El éxito de Paquita Salas
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En julio de 2016 veía la luz una de las series españolas que más tirón ha tenido en los últimos tiempos. Lo hacía desde el anonimato, en una plataforma de streaming (Flooxer, perteneciente al grupo Atresmedia) y sin más pretensiones que las de hacer pasar un buen rato a aquellos que, entre un gran número de posibilidades en catálogo, decidiesen darle una oportunidad…

Pronto lo que comenzó como una comedia más para ser consumida de forma online dio el salto a la pequeña pantalla. Atresmedia supo ver el filón que tenía entre manos y, en vista a los buenos resultados de audiencia, el grupo audiovisual decidió estrenar la primera temporada de ‘Paquita Salas’ en su canal Neox.

Ese fue el inicio de una ascensión meteórica para la ficción creada por Javier Calvo y Javier Ambrossi, más conocidos como “Los Javis”. La primera incursión de la pareja de actores en el campo audiovisual (en 2013 presentaron con gran éxito la obra de teatro ‘La Llamada’, llevada a la gran pantalla en 2017) llamó la atención de la todopoderosa Netflix. La plataforma se hizo con los derechos de emisión y, recientemente, ha estrenado su segunda temporada (también se puede disfrutar de la primera), además de confirmar su continuidad para una tercera temporada que, previsiblemente, verá la luz en el 2020.

¿Cuál es la receta del éxito de esta serie de la que todo el mundo habla? Si tuviéramos que arriesgarnos a dar una única respuesta para esta pregunta ésta sería sus personajes. Sin duda alguna el pilar sobre el que se sostiene toda la ficción es su protagonista, Francisca Salas, Paquita para los desconocidos y Paca para los amigos. Mujer de armas tomar, Paquita es un personaje que se hace querer desde el primer minuto por su naturalidad y su sabio equilibrio entre fortaleza y debilidad. La espontaneidad que derrocha Paquita provoca en el espectador esa ansiedad (de la buena) que lo lleva a estar siempre alerta y es que nunca sabes por dónde va a salir: lo mismo le puede dar por comprarse un apartamento en Torrevieja, que por dejar su agencia de representantes y dedicarse al mundo del juego online en sus múltiples posibilidades y plataformas. Teniendo en cuenta su manejo con las nuevas tecnologías ésta última opción daría para más de un capítulo…

Interpretada por un espectacular Brays Efe, que ha llegado incluso a dejarse el pelo largo y teñírselo de rubio para que el personaje parezca más natural, Paquita consigue que el drama se convierta en comedia a pesar de la dureza de los hechos narrados. Y es que si bien la serie se plantea en clave cómica, la esencia del argumento podría dar para varias novelas de corte dramático.

Tras haber experimentado un gran éxito en los 90, representando a grandes nombres del audiovisual español, la empresa de representación de Paquita, PS Management, se encuentra en una posición delicada tras la pérdida de su actriz estrella. En los 10 capítulos que conforman la primera y la segunda temporada (5 por cada entrega) Paquita será abandonada y ninguneada por varios de los artistas a los que llevó al estrellato. Nadie le da ninguna explicación, pero Paquita sabe (en lo más dentro de su ser) que ella es el problema, que se ha quedado anclada en el pasado y que debe reinventarse a sí misma si quiere remontar la difícil situación en la que se encuentra. Y lo hará a golpe de palmeras de chocolate, tigretones y torreznos con la ayuda de su inseparable compañera Magüi, interpretada en la ficción por Belén Cuesta. Encargada de las redes sociales y de todo lo que tenga que ver con la tecnología (aunque no siempre con éxito), Magüi es el Sancho Panza de Paquita, un punto de anclaje con la vida real al que no siempre trata todo lo bien que debiera pero a la que le confiaría hasta su vida. Dulce y demasiado ingenuo, el personaje de Cuesta sirve para crear un tándem que funciona por sí solo y sobre el que recae gran parte de la carga dramática de la serie.

El punto de locura lo aporta una Yolanda Ramos en la piel de una extimadora reconvertida en esteticista que sabe más de la universidad de la vida que de peluquería. Junto a este trío se encuentran personajes recurrentes como el de Lidia San José, interpretándose a sí misma, y dando lugar a algunos de los momentos más lacrimógenos de la serie, Álex de Lucas como repartidor o Mariona Terés como la gran estrella emergente que, cómo no podía ser de otro modo, termina rompiéndole el corazón a Paquita.

Si el elenco principal funciona a las mil maravillas en solitario, cuando entra en plano con los múltiples cameos con los que cuenta la serie su potencia se dispara. Macarena García, Berta Vázquez, Secún de la Rosa, Ana Milán, Belinda Washington, Andrés Pajares, Malena Gracia, José Corbacho, Antonio Resines o la eterna Ana Obregón son solo algunos de los nombres que figuran en la lista de “artistas invitados”. Incluso los triunfitos Amaia y Alfred tuvieron la oportunidad de verse las caras con Paquita.

Otro de los puntos fuertes de la ficción tiene que ver con el propio formato en el que se plantea. Rodada como un falso documental, siguiendo los pasos de ‘The Office’ o ‘Modern Family’, la serie de Ambrossi y Calvo otorga un soplo de aire fresco a un público cansado de la narrativa lineal que no se atreve a romper la cuarta pared. Si a esto le sumamos una duración de entre 28 y 30 minutos por capítulo, tenemos la receta de una producción llamada a cambiar las normas de la ficción española.

A todo esto hay que añadirle el tremendo ejercicio de autocrítica que realizan los directores sobre su propio sector profesional. Los chascarrillos sobre el mundo audiovisual están a la orden del día (el momento “El misterio de Puente Viejo” es de los mejores de la serie) sin dejar de lado la cara más oscura del show business.

Este sabio equilibrio entre drama y comedia, y unos personajes que llegan al corazón y no se olvidan, le han valido a ‘Paquita Salas’ el reconocimiento no solo del público sino también de la crítica, que la reconoció en 2016 con tres Premios Feroz: Mejor Serie Comedia, Mejor Actor (Brays Efe) y Mejor Actriz de Reparto (Belén Cuesta). Puede que Paquita no triunfe como representante, pero como fenómeno audiovisual le queda cuerda para rato y es que este es el éxito de Paquita Salas.