La Inteligencia Artificial en el cine
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La inteligencia artificial se define como la facultad que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad. Y la vida artificial se define como el desarrollo humano que tiene como objeto de estudio la investigación de la vida y los sistemas artificiales que exhiben propiedades similares a los seres vivos, a través de modelos de simulación… Tanto la inteligencia como la vida artificial son temas que van estrechamente ligados. En el cine se han tratado casi desde sus inicios y ahora que nos llega Morgan vamos a repasar de manera breve algunas de las creaciones cinematográficas más trascendentes en esta temática.

metropolis-maria

Capítulo 1: Los pioneros.
Corría el año 1927 cuando el mundo conoció por primera vez a un robot femenino que respondía al nombre de María. Creada a imagen y semejanza de una joven humana, carismática y pacificadora del mismo nombre, su objetivo era causar alboroto entre los obreros y provocar una sublevación contra la rica clase dominante.
A María la conocimos gracias al genio de Fritz Lang en una de sus obras más recordadas, ‘Metrópolis’, pieza indiscutible de la historia del cine que en 2008 fue restaurada gracias a que se encontró una copia en 16mm en Buenos Aires.

Tan sólo cuatro años después, en 1931, el monstruo de Frankenstein llegó a los cines de todo el mundo procedente de las páginas de la novela de Mary Shelley. La película se tituló ‘El doctor Frankenstein’ y fue dirigida por James Whale. En el film asistíamos a las terribles consecuencias que se producen cuando el hombre juega a ser Dios. Creado a base de retales de cuerpos de fallecidos y de la intervención de la electricidad nacería Frankenstein, un coloso de 2,44 metros cuyo aspecto monstruoso le llevaría a ser rechazado por su propio creador y por la humanidad. Incapaz de soportar la marginación y el miedo que su presencia provocaba, Frankenstein emprendería un camino de venganza dirigido especialmente contra su propio “padre” y creador, Henry Von Frankenstein.
A día de hoy, la figura de Frankenstein sigue estando plenamente vigente no sólo en el cine a través de diferentes producciones… sino también en la propia medicina, con el acceso a nuevas técnicas como los trasplantes y demás avances que vamos conociendo y que nos hacen recordar al mito creado por Mary Shelley.

Ahora nos adelantamos unos años en el tiempo y nos vamos hasta 1956 para encontrarnos con Robby, un robot de 2,18 metros y aspecto realmente tosco que se encargaba de proteger y ayudar al Doctor Edward Morbius y a su hija Altaira en el ‘Planeta prohibido’ de Fred M. Wilcox. En Robby ya venían a regir las “Leyes de la robótica” formuladas por Isaac Asimov en 1942 pues Robby no podía causar mal alguno a los humanos. Robby también lograría trascender más allá de ‘Planeta prohibido’, apareciendo posteriormente en diferentes series y películas, y siendo objeto de muy variado merchandising hasta nuestros días.

planeta-prohibido-robby

Capítulo 2: Revolucionarios y sirvientes.
A finales de los años sesenta el mundo seguía avanzando en el cine con mayor rapidez que en la realidad, y la inteligencia y la vida artificial seguían el ritmo que imponía el celuloide con nuevas creaciones. Fue así como en 1968 conocimos, gracias a Stanley Kubrick y a Arthur C. Clarke, al HAL 9000, el ordenador de a bordo de la nave Discovery 1 en ‘2001: Una odisea del espacio’.
Lo importante de HAL es que fue una de las primeras inteligencias artificiales en tener “plenos poderes”, en este caso, el control total de la nave y de todos sus sistemas… y también fue de los primeros en (aparentemente) mentir y revelarse mortalmente contra la tripulación humana. Sus últimos minutos “de vida” todavía hoy inducen a la más absoluta piedad y tristeza.

El legado de “2001” ha sido casi infinito: fue y es objeto de interminables debates acerca de su mensaje, fue fuente de inspiración posterior para numerosos cineastas y su perfecto acabado y rigor ha sido objeto de muy diversas alabanzas… y también de críticas. Como curiosidad final decir que cuenta la leyenda que HAL 9000 al principio de todo iba a ser un ordenador de la marca IBM, no obstante, la famosa compañía no estaba dispuesta a que una computadora suya pudiera “fallar”, en consecuencia no permitieron que el ordenador de la Discovery 1 llevara su marca. Entonces, el equipo del film, de manera irónica, sustituyó las letras de IBM por sus correspondientes antecesoras en el abecedarío, de ahí nació el nombre de HAL.

