Autor Tema: Más Extraño que la Ficción  (Leído 2132 veces)

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Más Extraño que la Ficción
« en: Enero 29, 2007, 03:44:32 pm »
¿Qué pasaría si un día cualquiera descubrieras una voz en tu cabeza que narra todos los acontecimientos de tu vida? Ésta es la premisa de la nueva película de Marc Foster, director de Monster’s Ball y Descrubriendo Nunca Jamás. Una original idea, excelentemente trasladada a la pantalla, pero que desgraciadamente no se ha visto refrendada con el éxito que se merece y probablemente en unos días desaparezca de la cartelera.Y es que este film es uno de esos casos en los que el boca oreja es necesario.

Un hombre gris, funcionario de hacienda, metódico, predecible, de costumbres fijas descubre un día que su vida está siendo narrada, algo que trastoca totalmente su cuadriculada vida. El asunto se volverá más grave cuando la voz diga que le queda poco tiempo de vida. La solución a su problema la tendrá un experto en teoría literaria, interpretado con Dustin Hoffman (en el típico papel que el actor borda y con el que se nota que disfruta).

La historia está en la línea de películas como Olvídate de Mí o Cómo ser John Malkovich, al menos en lo que respecta a lo original del argumento. La diferencia con estos dos filmes radica en el acercamiento que realiza Foster. Aunque la película tiene detalles visuales originales la narrativa de esta película es de lo más clásica, que no quiere decir plana. Mientras que las películas de Jonze y Gondry exhibían realizaciones tan originales como sus propios guiones, Foster contrapone una narrativa lineal para hacer más entendible su película y así llegar a mucha más gente. El resultado funciona haciendo la película más asequible para el gran público que los ejemplos antes citados. Aun así el film sigue siendo una marcianada y un curioso ejercicio Metalingüista.

Una de las más gratas sorpresas de la película es su reparto encabezado por un impecable Will Ferrell y secundado por los magníficos Emma Thompson y Dustin Hoffman junto con Queen Latifah, Maggie Gyllenhaal, Linda Hunt y Tom Hulce (el Amadeus de la película de Milos Forman, un papel que le marcó de por vida). El elenco está impecable, muy ajustados a sus bien trazados y definidos roles. La pareja formada por Ferrell y Gyllenhaal tiene química y resulta entrañable por su contraposición de caracteres; él metódico, gris, ordenada, ella caótica y luminosa. Tampoco hay que olvidarse de la escritora en crisis creativa interpretada por Emma Thompson, perfecta como siempre (lástima que esta actriz se prodigue tan poco). El único personaje sin mucho sentido es el interpretado por Queen Latifah, un personaje sin trasfondo cuya única utilidad es hacer que la escritora no hable sola.

A destacar el diseño de producción sencillo, extremadamente austero en todo lo que rodea al personaje protagonista: el mínimo número de muebles, el mínimo número de colores, todo reducido a la mínima variedad posible. Mientras que el mundo donde vive Ana, el personaje interpretado por Gyllenhaal, es todo lo contrario, una explosión de colores, olores, sentimientos. No hacen falta palabras sólo con verlo ya lo sabes. Es todo un acierto. La fotografía, funcional, no muy destacable. La banda sonora resulta muy adecuada a pesar de estar integrada en su mayoría de canciones preexistentes.

Más extraño que la ficción, es una película distinta, marciana pero a la vez divertida, triste, entrañable. Ojalá este tipo de películas fueran más habituales, te reconcilian con las comedias, te hacen salir con una sonrisa y la certeza de haber visto algo distinto. Puede que no sea perfecta, que a la idea no se le saque todo el partido. Pero no importa, que hoy en día una película te sorprenda ya es motivo suficiente para recomendarla.