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Al azar

Misery
Cine - Películas
Escrito por J.Glez   
Domingo, 31 de Enero de 2010 20:04

En 1987 Stephen King publicó una novela que rápidamente llamaría la atención de la industria del Cine. Versaba sobre un escritor, que después de sufrir un brutal accidente de trafico despertaba en la casa de una de sus mayores fans descubriendo con el tiempo que ésta es una autentica demente que no solo esta obsesionada con uno de sus personajes de ficción, sino que también se declara enamorada de él. Pero ¿cómo huir, si estas invalido? Si antes escribía para vivir, ahora deberá hacerlo si quiere seguir con vida. Bienvenidos a Misery.

Misery


Titulo Original: Misery
País: EE UU
Año: 1990
Distribuidora en DVD España: Metro Goldwyn Mayer / Fox
Productora: Metro Goldwyn Mayer / Columbia Pictures / Castle Rock / Nelson Entertainment
Duración: 104 min
Guión: William Goldman (Basado en la novela de Stephen King)
Director: Rob Reiner
Reparto: James Caan, Kathy Bates, Richard Farnsworth, Lauren Bacall, Frances Sternhagen, Graham Jarvis, J.T. Walsh, Rob Reiner.

Argumento:

En medio de una tremenda tormenta, el famoso novelista, John Shelton (James Caan), tiene un aparatoso accidente que lo saca de la carretera y lo deja varado, herido de gravedad y condenado a morir de hipotermia. Milagrosamente es salvado por una mujer de mediana edad, llamada Annie Wilkes (Kathy Bates), que lo lleva hasta su casa. Allí  lo cura y lo cuida, hasta que abran de nuevo la carretera para que pueda ser trasladado a un hospital.

Misery

Hola, me llamo Annie Wilkes, Y soy tu mayor admiradora

El señor Shelton es toda una celebridad literaria. Su saga de libros Misery causa furor entre el publico femenino. Gracias a ellos ha conseguido una privilegiada posición social y económica, y puede permitirse el coche que todo hombre quisiera tener, un rutilante y espectacular Ford Mustang negro, de 1965 (aunque el modelo que vemos en el film tiene como fecha de fabricación 1966).

Shelton tiene como costumbre a la hora de escribir sus novelas, viajar hasta un perdido pueblo en mitad de la nada, alojarse en un hotel campestre llamado Silver Creek y en soledad hacer volar la imaginación. Y es allí donde se encuentra, antes del accidente descrito dos párrafos más arriba, en medio de la novela que lo haga sentir escritor de nuevo, ya que desaconsejando a su editora, Marcia Sindell (Lauren Bacall), en la anterior entrega de Misery, que esta a punto de salir a la venta, Shelton mató a su celebre personaje, cansado de que la fama de Misery eclipsara  su talento y creatividad.

Toda vez que termina su nueva novela, sobre unos chavales callejeros malhablados y aún sin titulo. Lleva a cabo un ritual que sigue desde hace años tras terminar un libro: Se enciende un cigarrillo, descorcha una botella de Champan y se toma una copa. Acto seguido guarda el manuscrito original en su vieja cartera y pone rumbo a Nueva York donde le espera su editora. Pero antes de salir Shelton debería de haber echado un vistazo al canal del tiempo, porque conducir en medio de una tormenta de nieve no es muy recomendable. El resultado: Shelton fuera de la carretera, su Mustang para la chatarra, las dos piernas rotas y un hombro dislocado.

Pero por suerte para él es rescatado por la antigua enfermera del Hospital del Condado,  Annie Wilkes. “Salvación” piensa Shelton al despertar. Grave error, a pesar de considerarse a si misma su mayor admiradora. Y tener a Shelton en un altar debido a su adoración por el personaje literario de Misery. Wilkes está totalmente desequilibrada mentalmente, padece incontrolables ataques de ira y algo dice en sus ojos que dentro de sí hay un potencial instinto asesino.

El novelista no tarda en percibir que algo huele a podrido en Dinamarca y en esa casa más. Por si le quedaran dudas, Annie siempre esquiva sus peticiones bajo una falsa manta de buenas maneras. Es ella quien decide llamar a su editora para decirle que Shelton se encuentra bien bajo sus cuidados, o cuando le dice al escritor que se ha puesto en contacto con el Hospital y los médicos le recomiendan que prosiga con su reposo en casa de Annie.

