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Conan, el Destructor
Cine - Películas
Escrito por Subzero   
Miércoles, 17 de Agosto de 2011 00:00
Tan sólo dos años después del estreno de 'Conan, el Bárbaro' llegaba a la gran pantalla una secuela que en demasiados aspectos no cumplió las expectativas. El terreno estaba ya abonado y se contó nuevamente con la presencia de Arnold Schwarzenegger, pero el intento de repetir la fórmula y transformarla en una película para todos los públicos provocó que todo quedara en un quiero y no puedo.

"Yo tendré mi propio reino y mi propia reina”.–Conan.

Conan, el Destructor

Nacionalidad: USA.
Año: 1984.
Productora: Raffaella De Laurentis.
Género: Fantasía.
Duración: 103 minutos.
Director: Richard Fleischer.
Guión: Stanley Mann, Roy Thomas y Gerry Conway, basado en los relatos de Robert E. Howard.
Música: Basil Poledouris.
Reparto: Arnold Schwarzenegger (Conan), Grace Jones (Zula), Tracey Walter (Malak), Mako (El mago Akiro), Wilt Chamberlain (Bombatta), Olivia d'Abo (Jehnna), Pat Roach (Toth-Amon), Sarah Douglas (Reina Taramis) y André el Gigante (Dagoth).

Sinopsis:
Conan y su compañero Malak son llevados a presencia de la reina de Shadizar, quien les encarga dos tareas arriesgadas. La primera obtener una peculiar gema que sólo puede ser tocada por su sobrina Jehnna, y la segunda recuperar un cuerno mágico que tiene el poder de invocar al poderoso dios de los sueños. A cambio de su ayuda la reina promete a Conan aquello que más ansía: devolver la vida a su amada Valeria.

Conan, el Destructor

Valoración:
"La avaricia rompe el saco"... Un popular refrán conocido por todos que con esta película adquiere un especial significado. Recordemos que cuando se estrenó 'Conan el bárbaro' la recaudación en taquilla fue considerable teniendo en cuenta los 20 millones que había costado. Pero el productor Dino de Laurentis y la distribuidora creyeron que rebajando el nivel de violencia y haciendo una película accesible a todos los públicos la recaudación sería aún mayor. Grave error, al comentar la anterior película ya remarcamos lo sumamente importante que era no escatimar en violencia y sangre si se quería llevar a buen puerto una película de Conan. Y en este caso se hizo lo contrario, reduciendo considerablemente el tono oscuro que tan buen resultado había dado.

Debido a la mala relación que tenía con Dino De Laurentis, John Milius se negó a dirigir la película, así que la productora tuvo que buscar a un sustituto con garantías. El escogido fue Richard Fleischer, que ya había demostrado tener buena mano con el género de aventuras en películas como 'Los vikingos' o '20.000 leguas de viaje submarino'. Francamente no podemos reprocharle nada a Fleischer, a fin de cuentas el padre de la criatura era Milius y la responsabilidad de recortar lo que no debía recortarse fue cosa de la productora. Fleischer, a pesar de hallarse en el ocaso de su carrera, consigue sacar adelante la película con una buena cantidad de escenas de acción que contrastan poderosamente con el tono oscuro y calmado de la primera película. Quizás el problema es que vemos repetida la fórmula original pero con un sabor muy diferente que no le hace justicia a un personaje como Conan.

Roy Thomas y Gerry Conway, dos guionistas de comic, se encargaron de escribir la historia mientras que Stanley Mann dio forma al guión definitivo. Poco les gustó a los dos escritores el resultado, ya que años después decidieron publicar por su cuenta la historia original en un cómic que llevó por título 'El cuerno de Azoth'. Personalmente comprendo su decepción, la historia transcurre de forma demasiado acelerada, empalmando las escenas de acción de forma demasiado continua y en ningún momento se crea la sensación de que los protagonistas estén viajando en una complicada búsqueda, ya que de un lugar a otro llegan demasiado rápido. Además se suaviza en exceso a Conan, convirtiéndolo en poco menos que un benefactor y no nos ofrece una lucha final de alto clímax con su máximo rival, sino que la despacha en apenas medio minuto. Son sólo una muestra de las numerosas pegas que contiene el guión.

