| 88 Minutos |
| Cine - Películas |
| Escrito por J.Glez |
| Martes, 29 de Abril de 2008 17:48 |
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El cine ya no es lo que era. Cada vez que veo a un gran actor formar parte de un mal film me viene a la mente aquella frase de Al Pacino que decía que “cuanto peor era el guión más dinero le ofrecían”. Y parece ser que en 88 minutos el cheque fue jugoso porque el resultado final está muy por debajo de lo esperado en una película que cuente con la presencia de esta leyenda de la interpretación. Por eso no extraña que haya tenido que esperar dos años para su estreno en cines (lo que siempre es mala señal). Aún está por ver si el resto de espectadores que pueblan el cine de hoy son tan exigentes como yo y hacen o no un éxito de él. Bienvenidos a 88 minutos. “Jack Gramm tiene 88 minutos para resolver un asesinato. El suyo.” ![]() Titulo Original: 88 Minutes Argumento: ![]() Juego con la muerte Si hemos seguido con asiduidad la filmografía de Al Pacino, el personaje que este encarna en 88 minutos nos recordara a sus caracterizaciones en largometrajes como Melodía de Seducción (1989) con gotas del Vincent de Heat (1995). Así las características personales de su Jack Gramm son: la dedicación absoluta a su trabajo, una afición desmedida hacia las mujeres, la fiesta y el alcohol, a lo que sumamos una marcada aura de antihéroe ajado de encanto a raudales (algo poco creíble, porque seamos claros, que todas las jovencitas que se crucen en su camino se pirren por sus huesos que ya pasan los 60 esta fuera de lugar). A ello debemos de sumarle una tragedia familiar pasada, que él ahora forense ha sabido ocultar y que será de vital importancia en el devenir de la trama. Una trama que tarda poco en despegar y que en cuanto se pone en marcha nos lleva en volandas durante sus 88 minutos narrados a contrarreloj y siempre vistos desde los ojos del acosado (y amenazado de muerte) doctor Gramm que tendrá que poner todo su astucia y desconfiar de todo aquel que se le acerque si quiere ver de nuevo el sol y encontrar a la voz que ha realizado esa lapidaria llamada, entre los posibles enemigos mortales de Gramm se encuentra John Foster (inquietante Neal McDonough) un condenado a muerte en la silla eléctrica por el testimonio definitorio de Gramm, que creía a ciencia cierta en su culpabilidad a pesar de que las pruebas en contra de Foster eran poco claras.
Pero por mucho que Gramm crea que es Foster el que anda detrás del (intrincado) plan de su asesinato, esto es físicamente imposible (mas aún cuando comienzan a suceder asesinatos con el mismo modus operandis que los llevados a cabos por él). Foster está en prisión y no tiene capacidad de maniobra para urdir semejante pifostio. Por ello las miradas del astuto profesor se centran en un alumno disgustado con sus métodos de enseñanza y una amante despechada que ve su oportunidad de vengarse y salir impune del asunto utilizando a Foster como tapadera de sus acciones. ¿Quien esta realmente detrás de su inmediato asesinato? ¿Podrá Gramm vencer al pasado que vuelve a por él? ¿Saldrá indemne de esta encrucijada mortal? La respuesta en 88 minutos. Jon Avnet es un director tremendamente irregular y de estilo impersonal, que vive aún del éxito de Tomates verdes fritos y El laberinto rojo estrenadas hace 16 y 11 años respectivamente. Estos films precedentes no son obras maestras pero si cintas con el suficiente empaque como para llegar al notable (incluso El laberinto rojo es de lo mejor del siempre soso Richard Gere). Pero parece ser que en los últimos años Avnet ha entrado en barrena y no levanta cabeza. La premisa argumental de 88 minutos ofrecía a priori los suficientes ingredientes para relanzar su carrera, un guión eléctrico, narración en tiempo real (heredera de la serie 24) y la presencia en pantalla de la leyenda viviente, Al Pacino, junto a un competente reparto de secundarios. Pero todos esos mimbres no son suficientes para que el insípido Avnet logre regalar al espectador un film a la altura de lo esperado que se hunde en su recta final (por la insistencia de que un thriller con asesino en serie tiene que tener sorpresa final). La dirección del film es plana (la idea de Avnet de dar tensión a su película es mostrar cada dos por tres, imposibles primeros planos de relojes, pantallas gigantes e incluso cadáveres con los minutos que le quedan de vida al esforzado protagonista) y el suspense se mantiene durante los primeros 50 minutos del film por la labor de (un motivado) Al Pacino, a pesar de que el papel no fue escrito expresamente para él, sino para un actor mucho mas joven, de ahí sacan esa atracción que levanta Jack Gramm con todas las mujeres del film.
El mítico protagonista de Scarface resulta convincente en su rol de acosado, logrando expresar (casi) sin esforzarse en demasía los diferentes estados de ánimo por los que pasa su personaje durante el film hasta que finalmente decide coger el toro por los cuernos y pasar a la acción en el (imposible) clímax final. De otro lado nos encontramos con un guión sin grandes alardes pero que va desgranando la trama poco a poco y logra llevar al espectador al terreno de las conjeturas de quien será el enmascarado de negro que aterroriza a Gramm y cual es su leit-motiv (amén de querer ver muerto al doctor).
Lo mejor: Su primer acto (plenamente entretenido) y la labor de Pacino y McDonough.
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