2001-hal9000

A finales de los años setenta, concretamente en 1977, conocimos a Proteus, la IA de ‘Engendro mecánico’ (Demon Seed). Proteus tenía en común con HAL 9000 que disponía de todo el poder y control de la casa de su creador, el profesor Alex Harris. Pero quería más… Proteus quería sentirse vivo y para ello confinaría en la casa a Susan Harris (Julie Christie), la esposa de Alex. ¿Sus intenciones? ¡Tener un hijo!

Sin duda mucho más amables que Proteus resultaron C3PO y RD-D2, los famosísimos androides creados ese mismo año de 1977 por George Lucas en La guerra de las galaxias (Star Wars). C3PO era un educado y fino androide de protocolo que hablaban un sinfín de lenguas y que la mayoría de las veces se sorprendía de lo maleducados y brutos que resultaban los humanos. Por su parte, R2-D2 estaba dedicado a funciones de reparación y mantenimiento de naves y servía como co-piloto en los Ala X (T-65), los cazas estelares rebeldes.
El impacto que produjo “Star Wars” fue de tal magnitud que la cultura popular actual no se entendería sin “la Fuerza” y todos sus efectos: películas, series, merchandising de todo tipo, inclusive hasta una nueva “religión”… ¿Hay quién de más?…

c3po-and-rdd2

En 1979 Ridley Scott nos presentó una novedad en estos campos de la inteligencia y vida artificial. Esa novedad fue Ash (Ian Holm). ¿Quién o qué era Ash? Muy sencillo y a la vez muy complicado… Ash era el sintético de a bordo de la nave Nostromo en Alien, el octavo pasajero’. Su apariencia externa era totalmente la de un humano, de hecho, toda la tripulación estaba convencida de su naturaleza humana como el científico/médico de la misión. Los imperativos de Ash eran obedecer por encima de todo las instrucciones de la compañía Weyland, para ello no dudaría en poner en peligro e incluso intentar asesinar a la tripulación humana. Como vemos, Ash estaba en la línea de HAL 9000.

El legado de Ash sería retomado de manera más humana, servicial y pacífica por Bishop (Lance Henriksen) enAliens, el regreso (1986, James Cameron), de hecho, el propio Bishop se definiría así mismo con esta amable frase que era toda una declaración de intenciones: “Yo prefiero la expresión persona artificial”.

Ridley Scott regresó tres años después (1982) para presentarnos a unos individuos parecidos a Ash y Bishop, eran los replicantes de Blade Runner nacidos de la mente de Philip K. Dick. Los replicantes eran unos robots de aspecto totalmente humano, pero con capacidades físicas muy superiores que los hacían ideales para trabajar como esclavos en las colonias exteriores a la Tierra. ¿Consecuencias? Se rebelaron contra el hombre y terminaron marginados. No obstante, un reducido número de ellos, liderados por Roy Batty (Rutger Hauer), decidieron viajar al planeta azul para encontrarse con su creador y hacerle las preguntas que nosotros mismos, como humanos, nos hacemos… Para la historia del cine queda el monólogo final de Roy ante Rick Deckard, un vencido “Blade Runner” (cazador de replicantes) interpretado por Harrison Ford.

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En 1984 James Cameron dio a conocer en su film Terminator a Skynet, una de las inteligencias artificiales más poderosas creadas por el hombre y con la red como zona de expansión. Atrás quedaron el HAL 9000 y Proteus con “poderes limitados”… el poder de Skynet fue total sobre todas las computadoras terrestres una vez que Cyberdine Systems la activó y tomó conciencia de sí misma. Los hombres aterrados ante su creación intentaron desconectarla pero ya era tarde… Skynet se defendió y decidió exterminar a toda la raza humana y casi lo consiguió… sólo unos pocos valientes seguían luchando en el 2029, pero “la batalla definitiva no se libraría en el futuro, se libraría aquí, en nuestro presente. Esta noche…”.
La película lanzó a la fama a James Cameron y a su malvado protagonista, un coloso llamado Arnold Schwarzenegger que en el film “daba vida” a una de las creaciones de Skynet, el mítico T-800, un androide asesino venido del futuro con apariencia humana. Cameron y Schwarzenegger volvieron a repetir roles en 1991 con Terminator 2’, luego la franquicia pasó a depender casi exclusivamente del musculoso intérprete y de sus ganas o no de continuarla.

