Trash, ladrones de esperanza
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Ya cerca del final de este 2014 nos llega una película que apela a la amistad y a no rendirse jamás frente a las injusticias. Una cinta que demuestra que, aún con todo en contra, también es posible pelear en importantes batallas que cambien tú vida para siempre. Es tiempo de tener un poco de esperanza gracias a… ‘Trash, ladrones de esperanza’.

“No libres batallas que te amarguen o que te maten”.-Padre Julliard.

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Crítica de Trash, ladrones de esperanza.
Agradabilísima sorpresa la que me he llevado con esta película. En principio me sentí atraído hacia ella por la presencia en el reparto de Rooney Mara que es una actriz que me encanta, también el argumento me pareció interesante; en consecuencia, decidí acudir a su visionado… y la verdad, tras verla, me sentí altamente satisfecho, y cuando salga a la venta creo que entrará a formar parte de mi colección de películas.

Entrando ya en materia, el film nos cuenta las aventuras de tres chavales pobres de Río que se ven envueltos en una aventura que les supera completamente, sin embargo, el tesón y la amistad les empujarán a intentar sobrepasar todas aquellas dificultades que se encuentren. En este sentido, el film en primer lugar es un canto a la amistad, a esa amistad pura y desinteresada que, tristemente, queda enterrada con la infancia y la juventud. Es admirable ver como Raphael, Gardo y Rata se ayudan y apoyan hasta el fin sin más intereses que los lazos que los unen.

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Además, la película está muy acorde con los tiempos que vivimos. De esta forma, su libreto lanza un grito o mensaje clarísimo para luchar contra la desigualdad y la corrupción. Así, la corrupción política y policial de Brasil-Río de Janeiro (porque la historia se desarrolla en Brasil, pero vamos, estas y otras tropelías no son patrimonio del “país del fútbol”, ya que, en España, también sabemos mucho de esto) va quedando totalmente desnuda en una trama de intriga a la que hay que estar muy atento desde los primeros minutos. Una trama que se va desarrollando a lo largo del metraje a través de tres elementos: la cartera que encuentran los chavales, su contenido y una Biblia. Y una corrupción que aquí queda personalizada en Santos, el corrupto aspirante a alcalde de Río; y en Frederico, su inmisericorde, bestial y comprado inspector de policía.

También queda sitio aquí para acordarse de la gran labor que los buenos sacerdotes (aquellos que honran el alzacuellos y no otros) y las trabajadoras de las ONGs realizan en zonas de gran pobreza con poca o ninguna ayuda. Para ellos, este film también tiene un buen y merecido homenaje/recuerdo en los personajes interpretados por Martin Sheen y Rooney Mara.

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Al margen del guión, otro aspecto más destacado es ver como su director Stephen Daldry (‘Billy Elliot’, ‘El lector’, ‘Tan fuerte, tan cerca’) logra captar sobresalientemente bien en pantalla la atmósfera y los ambientes de pobreza por dónde se mueven los jóvenes amigos (los vertederos, las cloacas, las favelas, la casa del padre Julliard…), o la genial caracterización de los niños protagonistas (esas uñas llenas de roña, los andrajosos ropajes o la suciedad pegada a la piel del que hace mucho tiempo que no se baña…).

También luce de manera muy buena la BSO del film compuesta por el brasileño Antonio Pinto. Una BSO que cuenta con muchas canciones brasileñas que animan –como no podía ser de otra forma- el film.

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“Antes tenía miedo. Ya no”… Tres amigos y una cartera.

En los papeles protagonistas, al igual que sucedió con Capitán Phillips’, tenemos a tres chavales que antes de ‘Trash’ no habían tenido casi ningún tipo de experiencia delante de las cámaras, y que, además, proceden de las favelas, siendo elegidos gracias a un casting abierto realizado en Río. Ellos son Rickson Tevez (Raphael, el líder del grupo con un tesón y coraje inquebrantables), Gabriel Weinstein (Rata, vive en las alcantarillas y ya conoce algo del mundo de la delincuencia) y Eduardo Luis (Gardo, el más inteligente y el que más domina el inglés).
Decir que los tres chicos están sensacionales en sus papeles. Me quedé muy sorprendido y entusiasmado con la naturalidad con la que se muestran y se desenvuelven en la pantalla haciéndose los amos del film. Fabulosos, no se puede decir otra cosa.

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Entre los adultos de la película también encontramos muy buenas interpretaciones. Empiezo con un absolutamente genial Martin Sheen. Sheen nos recuerda lo gran actor que siempre ha sido realizando una brillantísima interpretación del padre Julliard, uno de esos sacerdotes que se desvive por la comunidad en la que realiza sus labores de “misionero”. A su lado tenemos a Rooney Mara como Olivia, una joven perteneciente a una ONG que trabaja con Julliard enseñando inglés a los chicos pobres. Como apunte puramente personal, y pese a lo mucho que me gusta Rooney Mara, entiendo que en sus películas debería empezar a sonreír más pues sino corre el riesgo de quedarse atrapada en el papel de “chica triste”…

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Y ya finalizo este apartado de las interpretaciones con dos menciones para Wagner Moura y Selton Mello que también destacan (sobre todo el segundo) en sus roles de José Ángelo (el hombre que al arrojar la cartera desencadena toda la trama del film) y Frederico, el malvado para el que no puede haber ningún tipo de perdón… dado su cruel comportamiento a lo largo de la película (¡ojo! a las escenas en las que enseña a Raphael lo que es “la montaña rusa” y lo que significa caer en sus garras…).

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En conclusión.
Poco puedo aportar en esta conclusión final que no haya expuesto ya a lo largo de esta crítica de Trash, ladrones de esperanza. Si acaso, recomendarles que vayan a verla ya que disfrutarán de una película con un buen mensaje, una logradísima ambientación y con unas actuaciones todas ellas sobresalientes. Sorpresa muy positiva, a tener en cuenta.

“No temas más. Todo está cumplido”.-José Angelo.

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