| Transporter 2 |
| Cine - Películas |
| Escrito por J.Glez |
| Miércoles, 21 de Enero de 2009 21:18 |
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En 2005, se estreno con más éxito que la primera, este adrenalitico film de acción, con los mismos responsables del original, Luc Besson, tras la producción y el guión, junto a Robert Mark Kamen y Jason Sthatam, de nuevo como protagonista, más la emancipación de Louis Leterrier, como director. Esta vez, ambientada en los EE UU y cambiando el BMW, de la original, por un exclusivo Audi. Bienvenidos a Transporter II.
Duración: 77 min. Frank Martin (Jason Sthatam), se va a los EE UU, concretamente a la soleada Miami, cansado de su vida en Francia. Allí se verá envuelto en un lío de proporciones gigantescas, cuando el niño, al que protege, sea secuestrado por una banda de malosos internacionales, y el sea culpado de todo erróneamente. Frank se verá solo, y con la única misión de devolver al pequeño a su familia sano y salvo.
Frank Martin: El Guardaespaldas El Transportador (Jason Sthatam) ha cambiado la bella Francia por la resplandeciente Miami. Ahora se dedica a transportes más livianos, en vez de ladrones o mercancías peligrosas. Frank cuida ahora de un niño de 6 años, de familia adinerada. Él, Jeff Billings (Matthew Modine) político ricachón, decidido por la limpieza de la droga en el mundo. Y ella, Audrey Billings (Amber Valleta) mujer florero de vida monótona, que empieza a enamorarse del chofer. Como si la trama no recordara a un culebrón barato venezolano, sobre todo por la forma en como esta contado todo. De repente, cuando Frank, lleva al niño a la consulta del medico, ambos son víctimas de una emboscada por parte de una banda de malosos, dirigida por una rubia anoréxica, Lola (Katie Nauta) con exceso de sombra de ojos a lo Amy Winehouse y que se pasea por la calle en ropa interior y con dos armas de ultima generación a cada lado.
La joven cumple con las órdenes de un pérfido terrorista internacional, Gianni Chiellini que vende sus servicios al mejor postor, papel encarnado de forma extremadamente tópica por Alessandro Gassman. Antes de que el niño sea secuestrado por los villanos, Frank, le promete que nunca dejara que le pase nada. Y de ese modo, ya tenemos pifostio montado, pues, por si no lo saben, Frank, no esta dispuesto a faltar a su palabra.
Todo se complicara para Frank, cuando se descubran las verdaderas intenciones de los secuestradores, que van más allá del dinero. Frank, se verá solo en una lucha contrarreloj, por evitar que un virus acabe con la vida de mucha gente, al mismo tiempo que debe de huir del FBI, comandado por Stapletton (Keith David), que ven en Frank al verdadero instigador de todo el asunto.
El fuego de la Venganza: Flipada Total Estaba clarísimo que tras el éxito de Transporter, la secuela no se haría esperar. Todo pasaba por convencer a Statham de que volviera a dar vida a el eficaz chofer y pateador de culos licenciado, Frank Martin. Y Sthatam, auto-convencido de que una nueva colaboración con Luc Besson ayudaría a elevarle de forma definitiva al Olimpo de los héroes de acción, no dudo y firmo enseguida para una nueva entrega de las aventuras del súper-chofer.
