La trampa del Mal
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(Voz en off)

De pequeño, mi madre me contaba historias de cómo el Diablo merodeaba por la tierra. A veces, según ella, adopta una forma humana para poder castigar a los condenados de la Tierra antes de arrebatarles el alma. Reúne a los escogidos y los tortura, escondido entre ellos, fingiendo ser uno de ellos. Las historias de mi madre siempre empezaban de la misma forma con un suicidio que allana el camino para la llegada del Diablo. Para el comienzo de su… ‘Trampa del Mal’.

La Trampa del Mal

Atrapados sin salida.
Cinco desconocidos: un guarda de seguridad, una repelente mujer madura, una joven ejecutiva, un vendedor de colchones y un ex soldado destinado en Afganistán quedan encerrados accidentalmente en un ascensor, con todo lo que esto conlleva. El tiempo pasa y los hechos sobrenaturales comienzan a sucederse. Uno de ellos muere de forma brutal en plena oscuridad. El paso del tiempo hará aumentar la tensión y las sospechas entre los encerrados irán en aumento.

Paralelamente, un policía de trágico pasado que investigaba un caso cercano al edificio donde están retenidos los protagonistas se pone al frente del caso. El detective se irá implicando poco a poco en los acontecimientos que allí suceden e irá descubriendo que ese grupo de personas no están allí por casualidad…

La Trampa del Mal

Crítica de La trampa del Mal.
En un principio, el espectador puede creer que lo que va a ver es un thriller de suspense con un terrenal asesino en serie aprovechándose de un accidente fortuito para llevar a cabo su matanza. Pero, súbitamente, el film se convierte en una cinta de terror sobrenatural ya que pronto el narrador nos irá descubriendo lo que no saben los encerrados. Y es que están allí para pagar por sus pecados, y que uno de ellos/as es el mismísimo Diablo en persona dispuesto a llevarse sus almas al averno.

Así las cosas, ‘La trampa  del Mal’ nos propone un curioso ejercicio de claustrofobia que mezcla hábilmente el suspense con el terror sobrenatural. La cinta nos fue presentada como el primer film de la productora de M. Night Shyamalan (director de ‘El sexto sentido’, El protegido o ‘La joven del agua’) bajo su sello Nigth Cronicles (por cierto, Shyamalan estuvo, en su momento, en Madrid promocionando el film). La película es una interesante propuesta del relato de Agatha Christie ’10 negritos’, cambiando el tren de aquella por un ascensor averiado en esta.

El propio Shyamalan ideó la historia del film que, como sello inconfundible del autor, está ambientada en Filadelfia y tiene ese tono de cuento tan habitual en sus libretos. Personalmente veo a Shyamalan como un narrador de inmenso talento, lo más parecido a Alfred Hitchcock de los tiempos modernos. Hablando de la comparativa con Hitchcock (siempre salvando las distancias), lo que Shyamalan quería hacer con su compañía, Night Cronicles, era algo del estilo ‘Alfred Hitcthcok Presenta’, pero en versión largometraje. Cintas de presupuestos controlados (entre 10 y 20 millones de $), con ideas originales del propio Shyamalan y promoviendo directores jóvenes. Algo que no pareció fructificar en demasía…

La Trampa del Mal

Metiéndonos en harina, en ‘La trampa del Mal’ pudimos encontrar tras las cámaras al firmante del remake USA de la producción española [•REC], John E. Dowdle, un realizador que poco a poco se ha ido haciendo su espacio y que en 2015 estrenóGolpe de estado‘. Aquí Dowle manejó el tema con buen tino y recorriendo de forma escalonada todos los tópicos del género. Atención a sus créditos iniciales con la score principal que rápidamente nos pone a tono. Dowdle llevó a cabo un uso notable de todos los mecanismos posibles para mantener el suspense (véase esos constantes apagones de luz del ascensor que dan vía libre al Diablo para llevar a cabo sus ajuste de cuentas).

La trama (sencilla pero tremendamente efectiva) consigue atar más que dignamente todos los frentes que va abriendo. No vamos a meternos con algunos clichés en los personajes, porque eso son tópicos intrínsecos del propio género, tan viejos como el mismo cine. Lo que si desentona es la escena final que busca una moralina innecesaria en una cinta como esta.

En cuanto a los actores y sus interpretaciones, casi todos estuvieron más que correctos y buscaron con sus motivaciones y actos despistar al espectador, presentando a todos los personajes como potenciales sospechosos. Este hecho está ayudado por el intencionado reparto de actores semi desconocidos o secundarios, donde sobresalió un actor de carácter tan sobrio como Matt Craven que dio vida a Lustig, jefe de seguridad del edificio. Craven es un habitual secundario visto en cintas del calibre de ‘Marea roja’, ‘disturbiao ‘La sombra de un secuestro’. Y el ascendente Chris Messina (como el detective Bowden, encargado del caso) visto en series como ‘Medium’ o ‘A dos metros bajo Tierra’, y en cines con cintas como ‘Julie & Julia’ (con Meryl Streep) o ‘Greenberg’ (de Ben Stiller). En el lado opuesto, estuvo cierto personaje que resultó totalmente inverosímil en su giro final. Incluso puede ocasionar la risa, pero la rapidez con la que se despachó su transformación hizo que nos olvidáramos rápidamente de ello.

Destacar por último, en esta crítica de La trampa del Mal, el aspecto técnico del film con su excelentemente facturado trabajo de fotografía (siendo esta una de sus mejores bazas) y el recurrente uso de la típica musiquilla de ascensor que irrita sobremanera a los atrapados.

La Trampa del Mal

En resumidas cuentas.
Estamos ante un largometraje de género que no decepciona, al contrario, es una sorpresa. Cumple sobradamente con su objetivo de hacernos pasar 80 ajustados minutos de mal rato, en el buen sentido de la palabra. Además, el film sirvió para confirmar al director como un tipo a tener en cuenta. Si buscan un film de evasión, ‘La trampa del mal’ es una más que idónea opción.

El plano: Un cuerpo impactando de manera tremenda contra un furgón tras el limpiador del edificio sin que este se percate de ello.
La escena: La de dos de los personajes a punto de enfrentarse a duelo con unos trozos de cristales. Y ¡cómo no! la que revela finalmente quién de todos es el Diablo.
La secuencia: Un accidente de coche descarnademente visualizado.