House, una casa alucinante
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Seguimos recordando destacados aniversarios de grandes películas de los años ochenta. Hoy toca celebrar los ¡35 años! de una pequeña joya de culto. Un film que mezcla muy acertadamente la comedia con el horror y las criaturas terroríficas. Retrocedemos en el tiempo para volver a visitar a la tía Elizabeth en ‘House, una casa alucinante’.

“Mi tía solía decir que esta casa estaba hechizada” (Roger Cobb)

Crítica de House, una casa alucinante

Muchos nombres importantes del cine de género se juntaron para que esta mítica película de terror viera la luz en cines norteamericanos un 28 de febrero de 1986. Entre estos nombres sobresalen los de Sean S. Cunningham, Steve Miner y Fred Dekker. Los dos primeros ya sabían lo que era trabajar en el cine de terror gracias a la franquicia ‘Viernes 13’. Franquicia de la que Cunningham dirigió la primera entrega y Miner las dos siguientes. Para esta nueva película, el primero ejercería labores de productor y el segundo se ocuparía de la dirección. Por su parte, para Dekker esta sería su primera gran historia original en Hollywood. La colaboración de estos tres talentos hizo posible ‘House, una casa alucinante’. Posteriormente irían saliendo las respectivas secuelas con cada nueva entrega peor que la anterior hasta terminar olvidadas en el mercado del video.

Respecto a la dirección de Steve Miner y la trama de Fred Dekker decir que van a la par. Con esto quiero decir que uno de los principales atractivos del film es ir recorriendo la casa y sus habitaciones según lo hace Roger Cobb. En este recorrido nos aguarda un gran misterio, buenos sustos y varios destacados monstruos. Ojo también al empleo casi continuo de los flashbacks al pasado de Cobb en la guerra de Vietnam. Estas miradas al ayer no son baladí y, llegado el momento, conectarán totalmente con el presente y el misterio de la maldita morada.

Entrando a comentar los elementos terroríficos decir que tenemos varios jumpscares muy clásicos y bien ejecutados. No obstante, por lo que destaca ‘House’ es por los monstruos que iremos viendo. Monstruos como el “mapache” del armario, la pareja de “niños”, la calavera alada,… De todos ellos se llevan la palma dos en concreto: la horripilante mujer gorda y el jefe final. Estos horribles seres fueron diseñadas por James Cummins y fabricados por Rick Brophy con efectos visuales de Dream Quest Images. Y no quiero dejar pasar por alto su cierto parecido con algunas de las horribles criaturas que veríamos al año siguiente en Terroríficamente muertos (Sam Raimi, 1987).

Hay que decir también que no todo es terror en la película. En este sentido tenemos una buena parte de comedia con algunos gags y frases un tanto macabras que nos dibujarán más de una sonrisa. Esta parte cómica fue incorporada por el guionista Ethan Wiley, que reescribió parte del libreto de Fred Dekker. Lo cierto es que a la película le sienta muy bien y le confiere una personalidad propia que se ha asentado con el tiempo marcando la diferencia. Además, aprovecha el don natural que para la comedia tenían gente como William Katt y George Wendt.

Ahora conviene detenerse brevemente en la banda sonora compuesta por el incansable Harry Manfredini. Hablamos de un especialista en música de género y, particularmente, en la saga ‘Viernes 13’. En ‘House’ el compositor es fiel a sus orígenes y nos entrega una soundtrack con tintes ominosos como los de los propios títulos de crédito iniciales. No obstante, y unida a la trama, también presenta toques cómicos. Incluso se da entrada al famoso tema “You´re no good”, versionado por Betty Everett, como inenarrable conclusión de la escaramuza de Roger con la gorda monstruosa.

“En esta casa hay fantasmas”. La morada del miedo.

El principal protagonista de este manjar para los amantes del cine de género es William Katt. Seguro que los de mi quinta recuerdan las risas que nos echábamos con él en la mítica serie ‘El gran héroe americano’ (1981-1986). En ‘House abandona, en parte, sus vis cómica y débil para destacar por su porte serio y por su físico con un innegable aire de haber pasado por el gimnasio un tiempecillo.

Por su parte, George Wendt sería “el segundo de a bordo”, siendo el aporte cómico. Wendt venía directo de las risas de la mítica ‘Cheers’ (1982-1993). Aquí interpreta a Harold, el típico vecino metomentodo que tiene la boca muy grande y la lengua muy suelta. Harold intenta trabar amistad con Roger pero no hace más que meter la pata. Inolvidable resulta la secuencia de la caza del “mapache del armario”. El último protagonista relevante es el gigante Richard Moll que venía de otra serie inolvidable: ‘Jugado de guardia’ (1984-1992). Su protagonismo se limita a los flashbacks en el Nam siendo su contribución la de dar vida a un tipo de mal genio que va sobrado por la jungla.

Los secundarios lo cierto es que pintan muy poco. Sus intervenciones son de breves minutos no destacando por casi nada. En cualquier caso es obligatorio citar a Michael Ensign como Chet Parker, el comercial que intenta asesorar a Roger sobre la venta de la casa. Por supuesto citar a dos bellezas rubias como Kay Lenz y Mary Stavin. La primera tiene un poco más de trascendencia encarnando a Sandy, la exmujer de Roger, una actriz que quiere triunfar en la televisión. La segunda simplemente aparece para lucir cuerpazo como la típica vecina imponente. Junto a ellas no me puedo olvidar tampoco de la veterana Susan French dando vida de manera simpática e inquietante a Elizabeth, la tía de Roger. Finalmente, si se fijan bien, podrán reconocer a Steven Williams (sin bigote ni barba) como uno de los policías que acude a la casa para investigar una incidencia.

“¡Maldita sea! vuelvo de la tumba y me quedo sin munición” (Ben)

En conclusión.
Finalizo está crítica de House, una casa alucinante. Hablamos de otra joyita de esa inolvidable época que fueron los años 80. Una época cuyo cine muchos repudiaron en su momento y que ahora todos se suben al carro de su vindicación. Ver hoy en día esta película es subirse a un divertido tren de la bruja con unos “túneles” repletos de terroríficas criaturas. En definitiva, una imprescindible cinta de género ochentera y un gran exponente de un tipo de cine que ya no se hace por temor a “salpicarse”.

Tráiler de House, una casa alucinante