Wind River
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Taylor Sheridan se vuelve a situar detrás de las cámaras, en su segundo largometraje, con este thriller cargado de crítica social y dureza sobre el asesinato de una joven en una reserva india. Un cazador y una inexperta agente del FBI deberán colaborar para resolver el crimen, cuyas implicaciones pueden ser más profundas de lo que parece. La verdad es muy dura de rastrear en… ‘Wind River’.

Crítica de Wind River

A la corta filmografía de Taylor Sheridan se le puede adjudicar un único adjetivo: potente. El que fuera guionista de una de las mejores cintas de 2015, Sicario (Denis Villeneuve), y de un producto tan solvente como memorable, Comanchería (David Mackenzie, 2016), salta ahora a su segundo largometraje como director, ya había debutado detrás de las cámaras en 2011 con ‘Vile’, un film de horror que casi nadie vio.

Para esta segunda aventura se ve secundado por Peter Berg, uno de los productores más interesantes (también lo fue en la citada ‘Comanchería’), y bajo uno de los estilos de los que le gustan al texano: el thriller cargado de crítica social, lleno de violencia y personajes cuyos límites no están del todo marcados.

Sheridan se mueve como pez en el agua moviendo su cámara en un entorno helado, frío y hostil, consiguiendo captar mejor la atmósfera de desolación del ambiente que en la recienteEl muñeco de nieve (Tomas Alfredson, 2017) e incluso El guardián invisible (Fernando González Molina, 2017), que eran dos filmes donde también se jugaba con esta misma idea de atmósferas.

El realizador y guionista se sirve del frío lugar para remarcar una crítica social sobre el tema del racismo en un entorno en el que, a pesar de su supuesta tranquilidad, hay viejas heridas que no han terminado de sanar. Su guión conjuga excelentemente la experiencia y dureza del personaje de Jeremy Renner, frente a la delicadeza y naturalidad del personaje interpretado por Elizabeth Olsen, una actriz que lleva tiempo llenando la pantalla más que sus hermanas y desbordando carisma. También destaca el portentoso manejo de la acción, en las dos secuencias de tiroteos, muy deudoras del mejor Peter Berg.

Amén de que, tanto Jeremy Renner como Elizabeth Oslen desempeñan sus roles de manera muy solvente, el resto de actores también se mantienen en un nivel muy loable. Mención especial al corto papel de Jon Bernthal, que le vale para mostrar sus facciones duras, intensas y físicas.

Se acompaña el metraje de manera brillante con la fría y atonal música de Nick Caves y Warren Ellis, quienes ya pusieron su música a ‘Comanchería’, y que demuestran un enorme pulso al marcar el ritmo y tono del metraje de Sheridan.

El mayor reproche que se le puede hacer a esta película lo encontramos en ciertos detalles de los personaje secundarios, que aunque aportan mínimamente algunos detalles para la resolución del caso, en su mayoría son meros pasantes en el metraje, como si fueran simples surtidores de información. Aun así, no empeña el notable resultado del film.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Wind River, un solidísimo segundo film de Taylor Sheridan trabajando sobre su terreno. Sheridan se apunta un enorme tanto gracias a: una dirección sólida, unos actores entregados y carismáticos (ese Jeremy Renner frente a Elizabeth Olsen), una fotografía y creación de atmosferas solventes y el uso de la música de Nick Caves y Warren Ellis, amén de dos escenas de acción tan brutas y creíbles como la vida misma. Todo funciona estupendamente en esta película.

Tráiler de Wind River