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La piel que habito
La vulnerabilidad, la identidad, la voluntad de sobrevivir, la esperanza en que un día las cosas cambiarán, la rebelión soterrada, la venganza y la psicopatía, son algunas de las cosas de las que se habla en esta película. Y podría haber sido una "sinfonía" de primera, si no fuera por el terrible desequilibrio que provocan la venganza y la psicopatía, convirtiendo todo aquello que no es horror, en algo de lo que uno se ríe.

Acabo de barrer el mundo, le he quitado el polvo, le he perdonado las heridas, le he curado los pecados”. (Cees Notheboom. Hotel nómada).
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El gran despilfarro
Cine - Películas
Escrito por J.Glez   
Lunes, 13 de Diciembre de 2010 00:00
Indice del artículo
El gran despilfarro
Página 2
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Tras el exitazo de Límite 48 horas, y cubriéndose las espaldas por el posible batacazo de Calles de Fuego, a la postre un musical macarra old rock de culto de la Serie B, Walter Hill filmó una comedia que tenía todas las papeletas para triunfar. Dos ases de la comedia como John Candy y Richard Pryor y una trama altamente estimulante: estamos ante la historia de Montgomery Brewster (Richard Pryor) pitcher suplente en equipos de ligas menores de Béisbol, al que se le ofreció el ansiado sueño americano en bandeja de plata...al rojo vivo.

El gran despilfarro


Titulo Original: Brewster´s Millions
País: EE UU
Año: 1985
Distribuidora en DVD España: Universal Pictures
Productora: Universal Pictures / Joel Silver & Lawrence Gordon
Duración: 94 min
Guión: Herscheld Weingrod & Timothy Harris (Basado en la novela de George Barr McCutcheon)
Director: Walter Hill
Reparto: Richard Pryor, John Candy, Lonette McKee, Stephen Collins,  Pat Hingle, Jerry Orbach, Rick Moranis, Hume Cronyn, Joe Grifasi, Peter Jason, David White, Jerome Dempsey, Rosetta LeNoire.

Argumento:

Monty Brewster (Richard Pryor) es un pitcher sin mucho futuro, suplente en su equipo, pasa de los treinta, juega en la liga local, siempre viste con su vieja camiseta de los Cubs y nunca tiene un duro. Para colmo, en plena resaca de su último partido, acaba enfrascado en una pelea de bar, por la que es detenido, quizás por recibir golpes sin permiso. Y cuando parecía que las cosas no podían ir peor... van y mejoran ostensiblemente. A Monty de repente se le aparece la Virgen. Un familiar al que no conocía acaba de morir, dejándole toda su herencia, con una condición, un pequeño juego: debe de gastar treinta millones de dollares en treinta días, sin que al cabo del mes tenga nada bajo su poder, solamente la ropa que lleva puesta.

 

El Gran Despilfarro

La Gran Vida

Si Brewster consigue gastar los 30 millones en menos de un mes, automátiamente se llevará 300 millones de $, que es la herencia total de su Tio Rupert Horn (Hume Gronyn) el único de la familia que logró hacer fortuna. El viejo tío Horn, además de ser el único blanco del árbol genealógico familiar, es uno de esos hombres hechos a si mismos a los que no les han regalado nada. Y propone ese peculiar juego a Monty, por pura diversión póstuma y también por resentimiento, no para con Monty, sino por una terrible experiencia infantil, en la que su padre al pillarle fumando, lo encerró en un sótano, sin agua, ni comida, solo con una cajetilla de tabaco, con la amenaza clara de que si no se terminaba la cajetilla, no saldría del sótano.

Como el reto no es apto para perdedores, tío Horn, le ofrece a Monty, un millón de $ al contado, si se olvida del resto de la herencia. Pero Monty quiere pegarse la gran vida e intentar por una vez en la vida ser un triunfador. Por ello acepta el reto. Y de paso acepta que todo el mundo a partir de ese instante lo tome por loco, ya que el reto conlleva unas cuantas cláusulas:

  • No puede casarse.
  • No puede regalar nada de gran valor a cualquier mujer que se le cruce en el camino.
  • Y no puede decirle a nadie por qué se empeña en gastar de forma desmesurada su fortuna.


Si viola alguna de las clausulas, inmediatamente perderá el reto y la herencia irá parar a un importante bufete de abogados, que repartirá el dinero a diversas obras benéficas como crean oportuno.

