Renacimiento: Aquaman: Número 4
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La guerra entre Atlantis y Estados Unidos se desencadena. Inclusive la Liga de la Justicia se ve envuelta en ella. Dan Abnett nos presenta la conclusión a la trama que se llevaba desarrollando desde el inicio de Renacimiento.

Comentario de Renacimiento: Aquaman: Número 4

Desde el inicio de la nueva etapa de Aquaman en Renacimiento fuimos viendo cómo, poco a poco, se iban sembrando las semillas para lo que iba a suceder en este Número 4, esto es: la guerra entre Atlantis y Estados Unidos. Si bien ya habíamos visto esto antes en el primer crossover del New 52 con la Liga de la Justicia, en este caso la importancia reside en las consecuencias definitivas.

Manta Negra, por fin, consigue su propósito de enfrentar en guerra a estas naciones usando como medio a Nemo. Con ataques determinados cada nación cree que está siendo atacada por la otra. Aquaman sabe la verdad y, pese a las peticiones de sus engañados súbditos (quienes piden atacar), se niega por miedo a las fatales consecuencias. Pero los Estados Unidos caen en la trampa y deciden lanzar una ofensiva enviando a la Liga de la Justicia para mediar con Arthur y peor aún… ¡a los Aquamarines!

La aparición de la Liga de la Justicia era algo que resultaba obvio. Primero porque Superman había aparecido antes advirtiéndole de que actuaría (y por ende sus compañeros). Segundo porque la Liga ya formó parte de una situación similar en el New 52. Y tercero porque resulta evidente que, independientemente de lo ya expuesto, tendrían que participar en un conflicto de este nivel. Así que aquí están haciendo su parte.

Por otro lado, y sin el conocimiento del presidente, EEUU envía a un grupo de soldados llamados los Aquamarines con el objetivo de matar a Aquaman. ¿Cómo pueden hacerlo? Pues porque han sido modificados genéticamente para asumir las características físicas y habilidades de criaturas marinas: comandante Rhonda Ricoh es Tiburón Blanco, sargento Dean Toye es Orca, soldado Marcel Ollie es Piedra, soldado Gary Kaleho es León, soldado Cory Wilks es Barracuda y el sargento Adrian Ballard es Octo. De paso, la creación de estos personajes supone más reparto para el universo de Aquaman.

Con todo lo descrito anteriormente no debe sorprenderle a nadie que se trate de un contenido específico de acción. Y no es que sea malo porque, como ya he dicho antes, todo lo que se desencadena aquí lleva gestándose desde mucho antes. Por ello, la trama ya había sido desarrollada perfectamente con anterioridad por Dan Abnett.

Conclusión.
Renacimiento: Aquaman: Número 4 nos ofrece la guerra entre Atlantis y Estados Unidos que se llevaba formando desde el número 1 con Manta Negra como el gran perpetrador. Todo ello presentando con espectacular acción, buen dibujo y un desenlace muy satisfactorio.