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Límite 48 Horas
Cine - Películas
Escrito por J.Glez   
Martes, 06 de Enero de 2009 07:51

No estamos ante un film cualquiera, estamos ante la gran precursora (y una de las mejores) buddy movies (pelis de colegas, habitualmente uno blanco y otro negro, este segundo solía ser el contrapunto cómico al duro poli blanco bebedor y solitario…) que tan de moda estuvieron en los 80s y 90s. De la mano del siempre eficaz Walter Hill, con Nick Nolte y Eddie Murphy (en su debút cinematográfico) en el bando de los buenos y al otro lado de la ley James Remar como el villano de turno. Bienvenidos a 'Límite: 48 horas'.

Límite 48 Horas

Título original: 48 hours.
Duración: 96 min.
País: EE. UU.
Año: 1982.
Productora: Paramount.
Director: Walter Hill.
Guión: Roger Spottiswoode, Walter Hill, Larry Gross y Steven E. De Souza.
Reparto: Nick Nolte, Eddie Murphy, James Remar, Brion James, Sonny Landham, Annete O´Toole, Frank McRae, David Patrick Kelly, Jonathan Banks, James Keane, Kerry Sherman.

 

Argumento

Jack Cates (Nick Nolte) es un policía de San Francisco que tiene como misión detener a dos peligrosos delincuentes recién fugados de la cárcel que están sembrando el pánico en la ciudad. Para ello tendrá como compañero a Reggie Hammond (Eddie Murphy) un ladronzuelo bocazas que tendrá 48 horas de permiso de la cárcel, durante los cuales será el nuevo compañero de fatigas de Cates y el arma que utilizará el astuto policía para atraer a los criminales hacia él, pues Hammond fue en el pasado compinche de los dos maniacos a los que ahora persigue Cates.

 

"Que una cosa te quede clara, negro: No somos socios, no somos hermanos y ni siquiera amigos". (Jack Cates).

Como sello característico del cine ochentero, 'Límite 48 horas', empieza directa y al asunto. La fuga de Albert Ganz (sensacional James Remar) de la cárcel donde cumplía condena, de dónde consigue escapar gracias a la ayuda de su compinche de juergas El Indio (imponente Sonny Landham). Ambos en su huida dejan tras de sí un reguero de cadáveres de guardias de la prisión y tienen como objetivo hacerse con los 500.000 $ de botín que se quedó para sí Reggie Hammond (contenido y genial Eddie Murphy), antiguo compinche de la banda que cumple una condena de 5 años en otra penitenciaria. El único de la banda que no pisó el talego es Luther (David Patrick Kelly) que tendrá que encontrar el dinero de Reggie si quiere volver a ver con vida a su novia, secuestrada por Ganz y El Indio con no muy buenas intenciones. El punto de unión con todos estos personajes es Jake Cates (memorable Nick Nolte) un policía de San Francisco, de andares cansinos, con un carácter irascible, bebedor insaciable y fumador empedernido que ve como dos compañeros suyos mueren antes sus ojos cuando Ganz apretaba el gatillo (matando a uno de ellos con el arma reglamentaria de Cates) salvándose este por los pelos de morir a manos del psicópata Ganz. A partir de ese instante Cates jura venganza por sus compañeros y por su orgullo propio que le impedirá descansar hasta que Ganz duerma el sueño eterno.


Y es que desde el momento en que Cates pisa la comisaría ya sabemos que estamos en los 80s y en una película de acción de nivel. Los agentes de oficinas tocándole los huevos a Cates, su vecino de mesa Ben Kehoe (el mítico Brion James que repitió papel en la secuela) dándole el típico mensajito de “Te busca el jefe” y el comisario Algren (Frank McRae que se auto parodiaba en el mismo personaje en la genial e incomprendida 'El último gran héroe') apareciendo en escena a grito pelado y avasallando a Cates pidiendo el informe reglamentario (que este nunca rellena…) todo ello porque han muerto dos polis, por dos motivos, uno no hacer caso al viejo Cates y el otro porque dos maniacos andan sueltos y Cates jura darles caza. Para ello falsifica un documento para sacar de la cárcel a Hammond durante cuarenta y ocho horas, las mismas que tendrá de plazo para sacarle toda la información posible a Hammond (preferiblemente a golpes, y cuidado porque Cates pelea sucio…) y atrapar a esos listillos que van por la ciudad con su pipa.

Límite 48 Horas

San Francisco: Punto de encuentro.

