King Kong contra Godzilla
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Como “resucitamiento” del saurio atómico la Toho planteó una historia en la que “el rey de los monstruos” se viera las caras con “el rey de Isla Calavera”. Todo ello en la película más taquillera de la compañía japonesa. No obstante, y más allá del status legendario del proyecto, ¿Cómo ha aguantado el paso del tiempo este titánico duelo? Prepárense para la batalla épica entre titanes por antonomasia. Esto es… ‘King Kong contra Godzilla’.

“¡Usaremos a King Kong para enfrentarlo contra Godzilla!”.-Mr. Tako.

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Crítica de King Kong contra Godzilla.
Los orígenes de este film son igual de bizarros que los de su propia historia. De entrada, Willis O’Brien, el especialista de stop-motion del King Kong original, se le ocurrió la idea de enfrentar a Kong con Frankenstein. Con tan sólo un boceto de la historia se la presentó a Universal Pictures (antiguamente, estudios RKO), quien era propietaria de los derechos de Frankenstein y King Kong. La idea les pareció poco interesante y excesivamente cara como para llevarse a cabo. Pero O’Brien no se rindió y se llevó su boceto de historia a los estudios japoneses de la Toho, que aceptaron sin dudarlo.

Sin embargo, y tras varios años sin llevarlo a cabo y con O’Brien habiendo ya fallecido (no llegó a ver ni siquiera el producto), Toho daba pocas esperanzas y señales… pero para salvaguardar posibles problemas hicieron dos proyectos por separado con ambos personajes: ‘King Kong contra Godzilla’ (1962) y ‘Frankenstein conquista el mundo’ (1965). Ambas películas dirigidas por Ishiro Honda.
Lo más curioso es que hubo un cambio de papeles, mientras que Kong se las vería con Baragon en su propia película, el monstruo estrella de la Toho se las vería con Frankenstein. Sin embargo, el hecho de tener al famoso simio a su disposición y enfrentarlo en su producción contra su estrella más taquillera ¡era una oportunidad de oro! más si cabe después del batacazo de ‘Godzilla contraataca’ (Motoyoshi Oda, 1955).

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Así las cosas, el film que nos ocupa es una secuela directa de aquella película, con un Godzilla que despierta de su prisión de hielo, para, de nuevo, ir a Japón a arrasarlo otra vez… pero esta vez se le opondría “la 8ª maravilla del mundo”, un King Kong de una altura tremebunda (que sus propios responsables afirmaron que no era el coloso visto en King Kong’, la cinta original de Cooper y Schoedsack).

Hay que reconocer que ‘King Kong contra Godzilla’ ha envejecido bastante mal, sobre todo en términos de efectos. El gran Eiji Tsuburaya pergeñó el Kong más pobre y peor desarrollado de toda la historia del suit-mation (tampoco mejoró en la posterior cinta del simio, ‘King Kong Escapes’), al contrario que su rival, Godzilla, quien tuvo una mejora sustancial en lo que se refiere al traje, mucho más reptiliano que las anteriores cintas del coloso atómico.

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Por otro lado, tampoco estamos ante una de las mejores obras de Ishiro Honda, especialmente por el abuso del humor y de las constantes muecas del personaje de Mr. Tako, el dirigente de la compañía farmacéutica (en una de sus múltiples apariciones viste a modo de explorador sin venir a cuento). Esto le pasa factura a un film que pedía a gritos presentar un equilibrio entre el humor (que sería constante en “la era Showa”, pero mejor usado a posteriori en algunas de las entregas) y el elemento dramático (de hecho, una de las mejores escenas de la película tiene lugar cuando Godzilla ataca un tren en plena montaña con una de las protagonistas a bordo).

Debido a ese exceso de humor, que no negaré que tiene sus puntos, las interpretaciones quedan lastradas. Kenji Sahara, que fue uno de los actores estrella del estudio, está bastante peor de lo esperado, o ver al mítico Akihito Hirata (Dr. Shigezawa) haciendo lo que puede con su rol… en consecuencia, los personajes no terminan de ser todo lo que uno se esperaba.

Básicamente se percibe que el guión no terminó de ser todo lo cuajado que podía haber sido, esto genera un gran problema que termina por dar lugar a un producto demasiado plano y poco desarrollado en términos generales. Un film cuyo misticismo es lo que lo ha mantenido a flote durante todo este tiempo y más que nada por la propuesta en sí: es innegable que ver al mítico Kong pegando una somanta de palos al coloso nipón es algo divertido y entrañable. En fin, nostalgia y diversión de serie B.

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En conclusión.
Finalizo ya esta crítica de King Kong contra Godzilla, una película que está bastante mitificada por lo bizarra que es su propuesta, más que por los logros de la obra en sí, que son pocos. Dentro de “la era Showa” hay incluso obras notables con elementos humorísticos, tales como: ‘Mothra contra Godzilla’ o ‘Ghidrah, el Monstruo de Tres Cabezas’, por desagracia, ‘King Kong contra Godzilla’ no está entre ellas, aunque tampoco es la peor propuesta de la compañía japonesa. Como curiosidad, el final de la cinta cambiaba según la versión que vieras: la japonesa o la americana.