Arma letal 3
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Dentro del mundo de los policías no hay nada que esté peor visto que un compañero corrupto, y bajo esa premisa argumental se mueve la tercera y gloriosa entrega de la saga Letal. Vuelven los chicos junto al imprescindible elenco de toda buena cinta de acción: el jefe (Steve Kahan), el alivio cómico (Joe Pesci), la chica (Rene Russo) y por supuesto un villano de altura (el siempre competente) Stuart Wilson. Bievenidos a ‘Arma Letal 3’.

Arma Letal 3

Algunos polis buenos.
La ciudad está en peligro. Riggs y Mortaugh han sido degradados a polis de uniforme. Mientras tratan de dirigir el tráfico y ponen alguna multa al personal, un duro rival está haciendo su agosto. Los almacenes de las distintas comisarías de policía de la urbe están siendo asaltados por una muy bien organizada banda de traficantes de armas. Su objetivo es poner en la calle el mayor número posible de armamento; las bandas callejeras nunca han estado mejor preparadas.

Los robos son completamente silenciosos, lo que hace sospechar que se trata de polis o ex-polis que se han pasado al lado oscuro. Así es como los chicos llegan hasta Jack Travis (Stuart Wilson), al que asedian en un estadio de Hockey durante un partido. En la refriega el inseparable Leo Getz (Joe Pesci) es herido en un brazo por una bala del mismo Travis. A partir de ese encontronazo, el maloso pone en marcha su vendetta personal. Su plan es sencillo, eliminar a todo el escuadrón de agentes de la ley que trabaja codo con codo con los dos súper-polis, y luego eliminarlos a ellos.

Paralelamente, en el departamento dirigido por el capitán Ed Murphy (Steve Kahan) hace acto de presencia Lorna Cole (Rene Russo), agente de asuntos internos, que investiga a un posible topo en el departamento y que rápidamente se gana la animadversión de Riggs (por eso de que es una poli que busca destruir a otros polis, y es que, como diría mi colega David González, los de Asuntos Internos siempre están mal vistos en las cintas policíacas).

Al mismo tiempo, Leo Getz (Joe Pesci), intenta vender la casa de los Mortaughs, ya que éste tiene previsto retirarse en ocho días y pasar a cobrar la pre-jubilación, porque ya está viejo para esta mierda y no quiere que las locuras de Riggs le acaben matando. Y no sólo las locuras de Riggs son la única preocupación de Mortaughs, el crecimiento de sus hijos le está trayendo de cabeza, sobre todo el mediano de la casa, el que debe de tomar su testigo como el hombre del hogar, Nick Mortaugh (Damon Hines), comienza el paso de la adolescencia a la madurez con todo lo que ello conlleva. En una refriega Mortaugh abre fuego contra un enemigo en la sombra que está a punto de acabar con la vida de Riggs, el herido de muerte es un joven de la edad de Nick, lo que lleva a Roger a entrar en una catarsis emocional que le hará replantearse su futuro y el de su familia. Al mismo tiempo que una banda de mercenarios amenaza con darle pasaporte a él y a su inseparable compañero.

Arma Letall 3

Crítica de Arma letal 3.
A estas alturas de la película (nunca mejor dicho), hablar de ‘Arma letal’, es hablar de una de las grandes sagas (junto a ‘Jungla de Cristal’) del cine de acción. En el caso de la franquicia Letal, Martin Riggs (un Mel Gibson perfecto en su rol de psicótico agente de la ley siempre a punto de perder la puta cabeza) y Roger Mortaugh (Danny Glover en ese papel que se le da de lujo, el de tipo que se ve envueltos en líos de los gordos sin comerlo ni beberlo, pero que siempre da la cara) están dirigidos por el artesano Richard Donner (capaz de dar empaque a films que sin él no irían a ninguna parte como la excéntrica pero altamente entretenida ‘Conspiración’, a pesar de una patética Julia Roberts ), hoy pre-jubilado, siendo lo último que estrenó aquella boberia medieval con Paul Walker titulada ‘Timeline’, y la muy reivindicable16 calles con un excelente duelo de actores entre Bruce Willis (avejentado y cojo) y (el licenciado en malosos de nivel) David Morse.

Al dúo central de protagonistas absolutos y emblemas de la saga, se le fueron añadiendo nuevos compañeros de armas y batallas en cada nuevo capitulo. Primero fue el alivio cómico, Leo Getz (Joe Pesci en un personaje siempre al borde de lo rayante), luego el interés amoroso de Riggs (ya que Mortaugh está felizmente casado, a pesar de la oronda admiradora que le sale en la segunda entrega y de la que escapa como puede…) que primero fue la secretaria de un maloso en Arma letal 2, Rika Van Den Haas (Patsy Kensit) y luego una agente de asuntos internos tan dura o más que el propio Riggs, Lorna Cole (Rene Russo).