Cuando se desata la acción es cuando empieza a notarse la buena mano de Walter Hill (hoy denostado a la siempre entrañable serie B), Hill dirige con brío la cámara por las míticas calles de San Francisco. Subidos al descapotable de Cates, hacemos un tour especial por la ciudad mientras asistimos a varias y espectaculares set pieces de acción: la brutal fuga de la cárcel, el tiroteo en el sucio motel de turno o el excelentemente filmado clímax final con Cates apareciendo de entre la niebla pipa en mano como si acabara de llegar del infierno, con el único cometido de matar a Ganz y rellenar el informe para luego irse (por fin) a darle caña a su novia.

Hoy vista la acción de la que hace gala la cinta podría considerarse como muy artesanal (aunque eso no tenga nada de malo, al contrario), pues estábamos en los 80s y allí todo se hacia a la manera antigua, es decir, con explosiones reales, actores jugándose el tipo colgados de un coche a toda velocidad y sangre a borbotones. No como ahora que todo se debe al uso del CGI o el apestoso e irreal uso de cables en las peleas para darle supuestamente más espectacularidad a las películas…Un “paso” en el cine de acción, que a mi modo de ver es totalmente innecesario y que está matando la verdadera esencia de este (tan admirado y añorado) género. Porque resulta de pena de muerte que artesanos de sobrada calidad como Walter Hill, John Mctiernan, Christopher McQuarrie, David Ayer o Shane Black no tengan el futuro del cine de acción en sus manos e inútiles como Los/as Wachosky, Mark Neveldine, Brian Taylor o Timur Bekmambetov si gocen de esos (injustamente asignados) galones.

Límite 48 Horas

"Cates, eres un cabrón" (Reggie). "Lo sé" (Jack).

Aparte de la acción desenfrenada, tenemos  muy bien intercalados en la trama numerosos puntos cómicos (la pelea entre Cates y Hammond o las visitas al bar de paletos donde Hammond no es muy bien recibido, y la venganza de este citando a Cates en un bar solo para negros…), que se sustentan en gran parte gracias a la química y el buen hacer tanto de Nick Nolte como de Eddie Murphy, los dos metidísimos en sus personajes. Especialmente Murphy como Hammond que sólo piensa en dos cosas, encontrar su pasta y descargar la cisterna.

Sin dar rienda suelta al histrionismo que luego llegaría a cansar en sus siguientes films, Murphy compone aquí un personaje típico pero tremendamente efectivo y que marcaría su carrera en los 80s, el buscavidas de labia infinita (Superdetective en Hollywood, Entre pillos anda el juego), personaje que le dio fama internacional, después de sus excelentes y tronchantes apariciones en el televisivo programa Saturday Live Night (que próximamente emitirá CUATRO), lanzadera de cómicos (la mayoría negros) y que era toda una novedad pues hasta esta cinta pocas producciones habían emparejado a negros y blancos en el mismo bando. Si hablamos de un film claramente taquillero y que creó escuela (Arma Letal, Danko, Cobra , Tango & Cash, El último Boy Scout) films posteriores que bebieron de las influencias de este, poniendo en pantalla a dos protagonistas, de caracteres totalmente diferentes obligados a trabajar juntos para resolver un asunto de fuerza mayor. Por su parte Nolte, esta simplemente genial, si no fuera por sus incontables vicios (más de una vez le han arrestado por conducir ebrio o ir con sustancias ilegales) estaríamos hablando de uno de los mejores y más talentosos actores de todos los tiempos, pero aún así y con sus vicios, Nolte se ha labrado una filmografía plagada de títulos memorables y actuaciones magistrales, incluso llegando a interpretar una versión muy parecida de si mismo en la pantalla en el notable El Buen Ladrón.

Límite 48 Horas

En Resumidas cuentas: Un film de acción callejera imprescindible, que se incluye dentro del sub-género de buddy movies de la que es precursora, con un acertado timing de acción y comedia. Un reparto de lujo con unos estupendos Nolte, Murphy y Remar. Genial dirección del maestro Hill.

Lo mejor: Nick Nolte, un actor de la vieja escuela que siempre rinde a gran nivel en cualquier género. La brutalidad de la que hace gala. Y el (por aquel entonces) descubrimiento de Eddie Murphy.
Lo peor: Vista hoy puede resultar predecible, pero el adjetivo que mejor le viene es el de entrañable espectáculo.
Frase memorable: -Cates, antes de arrearle dos guayas a Hammond- Déjame decirte una cosa negro, yo peleo sucio.
La escena: Hammond en el bar de los paletos, haciéndose pasar por policía. Tronchante.
La secuencia: El clímax final en el apartamento de las lesbianas.

 

 
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