Stranger Things: Temporada 1
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El 15 de julio de 2016 el mundo conoció uno de los fenómenos virales más importantes de los últimos tiempos. Hablamos de una serie de ocho capítulos que concentraba la esencia de la cultura pop de los años ochenta. Pronto quedó claro que hasta el más pintado acabaría sucumbiendo al “viralismo”. Así pues el público terminó cayendo de lleno en el misterio que envolvía al pueblo ficticio de Hawkins (Indiana). Un suburbio típicamente americano en donde, de repente, comienzan a sucederse hechos extraños, lo que los americanos llamarían… ‘Stranger Things’.

“Los amigos no mienten” (Mike)

Resumen.
A continuación, una breve descripción-sinopsis de los ocho capítulos que componen la primera temporada de ‘Stranger Things’. Esta serie fue vista en exclusiva en Netflix. Los resúmenes se presentan con títulos en español y sin importantes destripes.

Episodio 1º.-La desaparición de Will Byers.
Tras su partida diaria de ‘Dragones y Mazmorras’, Will Byers vuelve a casa en bicicleta. De camino se cruza con algo indescifrable que le acaba persiguiendo hasta su casa. Al final, Will termina desapareciendo misteriosamente.

Episodio 2º.-La chica rara de la calle Maple.
La pandilla de amigos de Will encuentra a una niña en el bosque negro mientras buscaban alguna pista sobre la desaparición de su colega. Por su parte, el Sheriff Hopper intenta aclarar el caso con la madre, Joyce, que va perdiendo el control.

Episodio 3º.-Luces navideñas.
Joyce comienza a no discernir entre realidad e imaginación. Está convencida de que su hijo quiere comunicarse con ella e idea un peculiar método de luces. Nancy empieza a sospechar que Bárbara no se fugó de Hawkins, sino que también pudo desaparecer misteriosamente.

Episodio 4º.-El cadáver.
A pesar de la aparición del cadáver de Will, Joyce se niega creer que ese sea su hijo. La Policía Estatal toma el control de la investigación. Nancy acaba formando un equipo inesperado con Jonathan en su misión de esclarecer que pasó realmente con Bárbara.

Episodio 5º.-La pulga y el acróbata.
Tras la inspección del cadáver, Hopper decide colarse en el departamento de energía en busca de la verdad. Nancy y Jonathan acuden al bosque negro en busca de pistas. La pandilla de Will intenta sonsacar a su profesor de ciencias la forma de transportarse a una dimensión desconocida.

Episodio 6º.-El monstruo.
Nancy conoce finalmente el escondite de la criatura y Jonathan intenta rescatarla. Por su parte, Steve busca redimirse de sus errores. Hopper y Joyce acuden al departamento a por respuestas.

Episodio 7º.-La bañera.
Once intenta dar con el paradero exacto de Will. Lucas, actuando por su cuenta, acaba enterándose de que los hombres del gobierno les siguen la pista. Nancy y Jonathan son detenidos por la policía.

Episodio 8º.-Del revés.
El Doctor Brenner toma el control de la situación, Hopper es obligado a llegar a un acuerdo. Mientras tanto, Nancy y Jonathan tienen sus propios planes.

Crítica de Stranger Things: Temporada 1

‘Stranger Things’ nació de la ferviente admiración de Ross y Matt Duffer por la década de los ochenta. Por descontado que la jugada les salió redonda porque en pleno 2019 prácticamente nadie queda por conocer la serie. A nivel de merchandising la serie ha bombardeado todos los ámbitos. Sin tener lanzamiento físico mundial (debido a la celosa política de Netflix con sus producciones propias) el show ha logrado crear una marca sobre la que, valga la redundancia, otras marcas se han apoyado para lanzar campañas de marketing. Campañas claramente a colación del tono de la serie, de sus looks, personajes, situaciones y demás…

Al final, ‘Stranger Things’ ha traspasado la consideración de serie de culto para elevarse como un fenómeno de masas. Un ejemplo de “monstruo viral” que lo devora todo. Pero, más allá de lo lucrativa que ha resultado a nivel cultural y de puro marketing: ¿Es ‘Stranger Things’ una serie que merece tantas alabanzas? ¿Estamos simplemente ante un producto muy bien vendido, con un envoltorio atractivo y un trasfondo de situaciones calcadas y copiadas directamente de mitos culturales de los ochenta? ¿Es una mezcla de ambas cosas? Como siempre, todo queda en la mirada subjetiva de cada uno. Nosotros, como transcriptores de nuestra opinión, solo nos limitamos a exponer los hechos sin directrices que nos marquen el camino.

Resulta innegable que, actualmente, no amar esta serie es ser una nota discordante. Y es una pena porque sus valores reales acaban diluyéndose alrededor de su “hype”. Un “hype” construido a base de percutir en todos los estratos de la sociedad. Así pues, y aún sin quererlo, queda convertida en una serie de contenidos perfectamente medidos para avivar el consumismo alrededor suyo.