Seguro que ya sólo los más viejos del lugar recuerdan la película ‘D.A.R.Y.L.’ (Simon Wincer, 1985). Daryl era otro experimento de vida artificial creado con fines militares y con la inocente apariencia de un infante de 10 años. Sin embargo, la humanidad se hizo latente en él y terminó escapando de la base en la que estaba sometido a todo tipo de pruebas para intentar llevar una vida “normal”, algo que los militares no estaban dispuestos a tolerar…

Muchísimo más divertido que Skynet y que el T-800 y con una apariencia totalmente robótica fue nuestro amigo Johnny 5, al que conocimos en 1986 en la película ‘Cortocircuito’ de John Badham (Short Circuit, 1986). Johnny 5 era un rudimentario robot militar de 350 Kgs que podía alcanzar los 50 Km/h e iba equipado con diversa parafernalia. Al ser alcanzado por un rayo tomó conciencia propia, se sintió vivo y con un “hambre” desmedida de conocimiento. Como él mismo decía: “Datos, necesito datos”… En 1988 siguió recopilando datos en ‘Cortocircuito 2’ (Short Circuit 2, Kenneth Johnson).

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Nos plantamos ahora en el año 1999 para conocer a Robin Williams, mejor dicho, a ‘El hombre bicentenario’ (Bicentennial Man, Chris Columbus) nacido, una vez más, de la mente de Isaac Asimov. Este “hombre bicentenario” en realidad era un robot con forma humanoide y de la serie NDR-144. Se creó en un ficticio 2005 básicamente para ser un “mero electrodoméstico” con funciones humanas. La sorpresa surgió cuando nuestro amigo robot, de nombre Andrew, empezó a presentar cualidades humanas como la sensibilidad, la emoción, la curiosidad y la creatividad… en definitiva, cuando Andrew empezó a sentirse humano…

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Capítulo 3: Modelos actuales.
En este capítulo avanzamos hacia modelos más modernos, los modelos del siglo XXI… y empezamos con otra amable creación de inteligencia artificial que conocimos en el año 2001 gracias a ese genio llamado Steven Spielberg. Un Spielberg que no podía faltar en un artículo de este tipo y que nos presentó al pequeño Meca llamado David, un robot con la forma de un niño (el por entonces adorable Haley Joel Osment) al que programan para amar con consecuencias inesperadas. Todo esto lo vimos en la película ‘A.I. Inteligencia Artificial’ que Spielberg heredó del mismísimo Stanley Kubrick. El film estaba basado el relato corto de Brian Aldiss titulado ‘Los superjuguetes duran todo el verano’.

En 2004 llegaba a los cines ‘Yo, robot’ dirigida por el siempre interesante Alex Proyas sobre el relato de Isaac Asimov. Aquí nos situábamos en el año 2035 y en plena convivencia entre humanos y robots con aspecto humanoide.
Los robots seguía plenamente las “Tres Leyes de la Robótica” formuladas por Asimov, a saber: 1ª) Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. 2ª) Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley. 3ª) Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Leyes. El problema surgiría cuando se cometiese un crimen y pasase a ocuparse del asunto un detective chapado a la antigua, Del Spooner, interpretado por Will Smith.

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Al igual que Spielberg o Alex Proyas, tampoco podía faltar en este especial el realizador Vicenzo Natali. Natali nos presentó enSplice (2009) a la sujeta H-50, también conocida como Dren. En cierta manera, Dren venía a evocar al recuerdo de Frankenstein: había sido creada en un laboratorio por dos científicos “empalmando” el ADN humano con el de diferentes especies que vivían en la Tierra, es decir, una criatura inteligente hecha a base de “retales”… Dren iría evolucionando y cambiando de forma hasta parecerse, en cierta manera, a una mujer y ahí empezaría a complicarse todo…

También siguiendo la línea del mítico Frankenstein con toques de los replicantes y de los terminators nos encontramos en 2013 con The Machine’, un film del británico Caradog W. James que convirtió a la actriz Caity Lotz en la Máquina del título. Una máquina creada a partir de un cerebro humano, con poderosas habilidades y fabricada con fines militares. Sin embargo, la máquina empezaría a sentirse demasiado humana para cumplir con sus belicosos objetivos. En este sentido, suficientemente aclaradoras fueron en el film las palabras de su creador, el programador Vincent McCarthy: “Fabrico máquinas inteligentes”…

