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La espera ha merecido la pena. Por fin nos llega este western contemporáneo, dirigido por James Mangold (el hábil realizador de la menospreciada Cop Land), con un reparto de lujo capitaneado por Russell Crowe, Christian Bale, Ben Foster y el mítico Peter Fonda, que a su vez esta basado en el film homónimo de 1957, dirigido por Denver Dames y protagonizado en su día por Glenn Ford y Van Heflin. ¿Logrará superar el remake al original? La respuesta unas líneas más abajo. Bienvenidos a El tren de las 3:10.

Título original: 3:10 to Yuma. Duración: 117 min. País: EE UU. Año: 2007. Director: James Mangold. Guión: Halsted Welles, Michael Brandt & Derek Haas; basado en el relato corto de Elmore Leonard. Reparto: Russell Crowe, Christian Bale, Logan Lerman, Dallas Roberts, Peter Fonda, Ben Foster, Vinessa Shaw, Alan Tudyk, Luce Rains, Gretchen Mol, Chris Browning, Johnny Whitworth,, Benjamin Petry.
Argumento:
Ben Wade (Russell Crowe) es apresado en un perdido pueblo del oeste, gracias a la astucia de Dan Evans (Christian Bale) que entretuvo al legendario forajido lo suficiente hasta que las autoridades pudieran capturarlo. Una vez en manos de la ley, Wade debe ser llevado a Yuma, donde será juzgado y condenado a morir en la soga. Para ello la compañía del ferrocarril recluta a un grupo de hombres entre los que se encuentra Evans, al que su precaria situación económica le obliga a aceptar el trabajo. El camino a Conventiton desde donde saldrá el tren a Yuma promete ser sangriento, ya que la banda de Wade, los indios y los trabajadores del ferrocarril también quieren a Wade cada uno de ellos con diferentes intenciones.

El tren de la muerte
Adaptar un remake siempre es una tarea ingrata. Ya de antemano los críticos están con el cuchillo entre los dientes preparados para despedazarte (casi siempre con razón, ver sino los remakes de La Niebla, La Huella, Halloween...) y el espectador es tremendamente reacio a ver una readaptación a los nuevos tiempos de films que (en su mayoría) no conoce y que la verdad, no le apetece conocer. Es por ello que largometrajes como El tren de las 3:10 se degusta con mayor placer, porque no solo es una gran película, sino que es un remake superior al original (un clásico menor del western bastante olvidado a estas alturas). Los principales artífices del éxito artístico de El tren de las 3:10 se dividen en tres:
La enérgica dirección de James Mangold, un artesano de primera con una filmografía de nivel y mucho futuro por delante. Su guión, escrito a seis manos por Halsted Welles, Michael Brandt, Derek Haas basado en el relato corto de Elmore Leonard, perfectamente estructurado y que mezcla de forma sublime. Acción, drama y tensión psicológica, esa eterna batalla entre el bien y el mal, que conforme avanza la trama se va diluyendo y mezclando cada vez más hasta que llegamos al punto que no sabemos cuanto de verdad hay en el atormentado pasado de Evans o si verdaderamente Wade es el cabrón sanguinario que su fama dice que es.
Y por ultimo los interpretes, un elenco de actores de primera categoría y diversas generaciones entre los que destacan; Russell Crowe, Christian Bale, Ben Foster, (el legendario) Peter Fonda y el cameo sorpresa de Luke Wilson (que ya no será tal sorpresa pues os lo acabo de contar...). Este trío mágico sumado a un metraje ajustado que lleva el suspense y la acción hasta lo más alto, hace de este western una descarga de electrones directa al corazón en coma del género. Falta ver si Ed Harris y su inminente Appaloosa terminan de despertar de su letargo a este imprescindible genero, el más americano de todos y uno de los que mejor ha sabido plasmar en la pantalla la situación política y social por las que pasaron los EE UU durante diferentes décadas.

