Crónicas de Americana Film Fest 2015, día 3
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Crónicas de Americana Film Fest 2015, día 3.

Domingo, última jornada de Americana Film Fest, pero no por ello la peor. Una película de la sección TOP y dos de la sección NEXT para acabar de completar el panorama que, gracias al festival, hemos logrado hacernos del cine independiente norteamericano actual.

A eso de las cuatro de la tarde, nos adentramos en la sala 1 de los Cinemes Girona para disfrutar de la primera película de la tarde: ‘Rich Hill’ (Andrew Droz Palermo & Tracy Droz Palermo, 2014). El documental, Gran Premio del Jurado en Sundance ’14, nos traslada hasta un pueblo del Midwest americano para conocer las vidas de tres adolescentes. Familias desestructuradas, traumas no superados y sueños rotos en una película que sabe tocar las notas para estimular la fibra sensible del espectador, hecho que la convierte en un proceso orquestado para tal fin, en lugar de parecer estar destinada a invitar a la reflexión. Todo y con eso, pasa a ser una de las favoritas para un servidor, sin duda.

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Seguidamente, toca el turno de ‘Wild canaries’ (Lawrence Michael Levine, 2014), una comedia de suspense protagonizada por Sophia Takal y Levine, el propio director, que nos pone en situación en un edificio neoyorkino en el que una anciana muere en extrañas circunstancias. Barri (Takal), amiga de la difunta, vierte sus sospechas sobre Anthony (Kevin Corrigan), el hijo que va a pasar a cobrar una suculenta indemnización del seguro de vida de su madre. Noah (Levine), el novio de Barri, se niega en rotundo a que ella se inicie de forma amateur en el mundo del espionaje cual inspector Gadget. Jean (Alia Shawkat), compañera de piso de la pareja, apoyará totalmente a Barri a la vez que la convierte en su objeto del deseo. Eleanor (Annie Parisse), la ex de Noah reconvertida a lesbiana, será el cerebro de un descabellado plan y también posible cita romántica de Jean. Mientras tanto, Damien (Jason Ritter), propietario del edificio, deberá lidiar con sus problemas conyugales.
Un lío enorme, sí. Demasiadas tramas que importan poco y que sirven únicamente de relleno para contar una simpática historia con tintes detectivescos, con una resolución tan rápida y tergiversada como poco interesante. Aun así, y pese a hacer que no llegase a congeniar con la mayoría de sus protagonistas, se convierte en un producto disfrutable (y, también, rápidamente olvidable).

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Y llegamos al final de nuestra jornada con las dos últimas historias de Americana: ‘The Snatcher’ (Maria Gordillo, 2013) y ‘The Heart Machine’ (Zachary Wigon, 2014).

‘The Snatcher’ es un corto sobre un tipo que corre detrás del ladrón que acaba de robarle el bolso a su novia, en una odisea que le hará patearse casi toda la Gran Manzana.

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Por su parte, ‘The Heart Machine’ es una película contada desde la más absoluta actualidad entorno al uso de las redes sociales para ligar. Lo que podría llamarse una historia de amor 2.0, que muestra patrones claros típicos de la juventud de hoy en día, y que nos pone en situación ante la relación a distancia vía Skype entre Cody (John Gallagher Jr) y Virginia (Kate Lyn Sheil). Todo parece idílico: él vive en Nueva York y ella reside como becaria en Berlín, de donde volverá cuando hayan pasado seis meses, para así poder conocer en persona al que parece ser el amor de su vida. Pronto, Cody empezará a sospechar que su amada no está residiendo en la capital alemana, iniciado su propio periplo por indagar en la vida de la joven a través de las huellas dejadas en las redes sociales.
Una crítica a la sociedad en la que vivimos, esa que vive por y para la pantalla de sus smartphones, sobre el (mal) uso de las redes sociales, las mentiras en la red y lo complicadas que siguen siendo las relaciones entre las personas, más dramática que romántica, y más estimulante de lo que parece. Una de las pequeñas joyas a descubrir.

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Y así, tras nueve películas, damos por finalizada nuestra aventura en Americana, la primera de muchas, de eso estamos convencidos, pues tal y como se proclamaba en los actos de presentación del festival, Americana es un certamen joven con vocación de perpetuidad, que gracias a la labor de Movistar (principal promotor) y a la colaboración del Consulado de los Estados Unidos en Barcelona, ha hecho llegar a mucha más gente, el mejor cine independiente norteamericano. Y que así sea por muchos, muchos años más.
Mil gracias a la organización por hacerlo posible, y como siempre, agradecer también a Cineycine por permitirme ser sus ojos en este otro festival, otra ventana abierta desde la que contemplar el séptimo arte.

Fes l’indie!

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