Luego, Besson y su colaborador habitual Robert Mark Kamen comenzaron con el guión de la cinta, que dicho ya, es toda una sucesión de tópicos, flipadas a tutiplén y una sub-trama de un virus mortal, digno de la serie B más cutre y barata. Todo esto, echa por tierra el buen trabajo que hicieron con el libreto del film original, que no era nada del otro mundo, pero por lo menos no rozaba el ridículo en ningún instante. La trama pasa por ser una copia descarada de El Fuego de la venganza, incluso tomando de esta las escenas eliminadas, sí, las escenas eliminadas, aquellas en las que se veía, como John Creasy (Denzel Washigthon) y Lisa Ramos (Radha Mitchell) tenían algo más que una relación profesional. Ni siquiera se salvan los diálogos entre Frank y el inspector Tarconi (Francois Berléand), que en la primera entrega contenían los escasos puntos de humor del film. Dejando de lado el guión, pasamos a la dirección del film. Esta vez tras las cámaras, encontramos en solitario a Louis Leterrier, que ya tenia experiencia en la dirección conjunta con Corey Yuen, en la primera entrega, y aquí decide que ya es hora de mostrar al mundo su talento. Leterrier dirige la cinta en piloto automático, copiando en muchos instantes escenas del film anterior (la escena inicial, Frank protegiéndose con una puerta, Frank con su brazo embadurnado de chapapote, peleando con muchos esbirros a la vez, cogiendo del cuello a uno, mientras la cámara viaja en primer plano a su cara…). Pero el culmen del ridículo total, es el momento bomba.
Corey Yuen, se limita a coreografiar las escenas de lucha, que siguen teniendo el buen nivel de la primera, siendo lo único que se salvan de la quema la pelea con el gigante negro en la sala de enfermos de los médicos rusos o la que tiene lugar en un avión descontrolado en plena caída en medio del océano.
En el apartado de las novedades en cuanto a rostros nuevos frente a la cámara, no encontramos ni rastro de Shu Qi, ni de ningún interés amoroso para Frank, no hay tiempo para amoríos. Las incorporaciones en el lado de los buenos, son correctas sin más, Matthew Modine, cumple con su papel, que es el de básicamente no sonreír y llevar siempre puestas las gafas, para así parecer culto e inteligente. Amber Valleta, tiene más protagonismo que él, pues además de ser la madre sufrida del pequeño secuestrado, es la única que confía en la inocencia de Frank, al que culpan falsamente del secuestro.
Los villanos, Alessandro Gassman & Katie Nauta, son lo peor del film, muy perdidos y sin dar en ningún momento sensación amenazadora, en especial Nauta (Lola) que intenta dar la imagen de una terminatrix mortífera, y acaba dando risa y pena a la vez, dando como resultado el de una especia de Amy Winehouse pero en rubia. Dan ganas de tirarle un bocadillo, porque la pobre da la sensación que se va a desmayar en cualquier momento, por la fragilidad de su cuerpo. En una breve aparición, podremos ver como ha envejecido Keith David, un habitual de John Carpenter y de las pelis de acción de los 80s y 90s que recientemente ha vuelto a trabajar con Steven Seagal, después de la entrañable Señalado por la muerte, en la inminente, Cazadores de Sangre (próximamente en los mejores videoclubes). David, interpreta el rol de superior del FBI, curtido en mil batallas y 15 secuestros en los últimos dos años (o eso dice él). También ínfimo es el papel de Francois Berléand, convenientemente de vacaciones en Miami y cuya misión en la cinta, es surtir de la información necesaria para que Frank encuentre a los malosos. Y salve al mundo de su fin. También tiene un pequeño papel, Jason Flemying (Snacth), amigo de Sthatam, que da vida a un medico ruso, creador del virus. Por ultimo hablemos de la música del film. Si en la primera entrega la música acompañaba la acción y ayudaba a transmitir el estado de ánimo del protagonista, en esta no tiene ningún sentido, no hay un tema de referencia dentro de la cinta, y las canciones no originales carecen de interés. Otro aspecto mal cuidado, y van…
En Resumidas cuentas: Unas cuantas flipadas menos, hubiesen mejorado en mucho el resultado final de la película. No es cuestión de ser exigentes, es cuestión de que no violen todas las reglas de la lógica y la gravedad, y pretendan que nos lo creamos. Si la echan por la tele, y tienes una buena ración de palomitas cerca y una hora y veinte minutos libres de tu tiempo, se puede ver, pero pagar 6 euros por ella, como está el cine, me parece casi un atraco. Eso sí, si eres fan de Sthatam, seguro que te gustará, pues hace lo que mejor se le da, repartir galletas, y hablar poco, aunque de momento no le ha ido mal interpretativamente, cuando a optado por proyectos más serios como Revolver o The Bank Job. |











