El corredor del laberinto
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En el año 2014 nos llegó una nueva adaptación literaria para jóvenes. ¿Su intención? triunfar en taquilla y poder dar continuidad a futuras secuelas. Con este film el director Wes Ball nos invita a conocer el mundo del autor James Dashner. Ha llegado el momento de… ‘El corredor del laberinto’.

“Thomas, todo va a cambiar”.

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Crítica de El corredor del laberinto

Antes de entrar de lleno en esta reseña me siento obligado a informar al lector que no he leído la obra original del autor James Dashner en la que se basa este film. Así pues, esta reseña se centra, única y exclusivamente, en la película dirigida por Wes Ball. Y en parte me alegro de no haber leído la novela, ya que de esta forma he podido disfrutar mejor de la intriga y misterio del film, algo que dudo mucho hubiera podido hacer de haber conocido de primera mano el libro.

Aclarado lo anterior veamos ya qué nos ofrece ‘El corredor del laberinto’. Lo que tenemos entre manos es un film para adolescentes que comparte “parecido argumental” con películas como Cube (Vincenzo Natali, 1997) o ‘El señor de las moscas’ (versiones de Harry Hook en 1990 y Peter Brook en 1963 sobre la novela de William Golding). Aquí también encontramos a un grupo de personas (en este caso todos masculinos, como en la obra de Golding) que se encuentra atrapadas en un lugar desconocido. Un lugar al que no saben cómo han llegado y del que escapar resulta altamente complicado (si es que ello es posible) con puzles/laberintos de por medio (como en la película de Natali). Por si fuera poco, se han terminado por establecer en una comunidad con sus propias reglas que deben ser respetadas (como en la obra de Golding).

Expuesto todo lo anterior, queda claro que el film no me sorprendió por su “originalidad”. Como vemos, los parecidos con los films citados son innegables. Amén de la presencia de un “Gran Hermano” exterior que es quién los ha puesto allí.

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Ahora bien, dejando “parecidos argumentales”, “Grades Hermanos” y demás al margen… una de las temáticas que más explota esta película es la del conservadurismo frente a la búsqueda de nuevos horizontes. Esto es clarísimo y queda reflejado o personificado en dos de los chicos protagonistas. Así, y por un lado, tenemos a Thomas (el último joven que llega a “El Claro”) que intenta por todos los medios buscar una salida enfrentándose al inmovilismo de una comunidad que parece haber aceptado ya su destino. Mientras que, por otro lado, tenemos al personaje de Gally. Un chico que muestra una obediencia ciega a las reglas de la comunidad sin permitir que nadie las quebrante. Gally está convencido que eso sólo les traerá perjuicios de imposible reparación. El conflicto está servido y contribuye a hacer el film más interesante (aunque esta temática de enfrentamiento también podamos considerarla ya muy típica).

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Otro punto interesante, o una de las principales bazas de ‘El corredor del laberinto’, es saber dosificar bien y mantener la intriga y el enigma de lo que está pasando hasta el final. A lo largo de la cinta, Wes Ball nos va ofreciendo una serie de “píldoras” que hacen las veces de pistas para que vayamos intentado saber qué está pasando, involucrándonos así en el “irritante misterio”. Estas pistas tienen la forma de breves flashbacks que se hacen notar en los sueños del joven protagonista del film (Dylan O’Brien), palabras y frases claves, o artefactos que se van encontrando.

También es motivo para disfrutar con esta película el observar todas las trepidantes escenas que tienen lugar en el interior de esa gigantesca, cambiante y ominosa construcción conocida como “el laberinto”. Esta gigantesca estructura está francamente bien realizada y visualmente resulta tremendamente intimidante para el espectador. De tal manera que, prácticamente, “devora” al público y a los jóvenes cuando estos entran en su interior para intentar escapar o analizar posibles rutas que los lleven a una ¿salida?

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“¡Eh! Tenemos un corredor”… Atrapados sin salida.

Con respecto a los jóvenes actores que intervienen en la película tengo que decir que todos ellos sorprenden para bien. No son los típicos adolescentes retratados como tipos sin cerebro y alocados, o atontados por los amoríos (parece que en la mayoría de films sólo existen esta clase de adolescentes…). En esta cinta tenemos a unos chicos protagonistas que todos ellos tienen una personalidad y un carácter que han tenido que forjar como consecuencia de los años que llevan “presos” en “El Claro”. Ya digo que la actuación de todos ellos sorprende de manera notable. Buen casting, sin duda.

Entre estos jóvenes actores creo que es justo hacer un apartado especial con Dylan O´Brien y Will Poulter. Dylan O’Brien realmente destaca y le pone muchas ganas y nervio a su personaje de Thomas, el protagonista principal del film. Will Poulter, por su parte, también se deja notar mucho como Gally, el chico más fuerte de la comunidad y al que pocos osan hacer frente. A este joven actor ya lo “conocí” de niño en El hijo de Rambow(Garth Jennings, 2007), y ya allí hacía un gran papel. El tiempo ha pasado y lo volví a encontrar en este film en el que vuelve a lucir en el rol de “titán adolescente”. Posteriormente lo hemos visto enEl renacido’ (Alejandro González Iñárritu, 2015). Ambos actores, como expuse unos párrafos más arriba, son los que más se van a enfrentar porque representan polos opuestos.

El resto de chicos que también merecen una justa y merecida mención son: Aml Ameen como Alby, el jefe del campamento. Ki Hong Lee como Minho, el mejor de los corredores que entran al laberinto en busca de una salida. Blake Cooper es Chuck, el chico regordete que se hace querer y que trabará amistad más rápidamente con Thomas. Y, finalmente, Thomas Brodie-Sangster que interpreta con mucha seriedad y naturalidad a Newt, uno de los jóvenes que más respeta las órdenes de Alby y que podemos decir que es “el segundo al mando”. La única chica del reparto es Kaya Scodelario con un papel que arranca bien y con fuerza pero luego se va diluyendo. Amén de que hace su aparición ya avanzado el metraje.

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En conclusión.
Finalizo esta crítica de El corredor del laberinto, película con la que el realizador Wes Ball debutó en la dirección de largometrajes. Este fue un debut con un entretenimiento bastante bueno. Cierto es que su trama, en determinados aspectos, no es muy original o que ya la hemos visto anteriormente en otros films y series. Ahora bien, esta cinta tiene destacadas virtudes (notables actuaciones de los jóvenes intérpretes, gran ambientación, ritmo trepidante en “el laberinto”) que sabe explotar muy bien para escaparse de la mediocridad que presentan otros films para jóvenes y/o adolescentes.

Tráiler de El corredor del laberinto