno y si determinadas escenas de “lucha individual” estuvieran del todo bien conseguidas estaríamos hablando de un film todavía más redondo. Los directores actuales deberían revisar las películas de acción de los 80 y tomar de ellas sus buenas notas.

‘Templario’ también destaca por lo bien que está filmado el asedio al castillo de Rochester, y por el fabuloso tono épico que le da el hecho de contarnos una historia de un pequeño grupo de hombres valientes y duros asediados por un enemigo que les supera totalmente en número. A este ambiente épico contribuye, de manera muy notable, la buena BSO obra de Lorne Balfe que le da al film todavía más sentimiento. Desde luego si como a mi te gustan las aventuras épicas salpicadas de sangre, barro y honor te puedo asegurar que ‘Templario’ te va a gustar.

Templario

Yo lucho para que vos no tengáis que hacerlo… Acorralados en Rochester.

Atención al reparto de la película porque mezcla estrellas europeas más o menos consolidadas como James Purefoy y Jason Flemyng con grandes actores de la talla de Paul Giamatti, Derek Jacobi o Brian Cox. Inclusive se suma al casting Kate Mara.

James Purefoy interpreta a Marshall, un Templario que al presenciar un ajuste de cuentas del Rey Juan en un castillo inglés decide ponerse del lado de los Barones rebeldes; Marshall deberá luchar a sangre y fuego mientras intenta mantener sus votos ante la presencia de la señora del castillo de Rochester, Lady Isabel (interpretada por Kate Mara), que intenta acceder a su inexpugnable corazón en un romance buscado demasiado descaradamente. A James Purefoy ya lo pudimos ver en Solomon Kane’ (Michael J. Bassett, 2009) en un papel similar a este que terminó por llevar a buen puerto a golpe de espada y pocas palabras.

Jason Fleming da vida a Beckett. Un tipo malencarado que pone su espada y honor al servicio del Barón Albany, mientras pasa su tiempo libre con las prostitutas locales. Un tipo de esos de los que respetas sus malas costumbres porque sabes que no te va a traicionar jamás.

Marshall y Lady Isabel

Derek Jacobi, en una nueva y notable actuación, se mete en el rol de Reginald de Cornhill, a la sazón, señor del castillo de Rochester. Su personaje se ve casi sin querer arrastrado a una sangrienta escaramuza en su castillo que para nada tenía prevista. Brian Cox es el Barón Albany, un noble inglés que se opone a los abusos del Rey Juan y, para ello, va formando un grupo de hombres valientes con los que hacerle frente. Muy bien Brian Cox en este papel de reclutador, defensor y luchador de los derechos de los hombres libres.

Finalmente, y en el bando de los malos, nos encontramos con un gran Paul Giamatti que se mete por completo en el pellejo del despreciable Rey Juan. Atención al soberbio momento que Giamatti tiene en pantalla con el Baron Albany. Sublime. Y haciendo las veces de su sicario, Tiberio, tenemos al gigante checo Vladimir Kulich. Kulich es uno de esos actores gigantescos de gran presencia tipo Dolph Lundgren que difícilmente pasan desapercibidos a los ojos del espectador.

Rey Juan

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Templario, una película sobre un grupo de hombres valientes que defenderán hasta el límite sus ideas con sangre, sudor y lágrimas. Si te gustan los films épicos en los que unos pocos resisten a todo un ejército seguramente te gustará lo que aquí se ofrece, porque en este sentido la película sabe ganarse a su público.

Curiosidades.
-Los templarios tuvieron su origen en una Orden de Caballería creada alrededor del 1118 DC para asegurar y defender los caminos de los Santos Lugares de Jerusalén contra las hordas moriscas. La creación de la Orden es atribuida al caballero francés Hugo des Payens, que le dio el nombre como homenaje al alojamiento que el rey Balduino II le dio en el Templo de Salomón en Jerusalén. Los caballeros templarios vestían un manto blanco con una cruz roja, su jefe era el Gran Maestre y hacían los tres votos monásticos: pobreza, castidad y obediencia.
-El proyecto de ‘Templario’ fue lanzado en Cannes 2008, a los productores Andrew Curtis y Rick Benattar, y al director, coguionista y productor Jonathan English les llevó dieciocho meses obtener los fondos. Estamos hablando de un film europeo de casi 25 millones de dólares.

“Ninguna muerte es en vano”.-Marshall.

James Purefoy