Un ciudadano ejemplar
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Mataron a su familia. No se hizo justicia. Lo dejaron de lado. El fiscal no quiso arriesgarse por él. Ahora todos lo van a pagar y con intereses mayores que los de una hipoteca. Que se vayan preparando porque no sólo Charles Bronson la lía cuando se cargan a su familia… a Gerard Butler tampoco le sienta nada bien, y eso que él es… ‘Un ciudadano ejemplar’.

“¿Cree que esto se trata de venganza?”

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La trama: Un ciudadano llamado venganza.
Clyde Shelton es víctima de un atraco en su propia casa con consecuencias mortales para su mujer e hija. Él se salva de milagro. Cuando los asesinos son detenidos el caso es asignado a Nick Rice, un prestigioso fiscal de Filadelfia que tiene la fama de ganar prácticamente todos sus casos. Y ciertamente es así (bueno, no todos, según el propio Nick son el 96%) ya que suele llegar siempre a acuerdos con los acusados. En esta ocasión negocia penas bajas para los sospechosos a cambio de que se declaren culpables, garantizando así, de nuevo, el no perder un caso. El problema es que Clyde no está para nada conforme con la idea, él quiere luchar hasta el final en los tribunales y que les caiga pena de muerte a los asesinos de su familia, que se haga justicia, que sean responsables de sus actos. Nick no accederá argumentando que la justicia es, en ocasiones, imperfecta y que mejor que les caigan diez años que arriesgarse a que los suelten por falta de pruebas. Pero Clyde Shelton no olvidará jamás ese día, el día en que la propia justicia le dio la espalda en favor de unos asesinos y violadores. Jura vengarse y, con el argumento de enseñarle al fiscal a no negociar con asesinos, emprenderá una batalla en la que piensa aleccionar a todos los implicados en el suceso, empezando por los asesinos y acabando por el propio Nick Rice.

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Crítica de Un ciudadano ejemplar

Las venganzas en el cine son tan abundantes que constituyen por si solas casi un género. Uno de sus más fieles impulsores, Charles Bronson, se divertía como pocos impartiendo justicia a los que se habían cargado a su familia y lo habían dejado solo en el mundo. No tenía nada que perder y por eso llevaba hasta las últimas consecuencias su vendetta más particular. El género de venganzas constituía una base mucho más sólida en un pasado en el que no estaba tan a expensas de las calificaciones por edades, lo cual no le implicaba rebajar el nivel de violencia para hacer cuanta más caja mejor, motivo por el cual, a día de hoy, existen otros géneros más predominantes, mientras que “el cine de venganzas” (que tanto le gusta a mi amigo David González) es, casi casi, cosa del pasado.

En relación a lo anterior, cuando una película trata “la venganza” como el eje en la que va a girar es para tenerla muy en cuenta, pues nos sumerge de nuevo en el pasado, cuando se hacían grandes cintas de acción de una manera mucho más artesanal, sin efectos ni trucos. Y de esto se trata con ‘Un ciudadano ejemplar’, de venganza pura y dura, de darle caña “a quien me ha fastidiado la vida”, de darle “su medicina” a todos los que permiten que eso suceda, de escarmentar a quien haga falta y cueste lo que cueste. Total, no hay nada que perder a estas alturas.

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La primera mitad del film es, sin duda alguna, lo mejor y donde (abro comillas) “nos podemos medio creer lo que vamos a ver” y el ritmo no decae ni deja que parpadeemos un instante… y no porque la acción sea descomunal, sino porque está muy bien estructurada y uno no sabe lo que está ocurriendo ni como está aconteciendo. El problema viene en su “segunda mitad”, que parece que se les fue de las manos. En este último tramo las “fantasías/fantasmadas” transcurren de una manera continua y uno al final acaba tirando la toalla del “realismo” para poder tener la mente limpia de prejuicios y poder disfrutar de lo que estamos viendo en la pantalla. Al igual que en el inicio uno agradece ver como la tónica que adopta el film es bastante diferente de lo que vemos en estos tiempos, luego todo cambia para adentrarnos más en el territorio de lo increíble. Realmente tenemos que ser unos verdaderos ingenuos para creernos todo lo que veremos en pantalla, pensar que algo así pueda suceder. Hablamos de un guión con bastantes lagunas en el cual no se esmeraron en exceso.

Los principales protagonistas son Gerard Butler y Jamie Foxx. El primero interpreta a Clyde Shelton, un personaje que llevará hasta el límite sus actos, y el segundo interpreta a Nick Rice, el fiscal del caso. Ambos actores están muy correctos en sus papeles bajo la batuta de F. Gary Gray. El realizador logra un buen resultado en la dirección, entregando una película muy bien filmada, con un ritmo inicial realmente trepidante y sin estrujarse demasiado el cerebro tirando por la calle de en medio: la de divertir al espectador, sacrificando el realismo y dándonos a cambio una dosis de vendetta tan retorcida e imposible que será complicado no “saborearla”.

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Conclusiones.
Como estaba mencionando, la película peca de querer mostrarnos una venganza totalmente creíble y no lo consigue debido a su “surrealismo” en el que destaca la ingenuidad del sistema de Estados Unidos, a la vez que el protagonista parece estar omnipresente. Finalizo ya esta crítica de Un ciudadano ejemplar, un film en que sólo conseguiremos sentirlo y pasar un buen rato si nos quitarnos de encima todas las reticencias y el hecho de creernos que estamos ante una cinta mínimamente realista… Si lo conseguimos, es posible que disfrutemos de una de las mayores venganzas de los últimos tiempos.

Tráiler de Un ciudadano ejemplar