Akira
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Katsuhiro Otomo es uno de los autores más influyentes y respetados en el mundo del manga. Por eso, cuando en 1988 se anunció la adaptación a la gran pantalla de su obra magna ‘Akira’, no pudimos evitar sentir que algo muy grande se avecinaba. Dirigida por el propio Otomo, esta película se acabaría convirtiendo en todo un punto de referencia para el cine de animación japonés.

“Llegará un día en el que nosotros también seremos. Ese día no ha llegado”.

Kaneda

Crítica de Akira

Aunque muchos no lo dirían el cine de animación japonés, también llamado anime, hunde sus raíces en los inicios del siglo XX. Y aunque durante décadas se realizaron numerosas producciones en blanco y negro, no sería hasta 1958 que la primera película animada en color salió de Japón para ser exhibida en Estados Unidos. Era una producción sencilla con apenas dos voces, y mucho ha tenido que llover para que el anime alcanzara su estatus actual. Pero de lo que no hay duda es que el verdadero inicio de la difusión del anime fuera de Japón vino de la mano de ‘Akira’, que para muchos sigue siendo la mejor película de animación japonesa realizada hasta la fecha.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que esta película se estrenó cinco años antes de que finalizara la publicación del manga en el que se basaba. Esta circunstancia obligó a Katsuhiro Otomo a modificar la línea argumental, marcando no sólo una enorme diferencia estructural, sino dejando al margen buena parte de la trama original. Eso dio como resultado una historia que por momentos es excesivamente liada y que, sin duda, se comprende mucho mejor cuando uno ha leído el manga entero. En cualquier caso, el guión está muy bien desarrollado, con una primera media hora más dinámica y veloz. El libreto nos muestra a una sociedad sin valores sumida en la anarquía y cuya esperanza reside en la amistad entre dos jóvenes pandilleros. De hecho, ‘Akira’ no es otra cosa que una portentosa recopilación de los temores de Otomo y de gran parte de la sociedad japonesa contemporánea.

Akira

Para aquellos que hayan disfrutado de otros títulos de Otomo como Pesadillas’ o ‘Steamboy’ no pasará desapercibido el acostumbrado alegato antibelicista y tecnófobo. Aquí el ejército y la tecnología representan el terror en una sociedad indefensa que lucha por sobrevivir y librarse del yugo del poder. Todo muy idealista pero, en realidad, subyugado al aprovechamiento de la informática. En otras palabras, ‘Akira’ se disfruta más observando su despliegue visual que analizando la estructura narrativa. Porque tal y como he comentado anteriormente, la confusión se apodera de nosotros la primera vez que vemos la película, y sólo consigue alcanzar su máxima plenitud tras la lectura del manga. Esto explica que se ralentizara el posicionamiento de esta película como la obra de culto que es ahora.

Esta oscura y violenta fantasía creada por Otomo consiguió, en su momento, un despliegue técnico y visual que cautivó a jóvenes y horrorizó a mayores. A fin de cuentas no era nada habitual encontrarse una película de dibujos animados donde la muerte, los despachurramientos y la eclosión de vísceras es la tónica dominante. Como datos meramente ilustrativos basta con decir que se emplearon 327 colores para esta película y que fueron necesarios más de 160.000 dibujos para realizar la animación, un número bastante superior al habitual en aquellos tiempos. El resultado es una película altamente colorista y sobre todo impactante. Quizás un elemento que mitiga la violencia del film es la tendencia natural de Otomo a caricaturizar, pero siempre sin cruzar la línea sobria que lo caracteriza.

Akira

Conclusión.
No estamos ante una película que todos deberían ver, sino ante una que cualquier aficionado del manga o la ciencia-ficción debería haber visto ya. Es una absoluta obra maestra ejecutada con mano firme por uno de los artistas más respetados dentro y fuera de Japón. Una película épica, mítica y transgresora, todo un ejemplo de cyberpunk que bebe directamente de otras obras como ‘Mad Max’ y ‘Blade Runner’ pero siempre manteniendo una identidad propia. En base a todo lo que he comentado a lo largo de esta crítica de Akira, me atrevería a recomendar dos visionados: uno antes de haber leído el manga y otro después. Nadie se arrepentirá.