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Un “tipo” ciertamente simpático fue Chappie’, al que descubrimos en el año 2015 gracias a Neill Blomkamp. Chappie fue creado como un androide militar y asignado al departamento de policía de Johanesburgo. Su misión: combatir el crimen al lado de sus compañeros “Scouts”. Y eso hizo Chappie hasta que quedó dañado en una reyerta, entonces su “padre” le introdujo un nuevo software de inteligencia artificial, un software basado en la mente humana. A partir de ese momento, el bueno de Chappie empezaría a comportarse como un humano, más concretamente como un niño necesitado de aprendizaje. Lo malo es que cayó en las manos de un trío de sinvergüenzas que lo llevaron por el mal camino… pero Chappie también tenía cosas buenas que enseñarles, ya lo creo que sí.

Y si hemos empezado este especial con un robot/inteligencia artificial femenina, vamos a cerrar este capítulo con otro, en este caso me refiero a la Ava (Alicia Vikander) de Alex Garland, a la que conocimos el año pasado enEx Machina’. Ava era un androide con apariencia femenina (un ginoide) que no estaba del todo terminada. A través de una semana, la misión de un programador llamado Caleb sería la de evaluar sus capacidades humanas con la supervisión de su creador, Nathan.

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Capítulo 4: Made in Spain.
Empiezo este apartado patrio con una bizarra curiosidad que llevó a la muy popular y explosiva Marta Sánchez a protagonizar su primera y única película para cines. Me refiero a ‘Supernova’, un film dirigido por Juan Miñón en 1993 y co-protagonizado por Javier Gurruchaga que en la cinta era un millonario obsesionado con Fénix (la cantante del momento). Su obsesión le llevaba a secuestrar a una científica para que esta le construyera una réplica de Fenix, así surgiría Supernova… Tanto Fénix como Supernova fueron interpretadas por Marta Sánchez, que vistos los resultados artísticos y comerciales de este film decidió no volver a protagonizar jamás película alguna. El tag-line del film ya venía a “advertir” del contenido: “Cautivadora cuando es mujer, terrible cuando es biónica: Ella es SUPERNOVA”… y como diría Bernd Schuster: “No hace falta deSir nada más”.

Superando de manera total y absoluta al film de Juan Miñón nos llegó en 2011 la película Eva dirigida por Kike Maíllo. Aquí no conviene ahondar mucho en su trama y creaciones porque no es una película tan vista como las anteriores y no quiero caer en “spoilers… En consecuencia, basta decir que en un futuro cercano los humanos conviven con robots y que un prestigioso ingeniero cibernético es reclamado por la Facultad de Robótica con el objetivo de crear un niño robot, el primero.

Y cierro con nuestro español más internacional, Antonio Banderas, que en 2014 lo puso todo en el Autómata de Gabe Ibáñez. Un film “retro-futurista” que nos situó en el 2044 y en el que conocimos a los Pilgrim, unos autómatas que antaño habían sido muy útiles, famosos y queridos pero que ahora habían caído en desgracia. La película partía del “asesinato” de uno de ellos, siendo el agente de seguros Jacq Vaucan (Banderas) el encargado de resolverlo, al mismo tiempo que se iría cuestionando su ya frágil mentalidad al respecto de la “vida” o no de los Pilgrim: “Para morir… primero hay que estar vivo”… Los Pilgrim respondían a los últimos diseños de autómatas que hemos podido ver en programas especializados y resaltaba su simple pero efectivo rostro… un rostro que denotaba tristeza.

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Conclusiones.
Llegó la hora de cerrar este especial de La inteligencia artificial en el cine. A lo largo de 4 capítulos he tratado de acercaros a 21 películas en imagen real que trataron el tema de la vida y la inteligencia artificial en el cine. Es muy probable que alguien eche en falta algún título, androide, robot, autómata… ahora bien, el muestreo realizado creo que es lo suficientemente válido y significativo para que el lector/a se haga una idea de por dónde se ha movido el cine en este terreno. Un terreno que nos ha revelado lo peligroso que puede resultar jugar con conceptos e ideas que todavía no dominamos al cien por cien y que puede que, finalmente, nos terminen por superar… Este mismo viernes tenemos conMorgan una nueva cita de esta temática en la gran pantalla. ¿Cómo resultará? La respuesta aquí ese mismo día. Mientras tanto, sueñen con ovejas eléctricas…