Pronto Sheldon comienza a darse cuenta de que Annie no tiene la más mínima intención de dejarle marchar y que esas llamadas que dice haber hecho son mentira. Por si esto no fuera poco, en una de sus salidas en busca de provisiones al pueblo (convenientemente alejado de la granja de Annie) la psicótica enfermera compra la ultima novela escrita por Sheldon sobre Misery, su personaje de ficción favorito. Tras finalizar la novela, Annie entra en cólera al ver que Sheldon ha matado a Misery. Acto seguido obliga a este a redactar una nueva novela en la que reviva al personaje y desvele detalles antes no descritos del pasado de su heroína de ficción. En primera instancia Shelton se niega, pero al ver que Annie no se anda con rodeos, no tiene más remedio que ponerse manos a la obra. Todo esto aun convaleciente de sus gravísimas lesiones, que le impiden valerse por si mismo y muchísimo menos huir, ya que su habitación es para Shelton una trampa mortal.

Misery

Fanática

Stephen King siempre ha sido un filón para el séptimo arte. Incontables son las novelas del escritor de Maine que han sido llevadas a la gran pantalla o en formato de mini-series para la televisión por cable. Otra cosa es la que en medio de su traslación del papel a la pantalla hayan acabado siendo grandes films o por lo menos correctas adaptaciones. Misery debe de estar en el grupo de los grandes films, junto a El Resplandor de Kubrick (que por cierto nunca agradó a King), Cadena Perpetua, La Milla Verde y La Niebla todas de Frank Darabont.

Y debe estar en ese grupo por muchas razones. No solo por su fidelidad (dentro de los parámetros en que puede ser fidedigna, ya que no es lo mismo el medio escrito que la gran pantalla, en donde debes de contar una historia en dos horas de tiempo) a la novela, sino porque como película, Misery cumple sobradamente con su cometido: hacer pasar al espectador ciento veinte minutos de angustia e incertidumbre.

Una dirección soberbia de Rob Reiner (cuando este era Rob Reiner y hacia films como La Princesa Prometida y Algunos Hombres Buenos, no como ahora, que ha perdido definitivamente el norte). Un libreto por parte de William Godlman (también novelista, autor de entre otras Marathon Man o esa maravilla que es y siempre será La Princesa Prometida) que mantiene hábilmente la tensión y el suspense, además de regalar escenas y diálogos memorables al espectador. Sumado a un notable trabajo de fotografía del luego director Barry Sonnenfeld (firmante del díptico Men In Black y que en sus años mozos fue cámara de películas porno). Y como no, por el apoteósico duelo de actores/personalidades entre James Caan (John Shelton) y Kathy Bates (Annie Wilkes). Ambos actores dan lo mejor de si mismos. Y aunque solo uno de los dos se llevó al señor Oscar a casa (Kathy Bates) la verdad es que ambos rinden a muy alto nivel.

James Caan (en un papel que antes había sido ofrecido y declinado a  Al Pacino, Jack Nicholson, Robert De Niro, Michael Douglas, Gene Hackman, Robert Redford, Dustin Hoffman, Richard Dreyfuss) logra una de las mejores actuaciones de su carrera (junto a El Padrino, Ladrón y Secuestro Infernal) dando vida al sufrido prisionero de la lunática Wilkes.

Un presumido novelista, que las va a pasar realmente putas en manos de una auténtica loca desquiciada, teniendo que agudizar su ingenio (genial momento ese, en que usa uno de los trucos narrados en sus novelas para abrir una puerta con un imperdible y este termina funcionando ante la incredulidad del propio Shelton) e intentar ir siempre un paso por delante de Wilkes; algo para lo que Caan (que venía de un descenso a los infiernos de la mano de la cocaína, con una conejita de Playboy a cada brazo) demostró estar sobradamente capacitado. Logra  sacar adelante un personaje tremendamente complejo, que pasa el 90% del metraje postrado en una cama. Pero el mítico protagonista de Rollerball se las arregla para no solo ganarse la simpatía del espectador por su precario estado de salud, sino por su contenida y soberbia interpretación. Sus muestras de dolor traspasan la pantalla y cuando éste es puesto al limite por Wilkes se lleva al espectador con él. Ademas, Caan no solo consigue una notable actuación desde el punto de vista dramático, sino también para los momentos cómicos de su personaje (ese saludo a Wilkes desde la ventana o las replicas a los anticuados gustos televisivos de Wilkes, que encienden aún más la ira de esta ultima).