La entrada en escena de Lorna Cole era la excusa perfecta para empezar a tejer la telaraña del “amariconanimento” de Martin Riggs, ese que hace acto de presencia en la cuarta y última entrega de la saga. Riggs siempre había sido el cabra loca del dúo, el auténtico rebelde, un antihéroe total, que está en el Top de las mejores creaciones de Mel Gibson como intérprete. Pero tarde o temprano habría que sentarse a dar al personaje de Riggs una nueva dimensión si no querían que Gibson diera por muerta antes de tiempo a su creación. De ahí vino el “amariconcamiento” que comenzó en esta tercera parte con la caída en los brazos del amor de Riggs y su próxima paternidad en la cuarta y de momento última entrega de la franquicia. Personalmente creo que encauzar a Riggs es el mayor error de esta saga, puesto que  una de las grandes contribuciones deArma letal es la de presentar a un personaje (Riggs) totalmente alejado del héroe típico de las cintas del género. Este encauzamiento da como resultado el bajón de la cuarta entrega de la saga, que sin ser un mal film en absoluto, si que es la más floja de todas las entregas de la franquicia.

Ahora bien, si Riggs fue un personaje que evolucionó con el devenir de los años, Roger Mortaugh, que personificaba al padre de familia americano modelo fue siempre fiel a si mismo. La misma esposa (devota y ama de casa, en ocasiones ociosa, como en la cuarta entrega, en donde comienza a llevar una doble vida como escritora de novelas románticas, con bastante éxito por cierto), la misma forma de vestir (siempre de traje impoluto) y sus buenas maneras de policía tradicional (primero pregunta, y luego si hay que disparar, dispara… todo lo contrario que el imprevisible Riggs, en la que es una de las grandes bazas del éxito de ‘Arma letal’, la dualidad de su pareja protagonista). Pero hay otra característica que a primera instancia puede pasar desapercibida para el espectador, y es la implicación racial o moral de Roger Mortaugh en cada una de las entregas de la saga. Así en ‘Arma Letal’ (1987) se nos presentaba a Mortaugh y nos dejaba bien claro hasta donde estaba dispuesto a llegar para salvar a su hija mayor. En la segunda, Roger se tomaba como algo muy personal la encarnizada persecución contra aquellos políticos pro-apartheid. En esta tercera, es su papel como padre y como miembro activista de la comunidad afroamericana el que es puesto en duda, al acabar accidentalmente con la vida de un joven que armado hasta los dientes atacó a Riggs sin piedad. Y en la cuarta, la llegada de unos ilegales chinos a Estados Unidos, y la acogida de una familia completa en su propia casa por parte de Mortaugh desencadenaba toma la trama. Estas sub-tramas paralelas no son casualidad, ya que el propio Glover siempre se ha mostrado tanto en sus trabajos en el cine (‘Beloved’, ‘El Color Púrpura’) como en su vida pública como un concienciado ciudadano, utilizando favorablemente su popularidad para luchar por los derechos de sus semejantes.

En el punto de mira.
En la primera eran terroristas y mercenarios sin escrúpulos. En la segunda unos pérfidos y racistas burócratas de malas pulgas, y en esta tercera, unos policías corruptos que no sabían donde se metían cuando fueron al distrito de Riggs & Mortaugh a vender armas a las bandas callejeras. Vuelven los chicos y lo hacen a lo grande. En un espectáculo grandioso plagado de acción y destrucción de 112 minutos de duración realmente colosales.

Dirigidos como siempre por Richard Donner, ‘Arma letal 3’ se estrenó en el mejor momento posible, 1992, cuando el actioner estaba en su cenit con Stallone, Schwarzenegger y Willis, viendo su reinado en peligro por la ascendente fama de Steven Seagal (que ese año estrenó su hit ‘Alerta Máxima’), Wesley Snipes (aún reciente suPasajero 57) y sobre todo Jean-Claude Van Damme, que de los tres, fue el que más hondo caló en las audiencias, y que viniendo desde lo más bajo de la industria acabó alzándose al estrellato mundial con cintas del calibre de ‘Doble impacto’, ‘Soldado Universal’, ‘Blanco humanoyTimeCop‘.