Nos llevaría prácticamente toda la extensión de este artículo enumerar las referencias, los lugares comunes, los guiños e incluso los plagios que pueblan los ocho episodios de la primera temporada. Lo cierto es que si alguien o algo eran de relevancia en 1983 (año en el que comienza la acción de la serie) será citado directa o indirectamente en algún momento. Nos centraremos en Stephen King y el cine de terror de la época como las principales fuentes de repetidas apariciones. Ahora bien, ni mucho menos únicas…

Sin duda, la obra de Stephen King y el terror fueron la semilla principal para crear la mitología que rodea a la serie. Eso sí, sin dejar de lado fenómenos luego descubiertos de manera global. Hablo de ‘El señor de los anillos’ o el juego de rol ‘Dragones y Mazmorras’. Al mismo tiempo, asistiremos a un marcado aire político en el ambiente. Un aire más explotado en la segunda temporada donde se entrará de lleno en el año 1984. Ojo al inevitable miedo a los rusos que acaba llegando a Hawkins/USA según se suceden los hechos extraños. Todo con el consiguiente temor a la tan cacareada, por aquellos años, “Guerra fría”. Dicho lo cual, no conviene destripar más sobre el camino que irá tomando la serie. Especialmente desde que se descubra lo que sucede realmente dentro del departamento de energía…

El elenco de la primera temporada trae de vuelta nombres olvidados y nuevos rostros para conformar un heterogéneo elenco. Un casting que cumple sobradamente con sus roles. Los que más destacan son Winona Ryder en su vuelta a la primera plana en la piel de la muy sufridora Joyce Byers. Destaca su total y plenamente nerviosa interpretación desde el minuto uno. David Harbour (Hopper) lleva a cabo una muy lograda recreación de un antiguo policía de ciudad reconvertido, por la fatalidad, en Sheriff de un pueblo donde parece que nunca sucede nada. Harbour hace totalmente suyo un personaje tan dado al cliché que logra alejar de la caricatura y el exceso. Por su parte, Matthew Modine es el Doctor Brenner, un hombre trajeado con una meta vital algo difusa.

Tras esos nombres con cierto bagaje, llegan los auténticos descubrimientos del evento, los niños. A la cabeza están Millie Bobby Brown y Finn Wolfhard interpretando a Once (Eleven) y Mike. Otros chavales que lo hacen de lujo son Gaten Matarazzo como el genial y desdentado Dustin, y Caleb McLaughlin como Lucas, el inevitable niño negro de toda pandilla de amigos. Algo más flojo, y con menos minutos por motivos obvios, tenemos al jovencito Noah Schnapp (Will). Él es quien termina de formar la pandilla de niños protagonistas y el que desaparece.

Entre los adolescentes destacan tres: Natalia Dyer, Charlie Heaton y Joe Keery. En la serie toman las identidades de Nancy, Jonathan y Steve respectivamente. Los tres tendrán un arco argumental bastante amplio, a pesar de ser secundarios en la trama. Especialmente bien llevado me pareció el camino y la forma en que encara su papel Joe Keery. Destaca por cómo se vanagloria en todo momento de su parecido con el aún ascendente (en 1983) Tom Cruise. También se luce por lo que comienza siendo su personaje (el típico guaperas deportista de Instituto) y hasta a donde acaba llegando…

Pocos “peros” se le pueden poner al aspecto visual de ‘Stranger Things’. Quizás pueda pecar de ser demasiado oscura en su fotografía (obra de Tim Ives). Aunque claro, a este tema le dan una explicación argumental muy conveniente llegado el momento. En cuanto al tono, no estamos puramente ante una serie de terror ni de ciencia ficción. Estos son elementos que toma cuando las situaciones llevan a ello, sobre todo conforme se van acercando a la verdad. Realmente lo que predomina es el drama y, desde ese género, se van creando las situaciones. De esta forma aparece como telón de fondo el terror, prácticamente condensado en los dos últimos capítulos.

Los títulos de créditos son una de las grandes cartas de presentación de toda serie. Aquí estamos ante unos títulos que ponen rápidamente en acción. En los mismos encontraremos un marcado aire a lo John Carpenter. Las batutas musicales las llevan Kyle Dixon y Michael Stein. Ojo al uso recurrente de la canción “Should I Stay or Should I Go” de The Clash.

“Abusones llegó vuestro fin”

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Stranger Things: Temporada 1, uno de los grandes fenómenos fans de la televisión de pago moderna. Un fenómeno acrecentado aún más por las oleadas de publicaciones en todas las redes sociales. Este show es un ejemplo de “estar siempre a la última moda” engullendo prácticamente todo juicio de valor “sano” en torno a ella. No obstante, no se puede negar que cumple a niveles de entretenimiento, y que ha servido para dar entrada a una serie de jóvenes intérpretes con potencial.

Tráiler de Stranger Things: Temporada 1