Hal Jordan y los Green Lantern Corps: Números 26 y 27
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Robert Venditti se despide de Green Lantern y, además, la colección finaliza bajo este título. Las páginas de estas grapas suponen una conclusión a lo visto anteriormente ofreciendo lo mismo de siempre. Cuanto menos Sergio Dávila, Rafa Sandoval y Jordi Tarragona nos entregan un gran dibujo.

Comentario de Hal Jordan y los Green Lantern Corps: Números 26 y 27.

Después de haber tomado el relevo de Geoff Johns, Robert Venditti termina su tiempo como guionista de este cómic. Y no lo hace precisamente a lo grande. Se despide tal cual lo lleva haciendo desde que comenzara ‘Hal Jordan y los Green Lantern Corps’.

La semilla de esta trama que se resuelve aquí llevaba plantada desde el asesinato cometido por Tomar-Tu. Así pues, básicamente todo es acción. En consecuencia, y como cierre de la etapa del guionista, resulta bastante decepcionante. No olvidemos que estos números también suponen el final del cómic que será relanzado pero bajo otro título.

Como he expuesto en repetidas ocasiones, Robert Venditti pasó de una etapa flojísima a otra sumamente entretenida en “Renacimiento”. Las tramas eran cortas, concisas, interesantes e intensas. Sin embargo, nunca hubo una sola que fuera memorable. Y, dada su salida, tras tantos años (desde 2013), debió haber aspirado a hacerlo con un broche de oro. Podría entender que el tema de los arcos argumentales cortos fue demandado por parte de DC Comics, ya que esto es algo que se ve reflejado en todos los títulos. No obstante, bien pudo contar una historia que se conectara a lo largo de muchos números. El título de Wonder Woman funcionó así cuando Greg Rucka estuvo a cargo del mismo.

Si bien “Apagón” y “Divinidad” son grandes relatos de Green Lantern cabe recalcar que se trata de “eventos”… con todo lo que eso implica. Sin embargo: ¿Por qué hay que depender de los “eventos” para historias memorables? Es cierto que resulta imposible mantener un nivel constante durante meses (o hasta años) y que no todo quedará para la posteridad. No obstante, se puede aspirar a más y a dejar huella en el lector. Llegar a un punto donde al menos sí te quedes con momentos de calidad.

“Última carga” no es más que acción con un gran dibujo. Es el final a la historia previa. Inclusive, lo que viéramos antes de los Green Lanterns buscando aliados queda en nada porque apenas aportan al combate. Por ello, para disfrutar realmente lo mejor es que leas a partir del número 23. De lo contrario no esperes ni argumento, ni desarrollo de personajes, ni relaciones entre ellos. Únicamente se trata de acción pura y dura.

Conclusión.
Acabo con Hal Jordan y los Green Lantern Corps: Números 26 y 27. Si en el futuro se recopilara toda esta etapa de Robert Venditti daría lugar a una lectura entretenida pero sin ir más allá. Ni siquiera para despedirse ha contado una historia memorable. Para leer algo suyo verdaderamente satisfactorio sobre el Cruzado Esmeralda hay que volver atrás: al New 52 y a los eventos “Apagón” y “Divinidad”.