Karate a muerte en Bangkok
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A pesar de su experiencia temprana como actor y de haber participado como secundario en numerosas producciones, Bruce Lee no había conocido el éxito hasta que la productora Golden Harvest se fijó en él y consiguió lanzarlo al estrellato. Y fue con lo que mejor sabía hacer, peleando en ‘Karate a muerte en Bangkok’.

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Crítica de Karate a muerte en Bangkok.
1971 significó un punto de inflexión en  la vida de Bruce Lee. Fue ese año cuando la productora Golden Harvest, ubicada en Hong Kong, decidió ofrecerle un papel en una película de artes marciales de bajísimo presupuesto. El motivo era el éxito que había tenido Bruce Lee con la serie televisiva ‘El avispón verde’, donde con su personaje Kato había llegado a comerse al protagonista principal interpretado por Van Williams. En la Golden Harvest no lo sabían, pero acababan de realizar el mayor fichaje de sus vidas, ya que a pesar de haber producido películas con actores interesantes como Sammo Hung o James Tien, sería su contrato con Bruce Lee el que les iba a abrir las puertas del mercado occidental. Tanto es así que en años posteriores producirían películas con actores de la talla de Jackie Chan o Donnie Yen.

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Para rodar esta película, Lee tuvo que desplazarse a Tailandia y aguantar varias semanas de rodaje en condiciones terribles, no en vano terminó enfermando por problemas de nutrición. Tengamos presente que el presupuesto era sólo de 100.000$, una miseria ya por entonces, pero además de los problemas alimenticios había que sumar un clima atroz que torturó a todo el equipo de rodaje. Pero a pesar de todas las penurias se tomó el trabajo con tanta profesionalidad que consiguió ofrecer una película memorable dentro del género de artes marciales. De hecho Bruce Lee es “la película”, si le quitáramos a él no quedaría absolutamente nada salvable.

Para entender esto basta con saber quién era Bruce Lee y cómo trabajaba. A lo largo de su vida se tomó todo con extrema seriedad, conocedor de las trabas que iban a ponerle en el camino por sus orígenes asiáticos. Sabía que nadie regalaba nada y que si quería triunfar tenía que dar el 120% en todo aquello que se propusiera hacer, y el cine no era una excepción. Por eso coreografió sus propias escenas de lucha, desplegando el genio y talento que llevaba dentro. Desgraciadamente el director Lo Wei no le permitió hacer lo mismo con el resto de actores, con lo que la diferencia entre sus peleas y las del resto es aplastante.

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Otro problema de la película que conviene resaltar en esta crítica de Karate a muerte en Bangkok es la trama, y es que, a pesar del bajo presupuesto tiene algo imperdonable para mi gusto: Bruce Lee no pega ni una sola torta hasta pasada la mitad del metraje, con lo que debemos conformarnos con las cutreces marciales de los demás actores. La excusa es una promesa que su personaje, Cheng, hace a su madre: que no peleará con nadie. Y ojo, lleva un collar cutre para recordárselo constantemente. Ojo, no está mal llevado el tema, pero tener a un genio de las artes marciales en el reparto y desaprovecharlo de este modo… Y lo cierto es que el propio Bruce Lee era uno de los guionistas. En mi opinión es un error de novato, unido al hecho de que a Lee siempre le gustaba profundizar en los personajes a los que interpretaba. Pero seamos francos, aquí no tocaba.

El resto de actores es bastante mediocre, quizás podríamos salvar a James Tien y a Nora Miao, que sería una actriz habitual en las siguientes películas de Bruce Lee. Pero en general todo es muy cutre, empezando por unos efectos visuales realmente malos, pongamos de ejemplo ese maniquí del chino, y nunca mejor dicho, que se supone es un cadáver en un bloque de hielo. Suerte tenemos que ver esta película es ver a Bruce Lee, y con eso basta incluso en este caso.

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Conclusión.
No estamos ni mucho menos ante la mejor película de Bruce Lee, es evidente, pero es la que le abrió las puertas y tiene ciertos elementos que hacen que merezca la pena verla. No nos engañemos, quien busque alardes interpretativos o una trama profunda se ha equivocado de título, pero si lo que queremos es disfrutar de las evoluciones del mayor genio de las artes marciales que ha dado el cine, es una ocasión que no debemos desperdiciar. Tiempo hay para ver películas muy superiores como ‘Furia oriental’ u ‘Operación Dragón’, pero empezar por la cinta que inició la leyenda del pequeño dragón tampoco es mala elección.