Por su parte Kathy Bates da vida a una villana legendaria, en una transformación física grandiosa (atención a su forma de vestir, andar y hablar). Su voz susurrando a un aturdido Shelton “Soy tu mayor admiradora” forma parte de la historia del cine. Su imponente presencia física (el momento en que salva a Shelton de morir y lo carga bajo sus hombros es creíble debido al cuerpo que exhibe) y los incontrolables ataques de ira que esta tiene (ver cuando pierde la compostura y empieza a utilizar un vocabulario malsonante en presencia de un incrédulo Shelton), son momentos que trasmiten verdadero miedo. Por no hablar de su reacción al conocer el fatal destino de Misery. Y es que su Annie Wilkes es uno de los más repugnantes y odiosos personajes femeninos de la historia del séptimo arte (junto aquella perra malnacida a la que dio vida Lousie Fletcher, en Alguien voló sobre el nido del cuco, que oh! casualidad también era enfermera, y una autentica hija de puta arpía)

Merecidamente Bathes ganó el Oscar (entre otros premios) por su actuación en esta película. Y es que la ex-enfermera Wilkes es un caramelo para toda actriz que se precie. No en vano, muchos grandes actores del Star System de Hollywood en aquellos años, rechazaron el rol de Paul Sheldon, debido a que por muy bien que llevaron a cabo su trabajo iban a quedar eclipsados por el personaje de Annie Wilkes. Cobardía o sentido común, la verdad es que ese temor termina siendo una realidad, porque si bien Misery es recordada como un magnifica cinta de horror psicológico, también lo es por su villana, a la que da vida de forma portentosa la señora Kathy Bathes.

Lo dicho, que si lo que uno quiere es pasarlo mal (en el buen sentido de la palabra) o es un buen amante de los relatos de suspense y terror psicológico no deben perderse Misery, ya que esta es una montaña rusa de tensión llevada hasta el limite, con escenas que dejarán al espectador sin uñas. Y un memorable desenlace final. Y es que Misery está por mérito propio entre las mejores y más logradas adaptaciones de una novela de Stephen King a la pantalla. Eso son palabras mayores.

Misery

En resumidas cuentas: Una notable adaptación de la novela homónima de Stephen King, y una magistral cinta de tensión y suspense, que retrata lo peor del fanatismo de una forma maestra. Grandísimo duelo interpretativo entre el legendario James Caan y la siempre excelente Kathy Bates.

Lo mejor: El ritmo del film, un crescendo de tensión y suspense que culmina con un enfrentamiento final memorable. Y el duelo de intelectos entre la maquiavélica Annie Wilkes y el sagaz John Shelton.

Lo peor: Nada. Para el que esto escribe estamos ante un film que cumple su cometido de principio a fin.

El plano: La presentación a Annie Wilkes ante un convaleciente y muy magullado John Shelton.

La escena: Annie aplicando un duro correctivo a los tobillos de Shelton. Escalofriante.

La secuencia: Shelton en silla de ruedas, arreglándoselas para salir de su habitación usando un imperdible para abrir la cerradura de la puerta de su habitación y merodeando por la casa.

El detalle: El actor de doblaje español de James Caan es de una de las mayores leyendas del doblaje en España, ademas de ser también un notable actor (con recordadas actuaciones en teatro y  TV). El gran e inolvidable Manuel Cano, en su penúltima aportación al doblaje en Cines antes de su muerte en 1994. Nunca le olvidaremos, maestro.

La Curiosidad: En un episodio especial de Halloween de Los Simpson se parodiaba el film. Lo mismo que en el capitulo dieciséis de la séptima temporada  de Padre de Familia, titulado  “Tres Reyes”. Con Stewie dando vida a Annie Wilkes y Brian como John Shelton. En dicho capitulo también se parodian otras novelas adaptadas a la gran pantalla del genio de Maine, como Cuenta conmigo y Cadena Perpetua.