Una noche en el viejo México
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“Se trata de contar historias. Y da igual que sea en Texas o en Madrid. Uno siempre tiene que perseguir sus sueños. Es lo único que no pueden quitarnos”. El polifacético Emilio Aragón nos presenta su segunda película como director, tras ‘Pájaros de papel’ (2010). Ahora nos habla de temas tales como: la familia, las segundas oportunidades o el derecho a revelarse contra el destino impuesto. Además, delante de la cámara nos regala la actuación como protagonista principal de todo un titán de la interpretación: Robert Duvall. Es tiempo de coger carretera y manta y pasar… ‘Una noche en el viejo México’.

“¡Y que viva México, señores!”.-Radio.

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Crítica de Una noche en el viejo México

Cuando se anunció el estreno de este film sentí una gran curiosidad por verlo. Me llamaba mucho la atención que Emilio Aragón, tan sólo en su segunda película como director, se fuera a EE.UU. También me sorprendió que contara como protagonista principal con toda una leyenda como es Robert Duvall. Una vez vista la cinta tengo que manifestar que no me ha decepcionado. Más que menos me ha entregado lo que yo esperaba, esto es: una agradable historia familiar de perdedores en busca segundas oportunidades. Una historia que nos invita a no rendirnos ante lo que el destino parece que nos tiene preparados.

Además, tanto el relato como el guión de ‘Una noche en el viejo México’ se centran también en la figura de nuestros mayores a través del personaje de Robert Duvall. Y se centra en ellos resaltando que merecen respeto. Son personas que todavía nos pueden enseñar muchas lecciones y sabiduría de la vieja escuela que no consta en los libros. En este sentido, atención a todas y cada una de las lecciones de vida que Red Bovie le da a su imberbe nieto, Gally (“Tienes todo el tiempo del mundo pero no haces nada con él”). En general es un guión que regala a Robert Duvall las mejores, más sentidas y también las más irónicas frases. Palabras que, al menos, nos dibujarán una sonrisa en la cara (recuerdo, por ejemplo, cómo se dirige al orondo personaje conocido como “Big, el coyote” para llevar a cabo un trato).

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Otros temas tratados en la trama con cierto tino son: la codicia y “el descubrimiento”. Codicia o avaricia representada por una bolsa repleta de dólares procedentes de un crimen y que pondrá en peligro la vida de todos aquellos que se tropiecen con ella. Esta bolsa representa el elemento empleado por el guión para ir uniendo el destino de unos personajes con otros. Por otro lado, tenemos “el descubrimiento” que entra en juego en la relación establecida entre abuelo y nieto. Un descubrimiento en el que ambos se irán conociendo personalmente a lo largo del viaje y que también les llevará a conocer mejor a su, hasta ese momento, desunida familia. Por si fuera poco, también descubrirán a una joven con la que, en un principio, jamás se habrían cruzado, especialmente Gally.

Además, la cinta destaca en lo relativo a la ambientación, especialmente en el pasaje (más breve de lo que yo me esperaba) que Red y Gally pasan en el Cadillac. En esos momentos podremos observar algunos bonitos y variados paisajes: desérticos, floreados, campos de algodón… Mención también para la banda sonora compuesta por el propio Emilio Aragón. Su música contribuye a sumar en positivo a la ambientación antes comentada. Aquí es posible apreciar una acertada mezcla de géneros tales como: el western, el country, algo de rock, rancheras… Destacar así mismo el tema “Aquí sigo” cantado por Julieta Venegas en los títulos de crédito finales.

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“Todo lo que siempre he amado ha desaparecido”… Road To México.

En el terreno interpretativo es dónde más viene a destacar el film. Para empezar tenemos a Robert Duvall como Red Bovie. Este Red es un viejo y cascarrabias ranchero de Texas que lo acaba de perder todo. Su destino final parece ser una urbanización barata dedicada a recoger ancianos. Sin embargo, Red se resiste porque como él mismo dice: “Aún no estoy acabado. Todavía me queda mucha cuerda”. Hay que decir claramente que Duvall es el amo de la película. Mucha parte de culpa de que la misma funcione es gracias a su gran labor dando una nueva lección de como hacer las cosas bien: con entrega, profesionalidad y disfrutando.

Jeremy Irvine y Angie Cepeda dan vida a Gally y Patty Wafers. Gally es el joven e ingenuo nieto de Red que no conoce más vida que la que ha vivido hasta ahora en la ciudad y en la universidad. Por su parte, Patty es una chica que se gana la vida en los clubs nocturnos del Viejo México exhibiendo su cuerpo mientras intenta ser reconocida como cantante. Tanto Jeremy como Angie no desmerecen para nada en sus papeles. Ambos aguantan el tipo ante un coloso como Robert Duvall. A destacar el desparpajo y la espontaneidad de la intérprete colombiana.

Finalmente, comentar las intervenciones de Luis Tosar como Panamá, un villano que cada vez que aparece llena la pantalla de oscuridad. Joaquín Cosio en el papel de Cholo, un esbirro de esos que ejecuta sus actos “sin perdón y en silencio”. Y, finalmente, la sorprendente y breve aparición de Abraham Benrubi (el Larry Kubiac de aquella original serie que fue ‘Parker Lewis nunca pierde’) como Big “el coyote”, un tipo que se dedica a pasar gente de la frontera de México a EE.UU.

“Mi padre tenía razón… dijo que eras un cabrón desagradable”.- Gally.

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En conclusión.
Termino esta crítica Una noche en el viejo México, un cuidado y muy bien interpretado western moderno con aires de “road movie”. Una película sobre las segundas oportunidades y cómo enfrentarse a un destino que parece inamovible. No esperen encontrar aquí grandes efectos ni explosiones, se trata simplemente de sentarse y pasar un rato entretenido, agradable y simpático. Estamos ante una de esas historias que creo que nunca pasarán de moda. Y no olviden a Red Bovie, un tipo que nos dice que no hay que dejarse vencer…

Tráiler de Una noche en el viejo México