Green Room
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Si formáis parte de algún grupo de rock y os ofrecen tocar en un local de Skin-Heads Nazis deberíais pensarlo dos veces… porque por mucha pasta que os pudieran llegar a ofrecer… podríais veros metidos de lleno en una ratonera. En una auténtica… ‘Green Room’.

“Nunca saldréis de aquí”.-Big Justin.

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Crítica de Green Room

La primera vez que tuve conocimiento de esta película se me presentó como una especie de “oda a la violencia”, enfrentando a Rockeros Vs Skin-Heads Nazis. El tema parecía que iba a ser de un salvajismo sin igual… Sin embargo, una vez vista, puedo decir que efectivamente hay violencia pero no tantísima como ese “vs descontrolado” que yo me imaginé. Y este es uno de los principales aciertos de su director y guionista, Jeremy Saulnier, el entregar algo más que un film de acción salvaje, intercalando las imágenes violentas a lo largo de una trama que también incluye intriga, planes, traiciones y, por supuesto, un desfilar de muertes…

En relación con lo anterior hay que decir que el film bebe claramente de películas míticas como, por ejemplo, ‘Asalto a la comisaría del distrito 13’ (John Carpenter, 1976) o La noche de los muertos vivientes (elijan ustedes la versión que quieran, la de Romero o la de Savini) puesto que nos presenta a un variopinto grupo atrapado en una habitación (la “Green Room” del título) recibiendo el acoso de una “horda de nazis”. No obstante, he aquí lo interesante y la diferencia: la horda no se comporta como salvajes descerebrados ni como zombis sedientos de sangre ¡nada de eso! Estos tipos se presentan como unos individuos acostumbrados a lidiar con la policía y a saber manejarse en asuntos criminales, especialmente el líder, un tipo llamado Darcy (Patrick Stewart) que decide cuándo, dónde y cómo atacar… Así pues, ‘Green Room’ no es una salvaje cacería sin sentido, sino que el enemigo saber jugar muy bien sus cartas y los rockeros atrapados lo van a pasar realmente mal…

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Lógicamente, y dada la situación expuesta en el film, también tendremos unas buenas y grandes dosis de violencia. Una violencia que se nos mostrará de manera totalmente explícita en pantalla (disparos a bocajarro, apuñalamientos, mordeduras, heridas sangrantes…) pero todo ello, tal como expuse en el primer párrafo de esta crítica de Green Room, se hará de manera intercalada a lo largo de los 95 minutos de duración y no que todo sea llegar al cine, sentarse en la butaca y presenciar un “festival non-stop” de violencia gratuita.

Esa forma de tratar el uso de la violencia va generando una hábil tensión en el espectador, pues nunca se sabe a ciencia cierta cómo se van a producir los ataques ni de qué manera. Además, el hecho de ir viendo cómo caen determinados personajes es algo que juega a favor del guión, especialmente por lo inesperado de algunas muertes/ejecuciones, es decir, realizada la presentación de los personajes es inevitable que cada uno haga su particular quiniela de quién va a sobrevivir y cómo… bien, pues las quinielas más que menos se romperán ante lo que veremos en pantalla.

A destacar también la ambientación del film con ese local de tonos verdes que resulta totalmente oscuro y opresivo en todos sus aspectos. Un local que parece no tener salida y que viene a ser una trampa más para los rockeros puesto que ni lo conocen ni “tocan” en casa… con todo lo que eso implica.

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“Esto es una pesadilla”… El infierno verde.

El protagonismo en ‘Green Room’ está bastante dividido y bien repartido, aunque al final unos personajes terminen “pesando” más que otros por razones puramente de supervivencia. Los protagonistas principales son estos: Alia Shawkat, Anton Yelchin, Joe Cole y Callum Turner como el grupo de rock. Por parte de los nazis sobresalen: Patrick Stewart, Macon Blair, Bred Werzner, Eric Edelstein e Imogen Poots. Veamos brevemente sus roles en el film.

Alia Shawkat y Anton Yelchin son Sam y Pat, los guitarristas del grupo. Su trabajo es bueno, especialmente el de Yelchin cuyo personaje va a sufrir de lo lindo y se va a enterar de que no es bueno sacar la mano por una puerta entreabierta… Joe Cole interpreta a Reece (el batería), un tipo que rapidamente queda definido como el héroe físico del grupo capaz de plantar cara a nazis como Big Justin. Finalmente, Callum Turner es el vocalista y la primera línea que en el escenario tiene que aguantar los insultos y demás…

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Al respecto de la joven Imogen Poots decir que en este film pega un giro radical con respecto a otras películas y resulta de lo mejor como Amber, una nazi que se convertirá en una víctima más junto a los rockeros (atención a algunas de las acciones de su personaje a lo largo del metraje). Eric Edelstein da vida a Big Justin, el típico gorila que aquí se encarga de la seguridad de la “Greem Room”, que no es otra cosa que la habitación en la que los grupos que tocan en el local dejan sus pertenencias. Brent Werzner da totalmente el pego como el nazi rockero que desencadena todo los sucesos del film. Destaca también la actuación de Macon Blair como Gabe, el encargado del local y un tipo de esos que aspiran a ser jefes pero que luego no cuentan con el valor necesario para ello.

Finalmente, queda hacer referencia a un gran Patrick Stewart que abandona las buenas maneras de Charles Xavier para convertirse en esta película en Darcy, el dueño del local y máxima autoridad de este clan nazi. ¡Ojo! no es que Stewart se “desmelene” ni nada de eso, sino que entrega una actuación tremendamente calculada y analítica, tal y como su personaje en pantalla.

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En conclusión.
Rock & Roll, nazis, algo de gore, buenas actuaciones y una trama trabajada con momentos inesperados es lo que tenemos en este asalto al fuerte representado por la ‘Green Room’. Un asalto en el que los nazis son los indios y los rockeros los vaqueros. El concierto acaba de empezar y la sangre correrá hasta el amanecer… ¿Quién saldrá victorioso?… La respuesta dándole al play.

Tráiler de Green Room