Renacimiento: Wonder Woman: Número 13
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En estas grapas tenemos la recopilación del segundo anual de Wonder Woman resumiendo su rol como Zafiro Estelar. Desgraciadamente deja mucho que desear. El resto del contenido desarrolla y culmina la historia de la llegada de los dioses oscuros a la Tierra. James Robinson se encarga de todo el guión con un buen plantel de dibujantes apoyando su labor.

Comentario de Renacimiento: Wonder Woman: Número 13.

Esta entrega comienza con el Anual #2 de la serie. Y debo decir que me sentí muy decepcionado con él. La trama gira con Wonder Woman viajando al planeta de las Zafiro Estelares (Zamaron). Allí deberá convertirse en una de ellas y ayudarlas a enfrentarse a Karnell, el dios oscuro del amor.

Antes de entrar en detalles sobre el contenido de esta historia hay que situarse en contexto. La razón de la aparición de estos dioses se debe a un deseo que pidiera Wonder Woman al final del evento “Metal”. Y, de hecho, estos seres provienen justamente del Multiverso Oscuro. Con relación a WW trabajando como Zafiro Estelar, y su conexión con el universo de Green Lantern, se debe al eventoLa noche más oscura”. En esa saga, y por un corto espacio de tiempo, Diana pasó a ser integrante de esta agrupación.

Mi decepción con este llamado «especial» viene en términos de lo que ofrece y el dibujo. El arco argumental sí que es parte de la narrativa que llevamos leyendo en términos de cronología. Sin embargo, y como efecto de su impacto en la trama, no aporta nada. De hecho, de no existir no afectaría el resto. Por parte del dibujo parece imposible de creer que 4 artistas hayan colaborado aquí puesto que no se nota. Casi todo el arte se puede describir como plano. Pareciera la obra de un principiante y no algo digno de DC Comics. Luego cuenta con algo más «artístico» que no pega con lo que se ofrece. En realidad es una excusa para rellenar páginas.

El resto de este cómic se dedica a completar el arco argumental “Los Dioses Oscuros”. Recordamos que, anteriormente, habían aparecido en el mundo los monolitos de unos dioses. Ahora cobran vida. Ellos son: Rey Best, el líder de los dioses. Muchedumbre, diosa del caos y del orden. Anónimo, dios de las dudas. Fuego Salvaje, diosa de la guerra. Y finalmente, Kernell.

Con Wonder Woman en Zamaron toda la defensa queda en manos de su hermano, Jason, quien hace lo que puede pero le queda grande. Poco después regresa Wonder Woman y, como es de esperar, ahora sí que logran hacer mella en sus enemigos. Entre ella y Jason sí que son capaces de combatirlos. Pero aun así no saben cómo derrotarlos definitivamente y, mientras se da todo esto, las personas mueren en cantidades incontables.

Me parece que lo mejor de todo lo encontramos en Jason. Tras su aparición, y empezar como rival de Wonder Woman, no lograba asentarse. Mucho menos era capaz de lograr desempeñar un buen papel de superhéroe… Aunque esto último está más que justificado debido al corto tiempo que llevaba en estas funciones. Es aquí donde finalmente da todo de sí haciendo gran uso de las habilidades que le confiere su armadura elaborada con los poderes del panteón griego.

Al final de todo, James Robinson ofrece otra entrega de su etapa en Wonder Woman. Este Anual #2 y el número anterior del enfrentamiento contra Supergirl (que no vino a cuento ni aportó nada) han sido lo más flojo de él. En el resto se mantiene el nivel. Ni más ni menos.

Conclusión.
Renacimiento: Wonder Woman: Número 13 no ofrece nada que no lleváramos viendo antes. Así pues, y en términos del arco argumental “Dioses Oscuros” se nos ofrece algo bueno. Por el contrario, el Anual #2 resulta lamentable en su contenido, dibujo y aporte a la trama pertinente. Un Anual debe ser un cómic especial y no algo para rellenar añadiendo encima un elevado coste al fan.