Scarface también se remakeará
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El veteranísimo productor Martin Bregman (nacido en 1925) logró levantar uno de los mayores hitos de la cultura popular americana y mundial en 1983, cuando reunió en una misma película los talentos de tres importantes figuras representativas cada una de una forma de entender el séptimo arte, estos eran: Brian De Palma (director), Oliver Stone (guionista) y Al Pacino (actor protagonista). El film en cuestión, como ya muchos habrán deducido, era Scarface (cuyo título español aún hoy me cuesta escribir sin apretar los dientes: ‘El precio del poder’). Scarface narraba el sueño americano desde la perspectiva de un cubano. Un cubano que llega como un balsero a Miami, y termina convirtiéndose en el rey de la cocaína de Los Ángeles.

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Aparte de un sinfín de merchandising, sub-productos, series de estética similar, la instalación definitiva del mafioso sudamericano como referente en papeles de villano y/o protagonista, un videojuego oficial para (entre otras) la Playstation 2 y una profunda inspiración en la música Rap y R&B y en el estilo de vida de los raperos… ‘Scarface’ supuso en su momento una incomprendida revolución, un film adelantado a su tiempo que, con el paso de los años, los críticos y el cine ha puesto en su lugar, en lo más alto del cine negro y de gánsteres americano. Por ello, no sorprendió que una década después Bregman se reuniera de nuevo con De Palma & Pacino para mostrar la otra cara de la moneda en ‘Carlito´s Way’ (otro título castellano que tiene tela: ‘Atrapado por su pasado’) en donde el perfil romántico de Carlito ‘Charlie’ Brigante ganaba al rol despiadado de Tony Montana. No tan mitificada como ‘Scarface’, ‘Carlito´s Way’ es una auténtica e inmortal obra maestra, entre lo mejor de las carreras tanto de su protagonista (Pacino), como de su director (De Palma) y de su guionista (David Koepp).

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Dicho esto, prosigamos con Bregman, cuya última producción fue la inefable secuela, precisamente de ‘Carlito´s Way’, con la coletilla de “Ascenso al poder”, dirigida por su propio hijo, Michael Bregman. Antes, este antiguo agente de actores, había experimentando uno de los mayores fracasos de la historia reciente del cine con ‘Pluto Nash’ protagonizada por Eddie Murphy. Bregman, dejó las labores de producción, y apenas hacía vida pública, fue visto en varias reediciones de ‘Scarface’ en DVD aniversario y BluRay. Por última vez, ya muy demacrado y enfermo, apareció en silla de ruedas junto a Pacino, Steven Bauer o F. Murray Abraham para el reestreno del film en pantalla grande.
Pero todo lo anterior, parece que no es óbice, para que, a sus ochenta años y con la salud delicada, haya decidido levantar de nuevo una revisión del que posiblemente sea su mayor logro a nivel popular y económico: la que sería ya la tercera (si tenemos en cuenta la versión de 1932, protagonizada por Paul Muni) versión/adaptación/remake de ‘Scarface’ haciendo así bueno el título de este artículo: Scarface también se remakeará.

En primera instancia Bregman encargó al *script-doctor (*guionista de emergencia, que se encarga de reescribir libretos en producciones ya comenzadas, o de añadir diálogos y/o reestructurar personajes) Paul Attanasio (‘Donnie Brasco’) para que situara una nueva revisitación del mafioso de la cara-cortada en México, con el Cártel como telón de fondo, algo al estilo ‘Traffic’ pero con más acción. El tratamiento de Attanasio pasó a las manos de Joe Carnahan quien le dio su propio punto de vista, y también fue asignado como director en 2013/2014. Durante unos cuantos meses de su vida, Carnahan se implicó en el film, y buscó actores protagonistas que encajaran con el perfil latino y épico que debía tener el personaje de Tony Montana, pero diferencias creativas con los productores, y la falta de valentía a la hora de dar luz verde a un presupuesto medio-alto de entre 50 y 70 millones de $ hizo que, finalmente, Carnahan se bajara del proyecto, dando entrada así a un nuevo perfil: el de desconocidos en busca de su oportunidad entre un millón, estos son Jonathan Herman (guionista) y el director y productor chileno Pablo Larraín, responsable de varios films y documentales de una estética muy años 80s.

De momento poco más se sabe, y aún es pronto para saber hasta dónde puede llegar esta nueva incursión en la vida de Tony Montana, seguramente volará tan alto como la ambición de sus productores lo dejen. Esperemos que no sean unos chazer’s y honren como deben la memoria de uno de lo más míticos gánster que ha dado el cine en toda su historia.