Para llevar un control total de las cuentas, a Monty se le asigna un contable, la bella (y caucásica) Angela Drake (Lonette McKee).

Así Brewster y su mejor amigo, Spike Nolan (John Candy), que además de compañero inseparable de farras, es el catcher del equipo de Béisbol, comienzan a vivir el ansiado american dream en sus propias carnes.

El gran despilfarro

Una Herencia con Trampa

Después de fusionar el género con Limite 48 Horas (1982) -la gran precursora del subgénero buddy movies (pelis de colegas)- Walter Hill demostró con El Gran Despilfarro que no se le daba nada mal la comedia pura y dura. Para su primera incursión en el campo de la comedia se rodeó de lo mejor de la década: dos humoristas de gran nivel, como John Candy y Richard Pryor.  Junto a otros actores de sobrada eficacia como Pat Hingle, Jerry Orbach o Joe Grifasi. Ponían la pasta los (por aquellos años ascendentes) productores Joel Silver & Lawrence Gordon.

Si en Entre Pillos anda el juego (1983) se jugaba con la naturaleza del ser humano, y como afectaría y viviría uno que siempre ha sido rico en la más absoluta pobreza y por contra, un vagabundo, si de repente se viera rodeado de opulencia, en El Gran Despilfarro lo que nos proponen, es si seriamos capaces de gastar una millonada en menos de un mes, sin comprar nada que nos ate más allá de esos treinta días, y además, que cuando se cumpla el plazo no tengamos nada a nuestro nombre, y ni un duro en la cartera. Una idea la de poder gastar todo el dinero que queramos sin importar el mañana con la que ha fantaseado despierto todo ser humano desde tiempos inmemoriales.

Aquí esa excusa argumental se utiliza para dar rienda suelta a la comedia con Pryor como auténtico protagonista y con sus innumerables ocurrencias como gags maestros, muchos de ellos realmente desternillantes (ver como va dando empleos surrealistas a todo aquel que se le acerca o cuando  decide financiar su propia campaña para alcalde, aunque quizás el mejor sea cuando compra un iceberg, para llevar agua a los sedientos campesinos...¡del desierto!). Todo vale con tal de poder pulirse ese dineral y lograr ganar la partida a su Tio Horn.

Otro gag genial es el del empeñecimiento de Monty en que un equipo de Béisbol le quiera para jugar en la gran liga y que detrás del pago de la fianza para salir de la cárcel están los Nets. Por cierto que la inclusión del Béisbol, no es casualidad, ni siquiera es obviado en el film, este es un deporte sano y de familia, mientras que el fútbol americano o el hockey son deportes violentos.

En este film se nota que Walter Hill, no solo es un maestro en el genero de la acción y el western puro (Forajidos de Leyenda, El Ultimo Hombre) o urbano (Warriors, Traición sin limite), sino que también es capaz de manejarse con enorme soltura en la comedia, y El Gran Despilfarro da fe de ello, a pesar de ser (hasta la fecha) su única incursión en el género. La otra podría ser la saga 48 Horas.

El gran despilfarro

Hill,supo rodearse muy bien, no sólo en el apartado técnico, con la vuelta de viejos y asiduos colaboradores sino también frente a la cámara. Y en una comedia como esta, que basa a partes iguales su suerte en los gags físicos y en las chifladuras a las que se ve obligado recurrir su protagonista principal, una pareja de cómicos se antojaba indispensable, y como los 80s fue una cantera inagotable de la risa, aquí tenemos a un par de ellos de nivel.



El primer gran acierto de Hill fue el de darle el papel protagonista al genial (y tristemente desaparecido) Richard Pryor (un comediante que marcó a toda una generación con su humor políticamente incorrecto, y que fuera de los platos llevaba una forma de vida desmedida, y que como el mismo dijo una vez, pulió todo su dinero en alcohol, drogas y mujeres...el resto lo malgastó). Pryor esta aquí acompañado del gran (en todos los sentidos) John Candy (otro icono de los eighties que se nos fue antes de tiempo). La pareja que ambos forman en pantalla, da como resultado los mejores instantes del film, su química es sensacional. Y a pesar de que el papel de Candy es secundario, logra sacar unas cuantas risas de las buenas al espectador, sobre todo por sus ataques de cordura para con su amigo, ya que mientras Monty intenta gastar el máximo dinero posible en el menor tiempo, Spike se empeña en contratar a asesores económicos e invertir la fortuna de su amigo en negocios rentables, lo que hace enloquecer a Monty ante la atónita mirada de Spike.

