Espías con disfraz
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“Las palomas están en todas las ciudades del mundo. Nadie les presta atención. Nadie se da cuenta de que están por todas partes. Así que resultan invisibles a simple vista. Al tener los ojos a los lados de la cabeza, su campo visual abarca casi 360 grados. No hay manera de acercarte sigilosamente a ellas”. Nick Bruno y Troy Quane presentan a Tom Holland y Will Smith convertidos en… ‘Espías con disfraz’.

“Yo voy por libre” (Lance Sterling)

Crítica de Espías con disfraz

Nuevamente tenemos entre manos una película del simpático estudio Blue Sky Studios. La última vez que la compañía de Scrat nos trajo un film fue en 2017 con Ferdinand’. Recordemos que esa cinta del amigable toro estaba basada en un cortometraje de Disney titulado ‘Ferdinand The Bull’. Ahora, en ‘Espías con disfraz’, vuelven a repetir la jugada y se apoyan nuevamente en otro corto animado. En esta ocasión, el cortometraje que sirve de base es ‘Pichón imposible’, un trabajo animado escrito y dirigido en 2009 por Lucas Martell.

Los guionistas encargados de adaptar la historia de Martell son Brad Copeland y Lloyd Taylor. El primero fue uno de los guionistas de la citada ‘Ferdinand’ y el segundo debuta en un libreto para cines. Ambos adaptan el corto original de 6 minutos llevándolo a un metraje de 101 minutos e introduciendo, lógicamente, muchos cambios. No obstante, podemos apreciar algunos guiños: la paloma, el maletín metálico o el nombre del espía, Walter Beckett, que pasa a ser el del inventor doblado por Tom Holland.

Dejando ya el cortometraje al margen, Copeland y Taylor nos entregan un guión que bebe mucho de los más desatados films de James Bond. En ‘Espías con disfraz’ tenemos superagentes secretos, coches impresionantes, miles de gadgets, un villano con ansias de revancha y viajes por todo el globo. Por supuesto no falta tampoco la tecnología más moderna.

En muy estrecha relación con todo lo anterior tenemos la transformación accidental del agente protagonista, Lance Sterling, en una paloma. Este increíble cambio físico es un aporte divertidísimo que hace subir enteros al film. Las peripecias que pasará “el palomo Lance” nos harán soltar varias risas, sobre todo a los más pequeños. Ahora bien, en el fondo de toda esta diversión hay dos importantes mensajes ciertamente pacifistas: saber trabajar en equipo e intentar mejorar el mundo. Dos lecciones que deben ser inculcadas desde pequeñitos.

El trabajo de animación responde totalmente al estilo ya conocido de Blue Sky Studios. Así pues, destaca muy especialmente la paloma protagonista y el gran abanico de expresiones que se le logra sacar. En este sentido, atención a la divertidísima animación que se consigue con sus ojos y pico. Parece increíble el gran partido que han obtenido de una “simple paloma”. Por otro lado, lucen mucho los diferentes escenarios logrando la cúspide en la recreación de Venecia. También es obligado resaltar el gran trabajo con los diferentes vehículos, especialmente con el Audi súperdeportivo de Sterling. Y, finalmente, los dos villanos me parecen un acierto con uno realmente grotesco cual luchador de sumo y otro fino con una mano metálica. Por supuesto, los dos héroes son una réplica animada de Tom Holland y Will Smith. Este último es su viva imagen al estilo Blue Sky.

Respecto a la dirección de los debutantes Nick Bruno y Troy Quane no tengo ninguna queja. Ambos nos entregan una comedia de acción con persecuciones muy bien filmadas (especialmente las de los vehículos), humor para todos los públicos y con un sinfín de situaciones bastante alocadas. Básicamente lo que esperaba encontrarme cuando tuve conocimiento de este film.

“La purpurina hace feliz a la gente”. Espías como nosotros.

Como en todas las producciones animadas actuales, las voces de los protagonistas las prestan actores famosos. Aquí hablamos de Will Smith y Tom Holland. El primero pone su voz y físico al servicio de Lance Sterling, un superespía casi invencible y orgullo de La Agencia. Es muy de justicia resaltar la gran labor de Smith doblando a Sterling y aportándole multitud de divertidos registros, especialmente cuando se transforma en paloma. En todos esos momentos el trabajo de Smith es divertidísimo. Por su parte, Holland dobla a Walter Beckett, un joven genio e inventor que quiere mejorar el mundo. Por estas buenas intenciones, y por sus estrambóticos inventos, es tachado de friki. El doblaje del joven actor es el perfecto contrapunto a la arrogancia y exaltación de Smith. Holland presta una amable y cálida voz captando plenamente el espíritu de Walter.

Entre los secundarios también hay artistas relevantes. Entre ellos destacan Rashida Jones como la implacable Marcy, una agente que termina acusando de traición a Sterling. En su equipo, y con muy poco trabajo para doblar, están Karen Gillan como la técnica Ojos, y DJ Khaled como Orejas. Por sus motes ya os podéis imaginar sus especialidades… Por su parte, Reba McEntire aporta un tono calmado a la voz de Joy, la jefa de La Agencia.

Finalmente nos quedan los villanos. Por una banda está el orondo Kimura con la voz de Masi Oka (atención a los efectos en su cuerpo de un ingenio de Walter). Y, por la otra banda, tenemos a Robohand, el misterioso maloso de turno con la voz de Ben Mendelsohn. Como todo villano tiene sus propios motivos que se descubrirán al final. Motivaciones que lo alejan de causas megalómanas para acercarlo a algo más personal.

“Algún día tus artilugios protegerán el mundo” (Wendy Beckett)

En conclusión.
Termino esta crítica Espías con disfraz, una entretenida película de espionaje internacional para toda la familia. Además, cuenta con el extra de convertir al protagonista en una divertidísima paloma e incorporar dos importantes mensajes: fomentar el trabajo en equipo y tratar de convertir el mundo en un lugar mejor y menos violento (“más gatitos y purpurina y menos armamento”).

Tráiler de Espías con disfraz