Próxima parada: La redención
Y es que resulta inexplicable como un film de la categoría de El tren de las 3:10 ha tardado mas de un año en llegar a nuestras pantallas, cuando hace ya casi medio año que esta disponible en Dvd o Blu-ray en EE UU (¡!) y ahí no acaba la cosa, porque Rescue Dawn, otra excelente cinta de Christian Bale (donde Bale lleva a cabo un tour de force épico) dirigida por el reputado Werner Herzog, lleva el mismo camino (también estrenada el año pasado y aún pendiente de distribución en Europa). ¿Que es lo que pasa con la distribución en los largometrajes de este actor en nuestro país?.
Pero más allá de su pésimo lanzamiento en cines, El tren de las 3:10, se confirma como uno de los mejores ejercicios cinematográficos del pasado año 2007, gracias a su excelentemente llevado tempo narrativo (un crescendo continuo culminando en un épico clímax final), una dirección plena de energía por parte del siempre elegante James Mangold (Cop Land, Identidad, En la cuerda floja) y unos actores (que no estrellas) soberbios. Y que actores; Christian Bale (Dan Evans), bordando a un ranchero lisiado en la pasada y cruenta guerra, dedicado esposo y padre de dos hijos, uno de ellos gravemente enfermo, que ve como unos especuladores queman gran parte de sus tierras por una deuda pasada y al que se le abre el cielo cuando se da de bruces con la figura del legendario bandido Ben Wade, quizás su ultima oportunidad para salir de su grave situación económica. Un Ben Wade con los rasgos de Russell Crowe, que vuelve al western tras la infravalorada Rapida y Mortal. Crowe compone aquí a un villano carismático y atrayente, dotado de un peculiar sentido del humor y de la justicia, que siempre tiene a punto un verso de la Biblia, que recita con una elegancia fuera de lo común y que con el paso del metraje va encontrando su lado bueno (al mismo tiempo que Evans saca a la luz su oculto side oscuro) hasta llegar a situarse a un paso de la redención... Para terminar con el podium de actores que ganan medalla en este film, llegamos al oro, y ese es Ben Foster, actorazo, visto anteriormente en Escuela de Asesinos, Hostage o Alpha Dog, casi siempre en el papel de joven perturbado, aquí es Charlie Prince. Foster personifica al mal en estado puro, un asesino sin escrúpulos, que maneja las armas a la perfección y que llevará a cabo el rescate de su admirado jefe hasta las ultimas consecuencias, un psicópata que tiene a su cargo algunas de las mejores escenas del film (como cuando avisa al sherrif del robo de la diligencia o cuando interroga a uno de los hombres de Butterfield apunto de ser quemado vivo) Foster se muestra como el versátil y prometedor interprete que es en las pocas (pero geniales) escenas en las que aparece, robándole los planos al mismísimo (ganador del Oscar) Russell Crowe. Lástima que la poca repercusión mediática (en cuanto a taquilla, ya que Foster fue nominado a diversos y secundarios premios por su brillante papel en el film) de la película impida a Foster dar el salto a papeles protagonistas, salto que sin duda por sus indudables cualidades interpretativas merece.

Y es que la perfecta mezcla de la que hace gala el film, entre tensión psicológica y acción, la primera personificada en la atrayente figura de Ben Wade, inteligente, carismático y sobre todo un Rambo del oeste, capaz de sobrevivir a cualquier situación y no mostrar temor, ni siquiera ante su inminente muerte colgado en la soga, un tipo de esos que siempre termina llevando a su terreno a todos, y que en Evans ha encontrado un rival muy duro, un tipo resentido, que esconde su pasado, con unas heridas tanto exteriores (su pierna amputada, perdida en la guerra) como interiores (la incapacidad de poder sacar a su familia adelante de forma honrada). Para ver esa batalla en todo su esplendor basta ver los cara a cara a los que se retan Crowe & Bale durante todo el relato. Mención especial, para el ultimo intento de Wade de sobornar a Evans en el hotel donde esperan a las 3:10 la llegada del tren del titulo, una de las mejores secuencias de la cinta, y porque no del año, con dos grandísimos actores dándose continuas replicas.
Del otro lado tenemos la acción, brutal, sucia y sobre todo real, sin concesiones a la galería, que van desde el estudiado robo a la diligencia, escena que abre la veda de la acción en el film y desencadena todos los acontecimientos posteriores hasta su épico clímax final (que esta acompañado de la mejor banda sonora del año), el camino que llevan a cabo Evans & Wade, desde la habitación del hotel hasta el tren, sabiendo que fuera están siendo esperados por la banda de Wade y unos improvisados ciudadanos/mercenarios contratados por Charlie Prince, mano derecha de la banda de Wade.

En resumidas cuentas:
Puro espectáculo 100 x 100 eso es El tren de las 3:10, un film que roza la perfección en todos los aspectos tanto artísticos como técnicos, desde una dirección sobria de Mangold hasta una banda sonora majestuosa por parte de Marco Beltrami y finalmente redondeado con un reparto de actores que cumplen sobradamente con sus roles en la cinta, mención especial para el duelo entre el bien ( personificado en un magnifico Bale) y el mal ( un grandioso Crowe) y la presencia de ese robaescenas consumado que es Ben Foster (que se situa a la altura de esas dos bestias de la interpretación que son el dúo protagonista). Puede que no sea una obra maestra pero una cosa si que está clara: si siguen llegando western como este y los recientes Open Range , La proposición y Enfrentados, el resurgir del genero es cuestión de tiempo.
Lo mejor: El reparto de actores, todos soberbios, pero donde sobresalen tres, Crowe, Bale y Foster. Su excelentemente dosificado ritmo entre acción y tensión psicológica y un clímax final explosivo.
Lo peor: Que hayamos tenido que esperar un año para disfrutar de ella en cines, y encima mal promocionada.
La escena: Muchas, pero me quedo con una de acción, el asalto a la diligencia del inicio y una “solo” de dialogo, Wade en un ultimo intento de soborno a Evans y las replicas de este ultimo.
La frase: Para ser un ranchero cojo, el muy cabrón es difícil de matar (Charlie).

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