La máscara del Zorro
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“1821 marcó el fin de 300 años de dominio español sobre México. Una rebelión popular, liderada por el General Santa Anna, se extendió desde las áridas montañas del sur hasta la rica y fértil provincia del Norte, conocida como California. Los campesinos clamaban por las calles pidiendo la sangre del último gobernador español, Don Rafael Montero. Aunque tenía órdenes de regresar a España, Montero se negó a abandonar el poder sin un último ajuste de cuentas”. La sangre no miente en… ‘La máscara del Zorro’.

“No es un solo hombre: ¡es el Zorro, diablos!” (Rafael)

Crítica de La máscara del Zorro

En la cena de los Oscars de 1994, Steven Spielberg se acercó hasta Antonio Banderas para hacerle un ofrecimiento: ser el protagonista de una película que Amblin quería sacar adelante durante largo tiempo, y que andaba parada por la falta de un actor que liderará el elenco para el rol protagonista: el del enmascarado conocido como El Zorro, personaje creado por Johnston McCulley.

La pre-producción de ‘La máscara del Zorro’ comenzó con Amblin y Tristar dándole las riendas a Mikael Salomon (abandonó por varios retrasos) y posteriormente a Robert Rodriguez, quien tenía en mente una visión del film con calificación para adultos… pero cuando la producción se acercaba a su rodaje, fue invitado a irse por parte de Amblin (Spielberg) por eso que se llaman “diferencias creativas”. Entonces entró en escena Martin Campbell, que fue contratado apenas sin tiempo para cambiar mucho de lo ya empezado por Rodríguez, excepto la contratación final de Anthony Hopkins como Alejandro de la Vega/Zorro y de Stuart Wilson como Don Rafael Montero.

‘La máscara del Zorro’ es un fenomenal divertimento donde se nota la mano de Steven Spielberg para diseñar blockbusters que funcionen entre el público adulto y el infantil. Spielberg supo ver, aunque le costará fallar dos veces en el camino, que Martin Campbell sabría dirigir una empresa tan grande como era la de traer fielmente de vuelta a la gran pantalla a toda una leyenda como esta sin perder el espíritu, la diversión y la aventura. Y a fe qué lo hizo, Campbell rediseñó las escenas de acción, y puso la primera piedra para que Rossio/Elliot fueran dando vida a la saga ‘Piratas del Caribe’, con las luchas de espadas, el tono de aventura y comedia, los malos muy malos, y la dinámica entre un actor joven y con espíritu (aquí Banderas, en la otra Depp) y un veterano con galones (AnthonyHopkins/Geoffrey Rush). Se nota, y no se esconde, la fascinación de Campbell por los films de espadas de los años cuarenta y cincuenta, ya fueran de bucaneros, espadachines, o de todo un referente hispano/parlante como ‘El Cid’ (Anthony Mann, 1961), de hecho, la banda sonora es toda una alusión directa al film de Mann.

La elección de parajes naturales de México es francamente sensacional, no se hubiese conseguido el mismo efecto de realismo sin rodar en escenarios reales. También soberbia es la elección del reparto, ya hablemos de los actores protagonistas como Hopkins, Banderas y Wilson, o como de los secundarios L.Q. Jones, Pedro Armendariz, Tony Amendola, o de auténticos desconocidos en aquel momento como Matthew Letscher o Catherine Zeta-Jones, descubierta por Spielberg en una adaptación televisiva en formato mini-serie de ‘Titanic’ (1996).

Sin duda, ‘La máscara del Zorro’ es una de las últimas muestras del cine de aventuras que tan bien se facturaba en los años noventa, una especie de Robin Hood con acento español que Martin Campbell organiza a base de set-pieces marca de la casa, con espadas, luchas a caballo o campo abierto igualmente grandiosas. Drama, comedia, acción y un muy bien llevado tono de homenaje a las películas del género que inmortalizaron gente como Errol Flynn, Basil Rathbone o Douglas Fairbanks. Todo ello aderezado con una partitura para el recuerdo del gran James Horner, con esa intraducible apertura de taconeo flamenco y el zorro apareciendo bajo un fondo azul para bendecir al espectador con su característica ‘Z’ bañada en fuego.

Entrando más profundamente en el reparto, cabe decir que Sir Anthony Hopkins le aporta una dimensión al alcance de pocos a su personaje de Alejandro De la Vega, un hacendado que no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados ante las injusticias, y lo hará bajo el antifaz negro de El Zorro. Cuando Hopkins debe aparecer como el cruzado enmascarado hace totalmente creíble que, a pesar de su edad, pueda pasar por un hombre de cuarenta capaz de ser un referente de la justicia (atención a su manera de empuñar el látigo y a sus poses de “caballero español”).

Antonio Banderas, por su parte, tiene un trabajo más complicado de lo que parece, pues debe de pasar de un bandido zarrapastroso y borracho sin futuro… a un alumno con ansia de venganza, un luchador hábil en todos los campos y un caballero como fachada para su alter-ego encapuchado. En todos esos estados, Banderas lo borda y, además, sabe cuándo añadir humor a su personaje usando el slapstick cuando toca. Además de esto, Banderas se implicó en casi todas sus escenas de lucha y acción, lastimándose la espalda en una de ellas, una lesión que, con los años, le obligaría a pasar por quirófano. Ni que decir tiene que el personaje aquí creado, además de darle fama y afianzar su status en Hollywood, con los años le dio la oportunidad de encarnar una genial parodia animada con su personaje de El gato con botas en la saga Shrek, y luego ya en solitario en su propia película.

Por otro lado, Stuart Wilson está inmenso en su rol de villano, un papel que no era para nada nuevo para él, quién ya había encarado personajes similares en Arma Letal 3 (Richard Donner, 1992) o ‘Escape de Absolom’ (Martin Campbell, 1994). El semi-debutante Matt Letscher encarnaría a una especie de versión joven y corrupta del General Custer, llamado Capitán Love. Magnífico como la némesis del honorable Alejandro (al que da vida en el segundo tercio Banderas) y como enemigo mortal del Zorro en su tercer y definitivo acto.

Por último, mencionar la juventud y desparpajo de Catherine Zeta-Jones luciendo altamente creíble y bella como la joven Elena Montero/De la Vega, quien incluso tendrá una muy recordada lucha a espada con el Zorro. Y no podemos pasar por alto la durísima aparición del simpar L.Q. Jones como Jack “Tres dedos”, un ladrón viejo amigo de Alejandro en sus tiempos mozos.

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de La máscara del Zorro, una película que amasó 250 millones de dólares y que acabó entre las veinte más taquilleras de su año a nivel mundial, lo que daría lugar su secuela estrenada en 2005. Un espectáculo para toda la familia que asegura diversión, aventura, drama, romance, acción y ¡leyenda!