Tras el corazón verde
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Siguiendo la línea aventurera de los films de Indiana Jones, Michael Douglas produjo y protagonizó esta película. Para ello se hizo acompañar de Danny DeVito y de una Kathleen Turner que acaba de irrumpir en Hollywood. Este triunvirato tuvo tanto éxito que repetirían hasta dos veces más. Hoy rescatamos su aventura en busca de una joya que cumple 35 años. Hoy vamos ‘Tras el corazón verde’.

“Es usted mala compañía”.-Jack C. Colton.

Crítica de Tras el corazón verde

En 1984 Michael Douglas ya era alguien con cierto peso en la industria del cine. Había protagonizado y producido películas exitosas y aquí se lanzaba a la doble aventura: producir y protagonizar. Esta doble faceta era la segunda vez que la llevaba a cabo. Anteriormente ya lo había hecho en ‘El síndrome de China’ (James Bridges, 1979). Curiosamente, para Robert Zemeckis (director) y Kathleen Turner (coprotagonista) esta era su tercera película. Algo que, dicho sea de paso, no se nota para nada…

El guión fue escrito por Diane Thomas que, según la leyenda, se lo entregó a Michael Douglas cuando este entró en la cafetería en la que ella trabajaba como camarera. Sea como fuere, Douglas compró el libreto y el film se puso en marcha. Lo triste de la historia es que Diane no pudo disfrutar nada de su nueva vida de éxito. Falleció en un accidente de coche en 1985, justo unas semanas después del estreno de ‘La joya del Nilo’ (Lewis Teague), la secuela de ‘Tras el corazón verde’.

Entrando en materia cabe decir que ‘Tras el corazón verde’ es una muy disfrutable aventura nada pretenciosa. El guión se reduce a pasar un entretenido rato viendo como una antagónica pareja las pasa canutas en Colombia. Precisamente, gran parte del éxito del film es la contraposición de caracteres de los protagonistas. Por un lado, una escritora ingenua y romántica. Por otro lado, un buscavidas que sólo se mueve por dinero. De tan diferentes personalidades devienen un buen número de situaciones divertidas e ingeniosos diálogos.

La contraposición de caracteres se sazona con el exotismo de la jungla colombiana y con los villanos. Dos villanos también de muy diferente pelaje. Por una banda el despiadado Zolo y por la otra Ira y Ralph, los primos secuestradores. A todo esto se le suma también el aporte del misterioso mapa contenido en el sobre que recibe Joan. El mapa de una fabulosa joya de incalculable valor: el corazón verde del título en español.

En relación a lo anterior, quizás lo más criticable sea el hecho de no aclarar nunca los motivos reales por los que Zolo se involucra en el asunto. Sí, “el corazón” es una joya de gran valor… pero Zolo no es un cualquiera. Hablamos de un policía-militar respetado en su zona y no un vulgar navajero. Así pues, el libreto no ahonda nunca en su corrupción y debemos ser nosotros los que lo tomemos como tal. Un corrupto capaz de cualquier cosa y con muchos medios (hombres, armas, vehículos) para conseguir la joya de su jubilación.

El metraje de 106 minutos también ayuda a la diversión sin tener que echar minutos interminables delante de la pantalla. Además, desde que Joan llega a Colombia no pararán de suceder cosas: tiroteos, persecuciones, balanceos en lianas… Todo ello con un selvático marco como impagable fondo natural. Aquí el verde de la selva lucirá al máximo junto con el barro, la lluvia, las cataratas… En fin, todo el exotismo de una jungla casi virgen. Una jungla que, en realidad, era la de los parques nacionales de México y Utah… y no Colombia como nos hacen creer en la cinta.

La banda sonora la aportó Alan Silvestri en el que fue su primer gran trabajo en un film comercial. Ni qué decir tiene que Silvestri se adapta totalmente al estilo de la película. Aquí sus partituras son aventureras, exóticas, divertidas… En buena medida ya anticiparían también lo que sería luego la personalidad de este maestro de la batuta.

“Yo no soy barato pero me puede comprar”. La joya de Colombia.

El reparto directamente es lo mejor de la propuesta. Esta película marcó el inicio de una exitosa y triple colaboración. Me refiero a la que llevaron a cabo Michael Douglas, Kathleen Turner y Danny DeVito. Ante el éxito del film, los tres volvieron a repetir sus papeles en ‘La joya del Nilo’ al año siguiente (Lewis Teague). Además, y cuatro años después, se volverían a juntar para ‘La guerra de los Rose’, comedia que el propio DeVito se encargó también de dirigir.

Kathleen Turner es la verdadera joya de ‘Tras el corazón verde’. En esta cinta lleva a cabo un radical cambio de registro al respecto de su rol en la que fue su primera película, ‘Fuego en el cuerpo’ (Lawrence Kasdan, 1981). Si allí daba vida a una dura, peligrosa e inalcanzable mujer fatal, aquí es todo lo contrario. Su Joan Wilder es una ingenua romanticona que se lanza a la aventura sin ton ni son. Una chica buena, muy amable y educada que se va con sus tacones a la jungla colombiana… Kathleen borda el rol, sorprende y exhibe su amplia capacidad para la actuación.

Al lado de “la Turner” nos encontramos a un genial Michael Douglas que exhuma vitalidad dando vida a Jack Colton, uno de esos antihéroes que cae simpáticos. Su mejor definición la hace la propia Joan: “No tiene tacto, delicadeza ni estilo. Es un patán”. Douglas se luce con este sinvergüenza que sólo se mueve por dinero para cumplir su sueño: comprarse un velero.

Como ya anticipé antes hay dos grupos de villanos. Por un lado tenemos a Danny DeVito y Zack Norman como Ralph e Ira. Estos son los primos que secuestran a la hermana de Joane. Todo para que les entregue el sobre que acaba de recibir y en cuyo interior va el mapa con la localización de la preciada joya verde. De los dos el que más aparece es DeVito que va entrando y saliendo según va persiguiendo a Joan. Destacan sus exaltadas conversaciones telefónicas con su primo al que le va dando parte del seguimiento. Su escena más divertida es aquella en la que se esconde debajo de la mesa de una gorda… De Zack Norman poco se puede decir: se limita a coger el teléfono y a dar de comer a sus mascotas, los cocodrilos.

El otro villano está interpretado por Manuel Ojeda y este sí que es un maloso a tener en cuenta. Su nombre es Zolo y es todo un jefecillo de la policía militar que hace y deshace a su antojo. Un malvado que mata con navajas, pistolas, tablas de madera… sin importarle sexo ni edad. Su mala leche es tal que ni el hecho de perder una mano de un mordisco lo deja KO. Ni que decir tiene que el físico de Ojeda, con bigote incluido, lo hacía perfecto para este villanesco rol. Finalmente, es de destacar la aparición de Alfonso Arau en un divertido rol ejecutando “la fuga de Lupe…”.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Tras el corazón verde, una película con un guión sencillo y una gran y selvática aventura. Una película sostenida toda ella por una de esas inolvidables parejas cinematográficas de las que sólo salen cada bastantes años. En definitiva, un más que destacado film que recuerda una forma fácil y sencilla de hacer buen cine: los 80.

Tráiler de Tras el corazón verde