Spectral
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Uno de los primeros pistoletazos de salida en Netflix, en sentido publicitario, fue esta producción vendida por Universal Pictures. El estudio la vendió al streaming a expensas de su co-productora, Legendary Pictures, que tenía pensado su estreno en cines para agosto de 2016. Hablamos de una película que cuenta con nombres potentes y una premisa ciertamente original: soldados contra fantasmas… Preparémonos para entrar en territorio hostil y sobrenatural con ‘Spectral’.

“¿Qué coño es eso?” (McFadden)

Crítica de Spectral

A veces, ciertos films pensados para cines pasan a formato doméstico. En cambio, otros caen directamente en populares plataformas digitales como Netflix o Disney+. El caso que nos ocupa es de los segundos. ‘Spectral’ era una coproducción entre Universal y Legendary. Ambos estudios se convirtieron en partners después de haber finalizado Legendary su contrato con la Warner Bros tras 10 años juntos. En Universal, y tras visionar sus ejecutivos principales el film que hoy nos ocupa, debieron pensar que iba a ser un batacazo descomunal (costó 70 millones de dólares). En consecuencia, optaron por vendérselo a otra compañía o editarlo directamente en formato físico/digital… y ahí es donde entró Netflix.

Netflix llevaba poco tiempo funcionando y sus producciones originales iban manteniendo el tipo pero sin mucho eco. Por eso sabían que necesitaban algo para llamar la atención y destacar. Cuando supieron que Universal tenía dudas con ‘Spectral’ plantearon una negociación y se llevaron los derechos del film. Esto lo hicieron casi en el último segundo: un mes antes del supuesto estreno en salas.

‘Spectral’ tiene una cierta ventaja sobre lo que se suele a ver en plataformas de streaming. Puede que no hablemos de la panacea cinematográfica en el sentido más puro y objetivo. No obstante, reconozco que el film del debutante Nic Mathieu no es, ni de lejos, la mayor decepción o producto nefasto que en Universal imaginaron. Obviamente no hablamos de una cinta que vaya a reconvertir nuestra forma de ver el cine. Sin embargo, viendo como en muchas ocasiones se estrenan films que aparentan mucho más de lo que son… es meritorio reconocer que propuestas como ‘Spectral’, que no tienen altas expectativas, merecen un poquito más de nuestra atención.

El film de Mathieu parte de una premisa bastante curiosa aunque no muy original. En este caso hablamos de soldados enfrentándose a entidades que parecen sobrenaturales. Este núcleo y/o planteamiento no deja de ser un derivado de films como Aliens (James Cameron, 1986). Ahora bien, a diferencia de otras propuestas que beben de esa misma obra maestra y fracasan, ‘Spectral’ logra mantener la atención del espectador.

El interés por la película se debe en parte a sus nulas pretensiones y gracias al trabajo de George Nolfi en el guión. Su libreto va directo al grano sin perder de vista la sencillez y el carácter de serie B del proyecto. A su vez, Mathieu y el casting mantienen un buen nivel de eficacia dentro de la propuesta. Y ni que decir tiene que la originalidad del enemigo a batir propicia unas vistosas y espectaculares set-pieces. Presten atención a la batalla final que, aunque roza el videojuego a nivel narrativo, deleita al público con unos efectos visuales muy competentes y mejores que los que ofrecen actualmente otras producciones de presupuesto similar o superior.

En los ya referidos efectos visuales se nos muestran a las entidades que acosan los protagonistas. Seres “espectrales” que sólo pueden verse a través de las gafas desarrolladas por Clyne. En este sentido, Mathieu se las ingenia para sacarles provecho recreando unas secuencias de acción espectaculares y eficaces, tanto en términos visuales como de dirección. A destacar los trajes y armas diseñados por Weta Workshop, seguramente en estos detalles fue a parar el presupuesto del film. Por otra parte, la labor musical de Tom Holkenborg no es mala, pero queda un tanto tapada por la acumulación de efectos sonoros. Lo contrario sucede con la fotografía de Bojan Bazelli, que destaca poderosamente en los escenarios por los que se mueven los personajes y la escenografía al retratar la ciudad en ruinas tras los bombardeos y combates.

Nic Mathieu dirige con bastante pulso y eficacia. El novel realizador dota de un ritmo narrativo bastante aceptable a su película. También se agradece la escasa duración del metraje que permite que el film se pase en un suspiro y sin bajones de ritmo que entorpezcan la trama pero que tampoco deja poso en el espectador. Básicamente estamos hablando de un entretenimiento directo y sin demasiados quebraderos de cabeza. Lo mismo se puede decir de la configuración de los personajes que no tienen un gran desarrollo. Ahora bien, esto no impide que empaticemos con ellos.

James Badge Dale como Clyne es el gran protagonista. El actor cumple sin dejar un recuerdo tremendo o memorable pero también es cierto que resulta simpático y carismático. Lo mismo se puede decir del resto del elenco. Aquí nos encontraremos con Max Martini como el comandante Sessions, un duro soldado fiel reflejo de la filmografía de Martini. También asoma la veteranía de Bruce Greenwood y Emily Mortimer en roles secundarios. Ambos resuelven la papeleta de evitar la escasa profundidad de sus papeles. La mejor manera de hablar del reparto es decir que todos se salvan por profesionalidad y buen hacer con el material que les han dado.

En conclusión.
Termino esta crítica de Spectral, una producción tratada injustamente por su carácter de producto de evasión olvidable y de serie B. Sin embargo, resulta una propuesta efectiva y entretenida. Amigos míos, dentro de lo que nos solemos encontrar por el catálogo de Netflix no es para despreciar…

Tráiler de Spectral