| Viernes 13 (2009) |
| Cine - Películas | ||||
| Escrito por Slinker | ||||
| Jueves, 26 de Febrero de 2009 20:33 | ||||
Página 1 de 2 Tras el sabor agridulce que nos dejaron las últimas secuelas de una franquicia que culminó en 1993 con la decepcionante Viernes 13: El final - Jason se va al Infierno, ahora nos llega de la mano de Marcus Nispel una muy cuidada puesta al día del personaje creado por Sean S. Cunninghan hace ya tres décadas. Nispel, que ya se encargó de dirigir de manera excelente la nueva versión del clásico La Matanza de Texas en 2004, no ha escatimado a la hora de mostrar sexo y violencia en un film altamente divertido y de ritmo vertiginoso, logrando además dotar a su remake de un estilo propio pero respetando casi todos los ingredientes que hicieron de esta saga una de las más revelantes y duraderas del género de terror.
Director: Marcus Nispel Buscando a su hermana desaparecida, Clay (Jared Padalecki) se dirige al espeluznante bosque del legendario Crystal Lake, donde tropieza con los viejos y decrépitos restos de una cabaña que yace detrás de unos árboles cubiertos por denso musgo. Y esto no es lo único que se esconde entre la maleza… En contra del consejo de la policía y las advertencias de los habitantes de la zona, Clay continúa con su búsqueda, ayudado por una joven mujer que ha conocido entre un grupo de jóvenes estudiantes preparados para pasar un emocionante fin de semana. Sin embargo, ellos están a punto de encontrar algo más que no habían tenido en cuenta. Lo que menos se imaginan es que han entrado en el dominio de uno de los más terríficos espectros de la historia del cine americano: el infame asesino que caza en Crystal Lake armado con un imponente y afilado machete: Jason Voorhees (Derek Mears).
Valoración personal En una época donde los remakes están a la orden del día, no podía faltar una nueva versión del indiscutible clásico Viernes 13, película de culto dirigida en 1980 por Sean S. Cunningham, también productor de varias de las secuelas así como del presente remake. Aquel film supuso la presentación de uno de los asesinos más crueles y carismáticos del cine de terror, Jason Voorhees, todo un icono de la cultura "pulp" Norteamericana que se consagró a lo largo de diez películas y que rivalizó durante décadas con otros grandes psicokillers de la talla de Leatherface, Michael Myers o Freddy Krueger; formando un temible cuarteto con el que todos hemos tenido pesadillas alguna vez y que perdura aún hasta nuestros días. Eso si, sus últimas apariciones en la pantalla grande no han sido en clave de secuelas, sino de revisiones, y algunas de ellas resultaron incluso superiores al original, como fue el caso de La Matanza de Texas (2004), que dirigió con atino y contundencia el videoclipero realizador Alemán Marcus Nispel. Tras aquella exitosa experiencia, Nispel y Michael Bay (que ejerció entonces labores de producción y que vuelve a hacerlo en el film que acontece en el presente artículo) vuelven a unir fuerzas para dar forma al esperado regreso del brutal asesino de Crystal Lake en un film que satisfacerá con creces a todo buen amante de las "Body-count" y del sub-género "Slasher-movies", y que no dejará indiferentes a los fans más experimentados (y sobre todo, sensatos) del personaje.
El tiempo no pasa en vano, y el espectador actual ya ha visto lo suficiente como para estar más que curado de espanto; un verdadero lastre al que se tienen que enfrentar directores y productores a la hora de encontrar una metodología eficiente que vuelva a producir miedo y sobresaltos en un público totalmente inmune a dichas sensaciones. Por este tipo de motivos resulta tremendamente difícil re-versionar (y sobre todo, causar el impacto de hace dos décadas) un clásico del cine de terror como lo es Viernes 13, sobre todo a tenor de la amplia mitología que envuelve al personaje y de la categoría de culto que alcanzaron algunas de las películas de la saga, especialmente las estupendas tres primeras entregas. Por ello, Viernes 13 (2009) quizás no satisfazca del todo las elevadas pretensiones de los seguidores más radicales de la franquicia, aunque sin lugar a dudas estamos hablando de una película dotada de una sensacional puesta en escena y un ritmo frenético que de ninguna de las maneras dará lugar al aburrimiento, algo que sí sucedía en muchas de las secuelas precedentes. No obstante, el film tiene sus considerables carencias, ya que parte de la entrañable esencia ochentera de las antiguas películas se pierde en esta nueva propuesta, así como también el elevado factor "gore" que caracterizó a la mayoría de films de la serie; algo que aún se mantenía intacto en la tremendamente infravalorada Freddy Vs. Jason (2003), pero que en esta ocasión se ha quedado ligeramente a medias. Pese a ello no tienen por qué se alarmarse, pues disfrutarán de asesinatos muy gráficos, y algunos de ellos, impactantes y realmente crueles.
A priori la película está pensada para los seguidores más acérrimos de la franquicia, aunque es muy probable que el espectador que tenga cierto gusto por el género pero que no esté tan "versado" sobre la mitología del personaje, sea el que más aprecie positivamente la cinta debido precisamente a su falta de prejuicios y expectativas. Por supuesto, el tándem Marcus Nispel / Michael Bay, que no tienen ni un pelo de tontos, ya contemplaban desde un principio la remota posibilidad ("remota" porque todo fan inteligente sabrá apreciar la película) de que el film defraudara en cierta medida a un sector de incondicionales de Jason; por ello director y productor han sabido dotar a esta nueva versión de un distintivo carácter propio con el propósito de acaparar la atención de un nuevo público que parta desde cero. Y francamente, les ha salido mejor de lo esperado. Eso si, pueden ustedes estar tranquilos, porque no resulta para nada imprescindible conocer a fondo el "Universo Jason" para disfrutar de esta nueva epopeya sanguinaria, aunque es bien cierto que si pretenden degustar el film en toda su extensión, es recomendable, que no esencial, conocer bien la saga y haber visionado todas las películas que la componen. Sólo de este modo se podrá emitir un juicio objetivo sobre las virtudes, defectos, y sobre todo, diferencias con respecto a las películas predecesoras.
Pero no nos engañemos. En la actualidad este tipo de fórmula se está quedando obsoleta, y como ejercicio cinematográfico el valor de la película es prácticamente nulo (algo que sucede en casi todos los films de este rango), por lo tanto, quien se espere un producto arropado por un meticuloso guión, unas actuaciones decentes o crea que el film va a reportar un factor sorpresa o elemento innovador a un sub-género ya mañido, que se abstenga de verla porque el varapalo será de escándalo. ¿Pero a caso le debemos pedir a la película otro tipo de ingredientes que no sean la muerte, los gritos, los desnudos, la sangre y el humor negro?. Así es Viernes 13, por lo tanto en este aspecto la cinta no engaña absolutamente a nadie y cumple sobradamente con sus objetivos, que son ni más ni menos que hacer pasar al espectador una divertida hora y cuarenta minutos de asesinatos bastante explícitos, algún que otro inesperado sobresalto (que haberlos los hay. Que resulten efectivos o no ya depende de lo curtidos que estemos), chicas guapas con sus encantos al descubierto y violencia, bastante violencia en un mundo donde la calificación PG-13 está lastrando y mutilando de manera alarmante la gran mayoría de películas que pasan por nuestras salas de cine.
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