Renacimiento: Wonder Woman: Número 4
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Termina el arco argumental “Año Uno” en el que se exploró cómo fue el primer año en el que Wonder Woman se reveló al mundo con la aparición de Ares. Además, Diana queda fuera de sí y la Dra. Cale pone en marcha a su ejército privado para que se la lleven. Todo ello contado por Greg Rucka.

Comentario de Renacimiento: Wonder Woman: Número 4

Llega el final del primer año de Diana como Wonder Woman en el mundo. Esto implica detener los ataques del grupo terrorista Sear y es durante este proceso que aparece Ares. El dios de la guerra acude para obligar a Diana a que le revele la ubicación de Themyscira.

Los dos únicos puntos importantes a destacar aquí son: el propio Ares y la resolución. Cuando Brian Azzarello y Cliff Chiang estuvieron a cargo del cómic (New 52) rediseñaron a los olímpicos. De hecho, el parecido con el mismo guionista resultaba bastante evidente. Sin embargo, en esta ocasión Ares se presenta en una versión muy similar a la etapa de George Pérez, la cual se llevaba usando desde entonces. Por lo que se trata de un cambio. También decir que todo lo que llevamos leyendo de “Año Uno” nos lleva a cómo Diana obtiene su nombre de Wonder Woman.

Cabe mencionar que es en estos números cuando se expone, de manera implícita, el “lesbianismo” de las amazonas, particularmente el de Wonder Woman (aunque en teoría significaría que sería bisexual) y la reina Hipólita. Y utilizo la palabra entre comillas porque, dadas las circunstancias de estas guerreras, es lógico pensar que buscarían a sus parejas entre ellas… es decir, que es más por las circunstancias que por naturaleza. Cierto es que en el New 52 se mostró cómo ellas tenían relaciones con hombres, pero esto eran ocasiones puntuales y sólo para la procreación… ya que ningún hombre podía vivir en Themyscira.

En todo caso, a Wonder Woman la vimos hace un tiempo atrás despedirse de una chica llamada Kasia mediante un beso en la mejilla. Aquí Steve le pregunta si dejó atrás a alguien importante y esta la menciona con tristeza. Por parte de la reina Hipólita ya se deja caer más abiertamente, antes ya vimos una interacción particular con la general Filipus… pero es aquí donde vemos cómo la regente se dirige a ella diciéndole “Te has quedado dormida, general…” (no creo que haya necesidad de explicar esto pues el contexto está claro) y poco después se presentan algo afectuosas. Todo está hecho con muy buen gusto.

Concluida esa historia se continúa en el presente. Se trata del arco argumental “Verdades”, que se vincula con “Godwatch”. Wonder Woman descubre que ella nunca volvió a Themyscira todas las veces que lo hizo (New 52) y que todo esto fue un engaño. Esta revelación hace que pierda la razón. Así que de Steve depende ayudarla. Una ayuda que comienza inmediatamente.

Finalmente, la dra. Verónica Cale ha enviado a un grupo de mercenarias (su ejército) en búsqueda y captura de la Princesa Amazona (la explicación se sabrá más adelante). ¿Quién lidera este equipo? la coronel Marina Maru. ¿Les suena el apellido? Sí, está asociada a la Doctora Veneno (la misma villana, Isabela Marua, interpretada por Elena Anaya, que apareciera en la película de 2017). En este caso se trata de una reinvención de la nieta de la original (Princesa Maru). De hecho, su grupo de soldados se llama Veneno. Y, aunque se trata de un momento interesante y bien logrado, es una pena que el dibujo de Renato Guedes sea tan desagradable y contraste tanto con el resto del número.

La parte que menos me gusta de “Verdades” es cuando se explora la salud mental de Diana. Ya que, mientras esta se encuentra ida, tiene conversaciones con una serpiente que “vive en su brazo” y “surgida” de una herida que se hiciera en Themyscira años atrás. No me gusta porque, francamente, ni me atrae la representación ni comprendo qué se consigue con esto.

Conclusión.
En Renacimiento: Wonder Woman: Número 4 se mantiene el buen nivel anterior y se concluyen las aventuras de Diana antes de ser oficialmente Wonder Woman, durante su primer año fuera de Themyscira. Por otro lado, la trama de su captura resulta entretenida pero no logra enganchar a causa del radical estilo de dibujo de Renato Guedes. Mientras que la trama de “Verdades” resulta tan particular que no sé qué pensar. En todo caso concluye dejando al lector con ganas de más.