| The Road (La carretera) |
| Cine - Películas |
| Escrito por Alex |
| Viernes, 05 de Febrero de 2010 00:00 |
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Por fin llega a nuestras pantallas una de las películas más esperadas de este recién iniciado 2.010. Basada en la novela de Cormac McCarthy y protagonizada por Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee, The Road nos adentra en un mundo el cual se ha perdido todo incluido lo que nos diferencia humanos de animales. Sobrevivir es la clave, y a cualquier precio.
Título original: The Road Sinopsis: No se sabe como fue pero el mundo se enfrentó a su apocalipsis hará unos 10 años. Nadie sabe a ciencia cierta si fue una bomba nuclear, una implosión o el choque del planeta con alguna entidad cósmica. Solo se sabe que un día hubo una gran llamarada luminosa y luego todo desapareció. Los bosques dejaron de ser lo que eran convirtiéndose en un amasijo de fauna seca, sin apenas vida. Los edificios acabaron medio derruidos, muchos lagos se secaron y otros se vieron desbordados arrasando con todo a su paso. Millones de personas fallecieron directa o indirectamente por estos fenómenos y solo unos pocos quedaron con vida para seguir luchando día a día ya no solo por no perecer sino por conservar su cordura y un ápice de su humanidad.
Un padre y un chico (no se dan nombres, son simplemente el padre y el chico) inician un camino hacia el sur, pensando que allí puede haber algo para mal vivir algo mejor. Y es que tras tal cataclismo, son «el uno para el otro, todo cuanto tienen en el mundo» como el propio McCarthy les describe en su novela. Empujan un carro que antaño se usó para comprar dentro de un supermercado con todas sus pertenencias más indispensables dentro.
En un mundo así lo que se conoce como indispensable pasa por mantas, abrigos, plásticos, colchones y poco más. El dinero, las joyas, la electrónica y los lujos no tienen ni utilidad ni cabida alguna. En su viaje hacia el sur intentarán seguir una carretera que antaño sirvió como sistema de autopistas norteamericano ocultándose en bosques y laderas y también en las viejas estructuras que aun siguen en pie. Cualquier sitio para poder reponer fuerzas es más que suficiente. Y si está resguardado del cielo raso mejor. En este tiempo hace años que no se ve el sol, el cielo lo cubre un manto gris muy gélido el cual es capaz de matarte de frío si no dispones de abrigo suficiente. Las cenizas están por todas partes, como si la tierra hubiera ardido durante años. Y si todo esto fuera poco, los pocos humanos que mal viven se han ido organizando en bandas que se apoderan de todo e incluso se alimentan de los pobres que tienen la desgracia de cruzarse con ellos. En un mundo sin ley no hay esperanza, salvo la que un hijo tiene en su padre. Valoración: Ya de entrada os digo que esta va a ser una de las cintas del 2.010. Impecable en todos su sentidos. Pero vayamos por partes. Para empezar, y es lo primero que nos hará tomar conciencia de lo grande que es, decir lo maravillosa que es la banda sonora. Desprende melancolía por doquier y acompaña a las fatídicas imágenes estupendamente. Imagen y sonido se convierten en uno para mostrarnos el día a día del padre y del hijo y sobre todo para hacernos vivir los recuerdos del padre, de cuando eran buenos tiempos, de cuando su preciosa mujer y él tenían salud y vivían como seres humanos, no mal viviendo como alimañas, siempre sucios y temerosos de morir de frío, de tuberculosis o devorados por otros seres humanos (si es que se puede llamar así a una persona aun cuando pierde su humanidad). Y es que los flashbacks juegan un importante papel en la película. No es que sean continuos pero el hecho de empezar la misma en el mundo desolado y poder ver hacia atrás qué ocurrió y como era todo en la vida del padre nos consigue sumergir más en la trama puesto que su vida y personalidad son más misteriosas. Fórmula que está de moda gracias a la serie Perdidos también usada en films como Soy Leyenda.
Y hablando de Soy Leyenda, habrá quien las compare metiendolas en el mismo saco. Para nada, son dos films completamente opuestos. Es como querer comparar una película de Bud Spencer con una de Clint Eastwood aferrándonos a que las dos son westerns. No estoy menospreciando ninguna ya que las dos son, a nivel particular, entretenimientos muy dignos, pero está claro que The Road está a otro nivel. Es todo lo que Soy Leyenda hubiera deseado y no pudo. Esto nos vuelve a demostrar que millones no es igual a éxito. El paupérrimo presupuesto de The Road asustaría a cualquiera pero da tanto de si gracias a sus interpretaciones, a la magistral dirección de John Hillcoat y a la negación de usar CGI salvo en contadas ocasiones que hacen de ella el realismo personificado. Este punto me extrañaba un poco cuando lo escuché en su día, el apenas usar efectos especiales y hacerlo todo artesanalmente, como en los viejos tiempos. Pero hay que decir que ha sido una decisión totalmente acertada y el realismo que consigue hacerlo así es impagable. Es algo parecido a la fenomenal Hijos de los Hombres, donde también se nos retrata el futuro sin efectos por ordenador que valgan.
Se usaron zonas realmente devastadas y destruidas por fenómenos de la naturaleza dejando en bandeja así el tema de recrear el mundo. Lo que faltaba era encontrar a actores capaces de llevar a sus espaldas la película y tanto Viggo Mortensen como Kodi Smit-McPhee lo consiguen elevando su trabajo de actuación a arte. Me ha sorprendido la calidad que desprenden los dos, sobre todo Viggo Mortensen y realmente no se el motivo ya que todo lo que ha hecho este hombre suele tener un nivel muy alto, se involucra tanto con sus actuaciones que lo han consagrado como uno de los más reconocidos actores. Pero me volvió a sorprender, como acabo de comentar. En su papel como padre se cansa, enferma, llora amargamente, se enfada, siente ira, tristeza, se da un chapuzón en un lago totalmente desnudo a una temperatura que mataría a un pingüino de frío... hace lo que haga falta en servicio de la película. Y es esa actitud de comprometerse y de querer hacer todo lo que esté en sus manos es lo que otorga al film esa característica originalidad de la que os vengo hablando desde el inicio de este análisis. Sin duda, sin Viggo esta cinta no sería la misma. En cuanto al chico, el cual ficharon de casualidad tras hacer pruebas a muchísimos chicos y no dar con el idóneo, hay que decir que se compromete de igual modo (en el grado de sus posibilidades) que Viggo Mortensen con la película y ha sido un verdadero acierto contar con Kodi Smit-McPhee. La relación Viggo-Kodi en la película queda patente en todo momento, siendo una relación de padre-hijo digna de ver. Tengamos en cuenta que en realidad nada en un mundo devastado donde lo has perdido todo importa salvo la familia. Y realmente son lo único que se tienen, el uno al otro. Y ese es el motor que mueve el film, el amor del padre hacia su hijo, temeroso de que este no pueda y sepa cuidarse en un mundo tan peligroso como ese el día que él falte. Es un poco la idea que impulsó a Cormac McCarthy a escribir dicha novela; y es que a sus 77 años y con un hijo de 10 años está preocupado pensando en como saldrá adelante su hijo siendo tan pequeño el día en que él falte.
Como en la vida real, al final todo se reduce al amor por los nuestros, al luchar contra viento y marea por tal de no perder nunca el rumbo de lo que nos hace humanos y nos distingue de los animales que solo obran por instinto y no siempre sienten cariño hacia los suyos. Si de esto se trata, The Road es mucho más de lo que uno puede esperar de una película.
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