Ghostland
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“Esta película es la expresión del retorno a lo reprimido y acaso de mi lado más oscuro… En cualquier caso, si temes desagradar con tus películas de horror, entonces, deberías dedicarte a otra cosa”. Pascal Laugier nos lleva a un lugar donde el horror se desata. Un lugar conocido como ‘Ghostland’.

“Sólo quiere jugar con muñecas”

Crítica de Ghostland

Para empezar esta reseña es necesario remarcar que este film llega a cines españoles con bastante retraso. De hecho, los planes originales de la distribuidora eran haberla estrenado en 2018. Sin embargo, diferentes motivos que desconozco fueron retrasando su estreno hasta llegar a este tramo final de 2019. Expuesto esto, entramos en materia…

Pascal Laugier regresa al cine tras seis años de ausencia después de su última cinta, El hombre de las sombras (2012). Ahora nos ofrece ‘Ghostland’, una película en la que el director y guionista francés sabe beber bien de sus obras anteriores. Además, se adorna con referencias directas e indirectas a Tobe Hooper, Rob Zombie y H.P. Lovecraft. De hecho, el film rinde homenaje a este último “trayéndolo” incluso a la propia película gracias al personaje de Beth. El resultado de todas estas referencias es un film que se sitúa varios peldaños por encima de la ya citada ‘El hombre de las sombras’. Prueba de lo que digo es que ‘Ghostland’ ha sido premiada y nominada, con justicia, en varios festivales importantes (TerrorMolins, Nocturna o Sitges, entre otros).

La trama, escrita por el propio Laugier, arranca como las típicas películas de invasiones domésticas. Sin embargo, al poco de iniciarse el asalto, se da un impensable giro que nos lleva a otro “escenario”. Un “escenario” centrado en las dañinas consecuencias del ataque y en el que el misterio es el eje central. De esta forma, te llegas a preguntar si lo que estás viendo está pasando realmente. Además, aquí también entran en juego las sospechas hacia determinados personajes y lo “sobrenatural”. No voy a ahondar más, puesto que sería adentrarse en terrenos de “spoilers” y arruinar las sorpresas. Basta con decir que la trama es muy atractiva, sorprendente, sufridora y desgarradora. Ahora bien, no menos cierto es que el giro de la película es tan brutal que puede causar rechazo.

Respecto a las técnicas de terror empleadas decir que Laugier no deja de lado algún que otro jumpscare cumplidor y bien tirado. Ahora bien, el terror aquí es provocado por la tremebunda presencia de los tarados que asaltan la casa. Dos individuos perturbados y perturbadores que son retratados de forma absolutamente grotesca y enfermiza. Por supuesto, también cuenta la tétrica y lograda ambientación y atmósfera de la casa repleta de viejas muñecas de porcelana. A todo esto se le suma el no saber muy bien qué demonios está pasando. El cóctel para los amantes del cine de género queda así muy bien servido.

“HELP!”… Mártires.

De las muy buenas interpretaciones de Crystal Reed y Anastasia Phillips poco o nada se puede decir. Entrar a comentar sus roles o profundizar en ellos supondría un tremendo spoiler. Basta con decir que Crystal entrega un personaje que ha encontrado la calma y que la labor de Anastasia es mucho más dramática y descarnada. También es obligatorio resaltar la desgarradora labor de las jóvenes Emilia Jones y Taylor Hickson. Ahora bien, al igual que con Crystal y Anastasia, poco más puedo decir so pena de caer en grandes “spoilers”. Por su parte, la polifacética artista Mylène Farmer interpreta a Pauline, la progenitora que ha recibido “el premio” de la casa.

Los asaltantes están interpretados por Kevin Power y por el gigantesco y colosal Rob Archer. En este caso sí que puedo extenderme un poco más al hablar de sus papeles. Su actuación se limita a lo físico, ya que Power no llega a decir más de 2 o 3 frases y Archer sólo emite sonidos. Lo cierto es que no hace ninguna falta que hablen. La expresión corporal y el físico de ambos actores ya “habla” por sus personajes. De hecho, son perfectamente definidos por Beth como “una bruja y un ogro”. Cabe resaltar que serán muy pocos los planos en los que podamos verlos en detalle, especialmente a Power. Con esto Pascal Laugier logra crear un halo más de terror y misterio entorno a ellos.

El horror y el desasosiego que provocan estos sádicos se multiplica con la brutalidad de sus actos. En pantalla tenemos a dos tarados que no tienen ni nombre, lo cual los deshumaniza por completo. Ambos son un perfecto cúmulo de parafilias (el fetichismo y el sadismo entre las más destacadas). Pero aun siendo sus actos brutales, las bestialidades mayores son las que el director sólo nos deja imaginar… De esta manera, la perturbación que provocan, lejos de disminuir, aumenta… Tal es el salvajismo con el que se comportan que te sientes verdaderamente impotente de no poder atravesar la pantalla para socorrer a las jóvenes.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Ghostland, una película valiente, brutal y perturbadora. Un cuento de hadas arriesgado para los tiempos que vivimos y que nos lleva a lugares oscuros y malsanos. Lugares de sufrimiento en los que tú decides si quieres seguir permaneciendo en la oscuridad o quieres afrontarla.

Tráiler de Ghostland