Vaya par de polis
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Bruce Willis vuelve a pisar el terreno de la comedia. Hablamos de un género con el que se dio a conocer, a mediados de los 80, en la serie ‘Luz de Luna’. Junto a él encontramos al televisivo Tracy Morgan con el que forma la pareja protagonista de ‘Vaya par de polis’. En pantalla tenemos una desvergonzada comedia de acción en la línea de las buddy movies de los 80 y 90. Dirige el asunto Kevin Smith bajo un guión ajeno por primera vez en su carrera.

“¿¡Tú te escuchas lo que dices!?” (Monroe)

Vaya par de Polis

Crítica de Vaya par de polis

Bruce Willis siempre ha sentido especial predilección por la comedia. La única razón por la que no visita más este género es por la escasez de guiones con potencial que le llegan. Sabiendo esto uno espera de ‘Vaya par de polis’ una cinta que se acerque más a ‘Falsas apariencias’ que a El Gran Halcón’. Pues ni lo uno, ni lo otro. ‘Cop Out’ tiene momentos cómicos, si, pero muchos menos de los que necesita una comedia para llamar la atención. Al final se queda muy lejos de lo que uno esperaba de ella. Más aún al ser la primera película de Kevin Smith producida por una major importante de Hollywood (Warner Bros). Este dato hay que tenerlo en cuenta porque el director de Clerks’ siempre se ha caracterizado por su marcado acento independiente.

Smith & Willis se conocieron durante el rodaje de La Jungla 4.0’, en donde el primero tenía un cameo como El Brujo. Durante la filmación trabaron amistad. Willis le dijo a Smith que había seguido su filmografía durante años y que le interesaba trabajar con él. Algo que Smith aceptó encantado. Su carrera como director estaba de capa caída desde hace algunos años y una colaboración con una estrella mundial, como era Willis en aquellos momentos, no le venía nada mal.

‘Vaya par de polis’ se nos presenta con una escena/declaración de principios muy clara. En ella vemos a Tracy Morgan dando rienda a todo su histrionismo y buscando descaradamente ser el nuevo Eddie Murphy. Dicha escena consiste en Hodges interrogando a un sospechoso y recitando las líneas de diálogo que se le ocurren. Por su boca salen referencias desde La Guerra de las Galaxias hasta Scarface y pasando por Training Day. Todas esas citas apenas tienen ninguna conexión con el contexto del interrogatorio. Dicha escena funcionará dependiendo del conocimiento cinéfilo del espectador, o de lo seguidor que se sea de Morgan. Eso sí, es imposible no esbozar una sonrisa al final de la misma cuando…

Lo que sigue después es una sucesión de gags que acaban funcionando más por acumulación que por buen gusto. Mientras, Bruce Willis, que empezaba con ganas el film, va perdiendo gas a medida que transcurren los minutos. Quizás al mismo tiempo que se da cuenta de que la cinta no tiene la gracia que se le presuponía en el papel. Así las cosas, el peso del relato recae en Morgan, Seann William Scott (demasiado forzado, en un rol que a fin de cuentas no aporta nada) y los secundarios Kevin Pollak y Adam Brody (ambos excelentes) y llevándose la palma en cuanto a lo mejor de la función.

Pollak y Brody dan vida a dos detectives que siguen la pista de un asesinato que acaba estando conectado con el caso de Monroe & Hodges. Entre ellos dos sí que existe química y son, de lejos, lo mejor del film. Sus personajes son dos agentes de la ley, Mangold (Brody) y Hunsaker (Pollak), cuya admiración mutua va más allá de lo normal.

Vaya par de Polis

En la cinta son evidentes los ecos de Superdetective en Hollywood’. Tan es así que la insistente pieza sonora principal busca descaradamente el recuerdo de aquella (siendo incluso obra del mismo autor). Quizás este sea el film en el que más intenta mirarse ‘Vaya par de polis’ (aun sin ser aquella una buddy movie). Hasta da la impresión de que busca ser un mix actualizado. No obstante, en vez de un superdetective ¡aquí tenemos a dos! Eso sí, falta la magia de aquella.

No digo que estemos ante una película nefasta. Honestamente creo que funcionará mejor para aquel espectador que acuda a ella con las mínimas pretensiones. Si mediocridades incontestables como las spoof-Movie tienen su público… esta también lo tendrá. Pero viendo todo lo que había detrás de ella yo me esperaba más.

Vaya par de Polis

Los malosos son penosos y ridículos; desconozco si intencionadamente o no, aunque voto más por el no. Esto acaba lastrando definitivamente el último acto de la cinta. Si bien nuestros héroes no son ningunos lumbreras, los villanos a los que se enfrentan son literalmente inútiles. Por lo tanto, el suspense de si conseguirán salir con vida de esta difícil misión brilla por su ausencia. Atención a la escena de tortura del líder de los gangsta (interpretado por Guilliermo Diaz) a un traidor. Estamos ante una escena que pretende ser cruel y acaba siendo patética.

Parece claro que Kevin Smith ha perdido el tino y la frescura que exhibía en sus primeras cintas. Ya no le quedan muchos cartuchos que quemar. Sus rentas se van perdiendo y se le ve el plumero. Salvo excepciones, nada queda de él que llame la atención o que le haga merecedor de seguir dirigiendo películas. Insisto, las rentas se le acaban y en el cine no existen los prestamistas. Al final ha quedado su talento a la vista. Tras los chistes sobre ‘La Guerra de las Galaxias’ y ‘El Señor de los Anillos’, no parece haber nada más…

En resumidas cuentas.
Concluyo esta crítica de Vaya par de polis, una comedia que, si bien logra sacar alguna sonrisa, no contentará a los espectadores con un nivel de exigencia medio. Una pena, había material para más. Decididamente estamos ante un film prescindible dentro de la filmografía de Bruce Willis.

Tráiler de Vaya par de polis