Las colinas tienen ojos
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Alexandre Aja ha dirigido, posiblemente, uno de los mejores remakes de los últimos tiempos. Se trata de la nueva versión de ‘Las colinas tienen ojos’, mítica película de terror dirigida en 1977 por Wes Craven. En esta ocasión tenemos un impresionante estilo visual, una violencia brutal y desmedida, y unos increíbles efectos especiales. Todo esto y más han convertido a este remake en un film de culto que supera ampliamente al original.

“Creo que viven personas o algo en esas colinas”

Crítica de Las colinas tienen ojos

Hace muchos años que no veía una película de terror tan brutal y tan bien dirigida y estructurada como esta. En una época en la que los remakes están de moda, nos llegan muchos que resultan muy inferiores a las películas originales. Sin embargo, otros superan claramente a éstas. Y he aquí el caso de este remake dirigido por el francés Alexandre Aja.

‘Las colinas tienen ojos’ supera con creces las cotas de salvajismo, violencia y crueldad que ya predominaban en la película original de Wes Craven. Francamente, creo que la versión original, aún siendo un clásico indiscutible, ha envejecido mal. Aunque también es cierto que la falta de presupuesto, y medios, a la hora de filmarla, ayudó a lograr un ambiente malsano que en su época impactó profundamente al espectador. Ese factor catapultó definitivamente la película al estrellato y al grupo de las «Cult-Movies». Pero hablemos ya mismo de esta nueva versión de 2006.

A pesar de tratarse de un remake, ‘Las colinas tienen ojos’ tiene su propio toque personal no siendo un simple calco del film original. Esto ya es de agradecer. Alexandre Aja ha decidido modificar la historia de los mutantes y ofrecernos un punto de vista diferente. Recordemos que en el film original no se sabía con certeza la causa de las deformaciones de los seres caníbales. Simplemente estaban allí sin ningún tipo de explicación ni motivo aparente.

En esta nueva versión se opta por explicarnos el motivo de la existencia de la familia deforme. Esa causa no es otro que la radiación provocada por las pruebas nucleares que durante años se llevaron a cabo en la zona. Unos efectos radiactivos que han sido transmitidos durante generaciones, provocando horribles malformaciones y convirtiendo a las personas afectadas en crueles asesinos. Asesinos espantosos sedientos de carne humana y sin ningún tipo de ética ni moralidad alguna… Y es aquí donde cierto sector del público más crítico ha encontrado alguna pequeña incongruencia.

La incongruencia anterior deviene porque Aja ha insertado en los créditos iniciales imágenes reales de bebés deformes, debido a las auténticas pruebas nucleares que aún tienen lugar en nuestros tiempos. En teoría, Aja incluyó esas imágenes como crítica hacia las pruebas atómicas y así mostrar también al espectador lo que la radiactividad puede provocar en la vida humana. Sin embargo, en la película convierten a estas pobres criaturas en crueles y malvados caníbales sin piedad. Y eso aún teniendo la inteligencia y capacidad suficientes cómo para asimilar y diferenciar el bien del mal.

Lo anterior es algo que ha resultado contradictorio para un pequeño porcentaje del público: ¿Por qué el director, tras quejarse de los efectos radiactivos y mostrarnos un grupo de personas deformes, decide caracterizarlos como seres crueles y malvados con plena conciencia de ello? Algo más lógico hubiese sido mostrar a estos mutantes como seres sin inteligencia. Seres que sólo pretendieran alimentarse y sobrevivir a toda costa, o criaturas deficientes mentales que no distinguieran entre lo correcto y lo incorrecto. Sin embargo, en el film se opta por mostrar a un grupo de seres mutados pero muy inteligentes (a excepción de Pluto) y totalmente conscientes de la maldad de sus actos, así como tremendamente salvajes e inhumanos. De todos modos, esta pequeña contradicción me resulta un poco irrelevante. Y me resulta irrelevante porque los mutantes explican claramente la razón de su maldad y sus actos: la venganza.

Dejando de lado el tema «ético», lo más impactante de la película es su incontrolable salvajismo. Y no hablo exactamente del gore propiamente dicho (que lo hay y mucho), sino de la crueldad de ciertas imágenes. Una crueldad totalmente brutal y desmedida. Esto es algo que muchos espectadores actuales no están acostumbrados a ver en la gran pantalla, quizás debido a la MPAA y a la dura censura a la que son sometidas numerosas películas antes de ser distribuidas en cines de todo el mundo. Y éste film no es una excepción, ya que la versión cinematográfica carece de varias secuencias realmente impactantes. Por su parte, la versión editada en DVD sí incluye todos estos planos y secuencias censuradas.

Ahondando más en la censura comentar que cerca de 2 minutos fueron cortados del metraje para poder alcanzar una calificación de R. En la versión USA fueron necesario 31 cambios en las escenas de violencia. Posteriormente dicha versión fue la utilizada para la distribución internacional. La versión sin censura también está disponible en DVD. En algunas de esas escenas se pueden ver: planos adicionales de Bob (Ted Levine) quemándose y sus ojos poniéndose en blanco, un primer plano del disparo en la cabeza de Lynn (Vinessa Shaw), un plano más explícito del arma cerca del bebé (Maisie Camilleri Preziosi), o la escena de la violación a Brenda (Emilie de Ravin) durando medio minuto más.

El mérito de la sensación de realismo que transmite el film es de Alexandre Aja haciendo un inteligente uso de la cámara. Muchas secuencias han sido rodadas directamente con el método de «cámara al hombro», logrando así introducir por completo al espectador en la acción y consiguiendo cierto aire de «documental» en las secuencias más impactantes. Esto último eleva la sensación de realismo y pánico. Además, el aspecto visual de la película, la perfecta banda sonora y una puesta en escena con cierto tono de «western» desértico la convierten en un film de culto. Una cinta muy superior a otras películas de terror que han invadido nuestras pantallas en los últimos años.

Por otro lado, el reparto está soberbio para lo que es esta producción. Aaron Stanford está realmente impresionante como Doug, el único miembro de la familia capaz de plantar cara a los mutantes a base de hachazos y brutales puñaladas. Ted Levine resulta genial en su papel de Bob, un ex-policía y exigente cabeza de familia. La guapa Emilie de Ravin lo da todo ayudando a su hermano Bobby, interpretado por Dan Byrd, a luchar contra la prole de monstruos. También tenemos a Kathelen Quinlan como Ethel (la esposa de Bob) y a Vinessa Shaw como Lynn (la esposa de Doug).

Y claro, no nos olvidemos de los mutantes. En especial de un magnífico Michael Bailey Smith como «Pluto», el mutante más brutal. ¡Ah! y tenemos un cameo de lujo con el mítico Billy Drago como el líder del clan deforme. Para recrear a toda esta amorfa familia se han utilizado decenas de técnicas, tanto métodos clásicos de maquillaje como fotográficos. Incluso ambos métodos a la vez en diversas secuencias. Los resultados son unos increíbles y sobrecogedores efectos especiales.

“No se ven muchos viajeros por aquí. Que tengan buen viaje”

En resumidas cuentas.
Resumiendo esta crítica de Las colinas tienen ojos, nos encontramos ante una película de terror completamente imprescindible y un remake muy superior al original de Craven. Eso sí, absténganse de verla si tienen el estómago delicado pues su salvajismo y gore no es plato de gusto para todos. La película contó con presupuesto de 14 millones de dólares y recaudó en el mundo entero 115 millones. Su inesperado éxito dio lugar a una rápida secuela aunque ya sin Alexandre Aja en la dirección y francamente inferior a su predecesora.

Tráiler de Las colinas tienen ojos

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