Los tristemente desaparecidos Candy y Pryor nos dejaron imnumerables joyas de la comedia reciente americana. No en vano fueron dos actores que dejaron para siempre marcada a fuego su influencia en el género de la comedia durante  los 80s.

Pryor (protagonista absoluto de la función) con Sillas de montar calientes, Locos de remate o No me chilles que no te veo junto a Gene Wilder o ya en solitario en Superman III (a mayor gloria de la Cannon) o Noches de Harlem (en donde tenía un papel destacado co-protagonista junto a Eddie Murphy, un confeso admirador del humor Pryor).

Mientras que Candy hizo carrera primero como alivio cómico en cintas serias (Testigo Silencioso) y luego en el genero de la comedia (123...Splash, A solas con nuestro Tío, Mejor solo que mal acompañado), que lo elevaron como icono del género.

Y si no fuera bastante con este par, se les unen el cameo de Rick Moranis (Cariño he encogido a los niños, Los Picapiedras) como un cansino de cuidado. El siempre sobrio Pat Hingle (Impacto Súbito, Batman, Rápida y Mortal) y un asiduo de los repartos secundarios de la época Jerry Orbach.

En el apartado de los secundarios puros y duros apenas un par de rostros más o menos conocidos como Stephen Collins, Joe Grifasi o Rosetta LeNoire la entrañable abuela Winslow de la sitcom afroamericana Cosas de Casa (aquella serie que dio a conocer al mundo a Steve Urkel) y que en España disfrutamos durante años gracias a Antena 3. Los demás interpretes son en su mayoria actores desconocidos o de la televisión. Aunque no falta el eterno cliché de toda comedia donde el dinero hace acto de presencia; los especulativos viejos ricachones, en esta ocasión  David White &  Jerome Dempsey .

Luego tenemos los pequeños guiños al universo Walter Hill. Con el cameo de Alan Autry (Entrenador Bowden en aquel glorioso suvivor-film que era La Presa) o el bar donde tiene lugar la pelea que llevará a los dos protagonistas a la cárcel, que es el mismo tugurio donde Reggie Hammond llevaba a Cates en Limite 48 horas. Aquel bar solo para afroamericanos, que resultaba ser el favorito de Cates.

No solo estos detalles recuerdan a obras pasadas de Hill, sino que en la cinta podemos encontrar a Ric Waite (un maestro de la fotografiá) y al gran Ry Cooder. Habituales colaboradores de Hill. Atención a su su constante y pegadiza pieza sonora principal (sello inconfundible de la época).

Otro aspecto en donde destaca la película es en su  gran trabajo de decorados y atrezzo. Parece fácil, pero todo lo contrario. En un largometraje como este, la logística debió de dar muchos quebraderos de cabeza. Mostrar la opulencia en pantalla sin que el presupuesto se salga de órbita es todo un logro y aquí se ve que lo consiguieron, puesto que con 40 millones de $ se terminó la producción y ver el resultado en pantalla es para estar muy satisfecho.

En definitiva, una comedia descacharrante, con un reparto de lujo. Un icono de una de las mejores décadas de la comedia gamberra made in USA. Denle una oportunidad, pasaran un buen rato. Asegurado con el cuño de CINEYCINE.

El gran despilfarro

Lo mejor: La excelente dupla Pryor & Candy. Dos actores nacidos para la comedia. Hill sabe dotar al film del ritmo necesario para que este nunca decaiga en entretenimiento y la sucesión de gags esta realmente conseguida.

Lo peor: El romance entre Brewster y su contable. Calzador a tope.

El plano: El de la cara de Nolan cuando Brewster le dice lo que acaba de heredar.

La escena: Nolan & Brewster en el juicio por lesiones y las alocadas explicaciones de Nolan a la juez.

La secuencia: El video póstumo del viejo Tio Horn, interactuando con las preguntas del Brewster del presente, a las condiciones de la herencia.

Frases Memorables:

Eres un tío fenómeno.
A ninguno de los anteriores.
No puedo hacerlo peor que los otros dos. Es una promesa.
Conocen el refrán: Poderoso caballero es Don Dinero. Pues yo soy Millonario.

 

 
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