Conan, el Destructor

Uno de los pilares de la película es, como no podría ser de otra forma, la presencia de un imponente Arnold Schwarzenegger. Físicamente se encontraba en el momento más pletórico de su carrera, y eso se nota a poco que comparemos su trabajo con el de 'Conan el bárbaro'. No obstante, a nivel interpretativo no hay mejoría, en gran parte debido al exceso de escenas de acción y la persistente falta de líneas de diálogo. Pero bueno, lo que mejor sabe hacer es repartir espadazos y lucir musculatura, y con eso nadie quedará defraudado. Tampoco está mal la compañía de Grace Jones, una cantante negra de aspecto muy fiero que con Zula consigue dibujar un buen personaje digno de cualquier película del género. Esta vez Conan también tendrá un compañero ladrón, un chistoso muy cargante que no se puede ni igualar a nuestro añorado Subotai, y la espontánea colaboración del mago interpretado por Mako, que repite papel en esta secuela.

Zula

Llegado este punto debemos hablar de Wilt Chamberlain. Hombre, dejando a un lado que fuera un jugador de baloncesto sin experiencia alguna en cine, ¿quién decidió contratarlo para hacer de Bombatta? No deja de ser irónico, básicamente porque su papel en la película consiste en proteger la virginidad de la bella sobrina de la reina, y las correrías del amigo Wilt con las mujeres siempre han sido vox populi. A eso sumémosle la fama de Arnold con las féminas y tenemos una premisa argumental la mar de tronchante. Vamos, como imaginarse a un par de zorros vigilando a las gallinas.

Hay otros secundarios que en cambio están bien escogidos, por ejemplo Sarah Douglas en la piel de la reina Taramis. Una mujer que siempre ha escondido cierto atractivo que ralla el fetichismo. Quizás por ello la recordemos por su papel de Ursa en 'Superman II' o haciendo de lagartona malvada en la popular serie de TV 'Los visitantes'. Tampoco queda del todo mal la jovencísima debutante Olivia d'Abo, cuya única función en la película es calentar con su belleza a los dos machos alfa del grupo. Si no pareciera sacada de un videoclip ochentero de Madonna y no actuara tan rematadamente mal aún estaría mejor. Y mención cariñosa para André el Gigante, que aunque no muestra el rostro ni una sola vez es quien está dentro del disfraz de Dagoth sudando como un pollo.

Curiosamente esta secuela se acerca más a los comics de Conan que su antecesora. Porque sí, pierde la épica pero al mismo tiempo profundiza en el género de aventuras. Que esto sea una buena noticia o una mala dependerá de cada uno, a fin de cuentas el género de "Espadas y Brujería" o lo amas o lo odias. También es verdad que el presupuesto de esta película fue inferior al de 'Conan el bárbaro' y el diseño de producción es francamente cutre en determinados momentos, como por ejemplo las pintas que luce Toth-Amon, los vestuarios o incluso algunos sets de decorado. Pero bueno, siempre nos quedará la excelente banda sonora de Poledouris, que en este caso vuelve a ofrecer unos temas memorables, si bien todo suena un poco a refrito.

Conan, el Destructor

Conclusiones:
Pese a todo lo comentado no estamos ante una película desaconsejable o ante una porquería al uso, de hecho 'Conan, el Destructor' es cuanto menos entretenida. El problema, tal como hemos señalado al principio, es haber rebajado considerablemente el tono oscuro y violento que caracterizaba la primera película. Eso en una producción de este tipo no es nada aconsejable, y prueba de ello es que al final lo que debía haber sido un aumento de la recaudación acabó convirtiéndose en todo lo contrario. Tampoco ayuda que los actores cobraran más a cambio de reducir el presupuesto del equipo de producción. En fin, una secuela que en mi opinión traiciona el espíritu de la primera y que sólo puede ser disfrutada como mero divertimento, sin ninguna otra pretensión.

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