Un pliegue en el tiempo
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Basada en el clásico intemporal de Madeleine L’Engle es hora de descubrir todo un universo plegado que ha hecho desaparecer a Chris Pine sin dejar ni una sola pista. ¿Logrará encontrarlo la joven Storm Reid? Descúbrelo en… ‘Un pliegue en el tiempo’.

“El amor está ahí… aunque no lo sientas”.-Señor Murray.

Crítica de Un pliegue en el tiempo

‘Un pliegue en el tiempo’ (A Wrinkle in Time) está basada en la premiada novela homónima de Madeleine L’Engle (1918-2007), escritora norteamericana dedicada a la literatura fantástica juvenil que con este libro llegó a vender millones de ejemplares. En España fue editado bajo el título de ‘Una arruga en el tiempo’. Destacar que ya en el año 2003 el director John Kent Harrison dirigió una versión para la cadena abc con las actrices Kate Nelligan, Alfre Woodard y Alison Elliott en los papeles de las Señoras.

De su traslación a la gran pantalla se ha ocupado la directora Ava DuVernay, cuyo título más reconocido a nivel internacional es ‘Selma’ (2014). Lo cierto es que el trabajo de Ava con este film es totalmente fallido en casi todos sus aspectos. Para empezar (y quitando un buen comienzo) la película no consigue atrapar nuestro interés en ningún momento, los efectos especiales y las imágenes generadas por ordenador son inaceptables en un proyecto que ha costado algo más de 100 millones (ojo a la cantosa criatura alada en la que se transforma Reese Witherspoon) y las interpretaciones (en su mayoría) se muestran poco trabajadas y con escasa atención desde la dirección (por ejemplo, el pequeño Deric McCabe recita todas sus líneas de memoria). Esto por centrarme sólo en las “fórmulas” más importantes.

Y lo cierto es que la película empieza bastante bien con Meg sufriendo y plantando cara al bullying al que la someten sus compañeras de Instituto y echando de menos a su padre. Además, las teorías del guión (y del libro) resultan bastante interesantes con esa exposición de conexiones entre universos y espacios, o ese concepto del Mal (ELLO) apoderándose de la gente y sus miedos… Lo que sucede es que luego todo esto deriva en una búsqueda y aventura fantástica poco atrayente que no consigue implicarnos y, en consecuencia, pasa a importarnos poco lo que pueda suceder. Tan sólo hay un momento en que realmente sentí cierta atracción hacia esta búsqueda, esto tiene lugar cuando Meg y Calvin pasan a ocupar el protagonismo total en el mundo conocido como Camazotz… pero esto es muy poco para un metraje de casi dos horas en el que además apenas se interactúa en los mundos que se van visitando.

Por otro lado, es de justicia resaltar el gran uso de los colores para ambientar. En pantalla disfrutaremos con un amplio y variado colorido: el verde de la Naturaleza, el rojo fuego, el azul del cielo, el naranja, el blanco, el gris… En este sentido, esta película viene a intentar imitar lo visto en Más allá de los sueños (Vincent Ward, 1998). Otro aspecto que no pasa desapercibido es el espectacular, estrambótico y llamativo vestuario confeccionado por nuestro compatriota Paco Delgado. Unas prendas que alcanzan su máxima expresión en las vestimentas de las Señoras Qué, Cuál y Quién.

“Sé una guerrera”… Buscando a Chris Pine desesperadamente.

En el reparto la película se salva por la buena y entregada labor de su protagonista, Storm Reid. Esta joven actriz pone todo de su parte y destaca mucho por la naturalidad con la que representa a su personaje, la adolescente Meg. Ella es lo mejor del film con mucha diferencia. Chris Pine también aprovecha sus minutos como el Señor Murray (el padre de Meg) para demostrar que ya es totalmente un actor consolidado, una apuesta segura en cualquier casting y que algún día puede dar una sorpresa. Por su parte, Reese Witherspoon hace lo que buenamente puede como la Señora Qué, al menos le mete cierta gracia y espontaneidad a su rol (algo que no se puede decir de sus compañeras).

El resto del reparto es un total naufragio. Aquí nos encontramos con Oprah Winfrey y Mindy Kaling como las Señoras Quién y Cuál. Sus respectivas interpretaciones no dicen ni transmiten absolutamente nada, siendo imposible empatizar con ninguna de las dos por eso mismo… especialmente con Mindy Kaling, que simplemente se limita a recitar frases famosas sin ningún tipo de sentimiento. Zach Galifianakis tiene una aparición absolutamente irreconocible y carente de su gracia habitual como el Señor Feliz. El joven Levi Miller simplemente está correcto pero su enamoramiento hacia Meg no resulta creíble y con su personaje queda la innegable sensación de que si no estuviera en la película no pasaría nada. El pequeño Deric McCabe entrega una interpretación absolutamente aprendida de memoria e insoportable como Charles Wallace (el hermano pequeño de Meg); tan insoportable como escuchar su nombre y apellido repetido cientos de veces a lo largo del film (perdí la cuenta de la de veces que se le cita). Finalmente, nada que decir Gugu Mbatha-Raw como la Señora Murray pues sale muy poco.

En conclusión.
En resumen y finalizando ya esta crítica de Un pliegue en el tiempo, una fallida propuesta de fantasía que no sabe aprovechar los aspectos interesantes de su trama y las ganas de su protagonista principal. Al final poco nos importa si se encuentra al Señor Murray o no… ya que casi en ningún momento se llega a establecer una total conexión entre el universo del film y el del público.

Tráiler de Un pliegue en el tiempo