Por todo, aquel año era el indicado para recuperar las andanzas de estos dos inimitables agentes de la ley. Y la apuesta salió ganadora. ‘Arma Letal 3’ es una sensacional continuación dentro del universo Letal. Respetando fielmente la iconografía de los personajes y llevando un paso más allá a la franquicia. Muchos son los elementos a destacar de este tercer capítulo. Por un lado los villanos, con un soberbio Stuart Wilson (‘Escape de Absolom’, ‘La Máscara del Zorro’) a la cabeza, que da vida a un policía corrupto y sin honor, justo la otra cara de la moneda de la pareja protagonista. El acertadísimo y magistral tratamiento del montaje y la narración, que combina de forma maestra escena de acción/transición/presentación de personajes nuevos (malosos y secundarios, atención al instante en que aparece en mitad de un tiroteo un policía novato que cumple años ese mismo día, momento que desde esa escena se convirtió en cliché eterno del genero). Y por supuesto otro sello característico de la saga, la sub-trama cómica de turno, aquí aquella en la que Getz ha montado una inmobiliaria (y ya se imaginaran lo que puede dar de si un personaje de esa características como vendedor) y la que sigue al otrora testigo protegido en el Hospital tras recibir un balazo a quemarropa (y no aplaudan todavía, que el disparo resulta ser mucho más superficial de lo que parece) y que termina con Getz siendo sometido a diversas y surrealistas pruebas médicas, todo ello luego de que Riggs modifique su historial médico.

Hablando de Riggs. Este se lleva la palma en cuanto a momentos mágicos. Y no solo en la acción también en la comedia, atención a la peculiar relación que Riggs establece con un perro. Además se da la coincidencia de que es en este film en donde podremos ver a Gibson (y por ende a Riggs) luciendo por última vez su mítica melena mullet. Sobra decir que AL3 es un broche de oro por parte de Mel antes de cortarse la coleta. Y es que sin duda ninguna, el elemento diferencial de ‘Arma Letal’ de otros films del género es su protagonista, Martin Riggs, y su estrella indiscutible Mel Gibson, que suple el hecho de no ser un actor de premios con un carisma y una contundencia tremenda. Recordemos que en esta tercera parte está intentado dejar de fumar, y acaba siendo un adicto de las galletitas de perro, por lo que decide volver a fumar para dejar las galletas. Y como no, uno de los icónicos momentos de los 90s, aquella escena duelo/recuento de heridas entre Riggs & Lorna, una más que curiosa vuelta de tuerca a la escena preludio de la clásica e inevitable escena de cama entre hombre y mujer.

El resto del reparto cumple a la perfección con los roles asignados. Joe  Pesci está desatado. Glover/Mortaugh a pesar de que intenta por todos los medios pasar los últimos ocho días de servicio antes de la jubilación tranquilos, acaba metido en mil y un problemas y soltando tacos a grito pelado. Rene Russo tiene sus momentos de gloria, peleas cuerpo a cuerpo incluidas. Y hasta Steve Kahan (asiduo secundario en la filmografia de Richard Donner) tiene más minutos en pantalla que de costumbre.

Arma Letal 3

En resumidas cuentas.
Como punto final en esta crítica de Arma Letal 3 cabe decir que es una secuela ejemplar.  Da al espectador todo lo que espera y más. Actores totalmente mimetizados en sus personajes. Un libreto que sigue el estilo de Shane Black (creador y guionista del original) en cuanto a situaciones y diálogos. La obligatoria inclusión de la pieza central sonora de la saga. Y sobre todo un agradecido tratamiento artesanal y clásico de la acción en pantalla que da como resultado una acción trepidante y constante que culmina a lo grande con un descomunal clímax final. Si son fans de las dos anteriores, vayan haciendo sitio para esta, porque no les defraudará en absoluto.

El plano: Riggs y el rotweiler compartiendo galletitas.
La escena: Lorna Cole despachando a 5 esbirros malosos ante la orgullosa mirada de Riggs.
La secuencia: Ese artificioso y altamente disfrutable clímax final en la urbanización de Travis.
El detalle: Gran parte de los míticos momentos de esta y de la segunda entrega fueron parodiados en ‘Con el Arma a Punto’, spoof (comedia que se ríe de otros films) protagonizado por unos desternillantes Emilio Estevez y Samuel L. Jackson.
Los cameos: Nick Chinlund (‘Trainig Day’, ‘Lagrimas del sol’) mano derecha del maloso. Los directores de cine; Stephen T. Kay (‘Boogeyman’, ‘Get Carter’) hace un cameo como director de la peli que está rodando la hija de Mortaugh, Mic Rodgers (‘Soldado Universal: El Retorno’) & Jan De Bont (Saga Speed). Jack McGee es el carpintero que se caga en los pantalones. Miguel Angel Nuñez Jr. (eterno secundario en cintas policíacas) es uno de los miembros del escuadrón de polis de Riggs.

Frases memorables:
¿Cerca? Cerca es una tienda de sujetadores sin escaparate. (Lorna Cole)
¡¡¡Rigss maldito loco hijo de puta!!! (Mortaugh)
Al infierno Riggs. (Maloso)
Tú primero. (Riggs).