The Prodigy
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La mítica Orion Pictures lleva un tiempo intentando volver a ser lo que fue. Después de varias películas que han pasado sin pena ni gloria por la cartelera USA, presenta su apuesta más fuerte. Esa apuesta nos lleva a conocer a un jovencito llamado Miles en el que algo no anda bien. Llega el momento de adentrarnos en… ‘The Prodigy’.

“El cerebro de Miles no funciona como el de los demás niños”.-Sarah.

Crítica de The Prodigy

‘The Prodigy’ nos trae de regreso a la gran pantalla al perturbador subgénero de los niños malos. En este film conoceremos a Miles, una creación de Jeff Buhler. Este es un guionista conocido por ser el autor del libreto de ‘El vagón de la muerte’ (Ryûhei Kitamura, 2008). Además, también se ha ocupado del guión de la nueva adaptación de ‘Cementerio de animales’ (Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, 2019). Al respecto de su libreto para ‘The Prodigy’ decir que resulta muy interesante ahondando en varios temas, especialmente en uno que estaba un tanto olvidado en cines y del que no diré nada para evitar un gran spoiler. Basta con citar las palabras del director, Nicholas McCarthy: “Esta es una variación realmente interesante, espeluznante y retorcida del subgénero del niño malvado. Te lleva a un lugar que no esperas. Al leer el guión pensé que la película se debía hacer”.

En ‘The Prodigy’ sobresale la tranquilidad con la que se va tomando la exposición de todos los hechos. Algunos lo pueden llamar “lentitud”. Sin embargo, este desarrollo es necesario para ir generando expectación. También lo es para ir conociendo y presentando a los personajes y sus problemas. En este sentido, de especial importancia es la escena de apertura del film que parece sacada de otra película. Un comienzo que marca una clara analogía con el nacimiento de Miles. Si el espectador no es tonto cogerá enseguida la idea. Además, hacia la mitad del metraje (o incluso antes) ya se ponen sobre la mesa todas las cartas… luego ya se trata de ver las consecuencias y tratar de frenar los males.

Uno de los puntos más positivos del film es la valentía expuesta por McCarthy y Buhler. Tanto director como guionista no rehúyen las escenas violentas y los diálogos duros. Atención a la salvaje ejecución de según qué personajes y a la escena en la consulta del especialista. Todas las palabras que salen por boca de Miles en esa secuencia nos dejarán tan en shock como al propio receptor de las mismas. Sin duda, esta es una de las escenas cumbres de la película. Ahí queda claro hasta donde está dispuesto a llegar Miles…

Después de las alabanzas viene el palo… Acabo de resaltar la valentía que McCarthy y Buhler han tenido con la película. Sin embargo, este coraje lo pierden en el tramo final. Una parte final que se rinde a la “incoherencia” de algún personaje y, sobre todo, a la comercialidad pura y dura. Muchas películas bajan puntos por no estar bien apuntilladas y ‘The Prodigy’ es una de ellas. Así pues, y aun habiéndole dado una buena nota (porque lo merece) lo cierto es que mi puntuación habría sido mayor si el film hubiera sido valiente hasta el final. ¡Ojo! entiendo los motivos de lo hecho… pero no los comparto y eso influye en la crítica personal, naturalmente.

Respecto al terror cabe decir que en ‘The Prodigy’ combina bastante bien los “jumpscares” con el terror psicológico. Se trata así de contentar a todos los aficionados al género. Además, y tal y como expuse antes, también hay algunas escenas verdaderamente violentas. Quizás, y en este sentido, se abuse un tanto de las secuencias nocturnas y/o poco iluminadas, especialmente en la casa de la familia protagonista. Por lo demás todo muy correcto.

Finalmente, y antes de repasar las actuaciones, conviene detenerse en la banda sonora. El autor de la misma es el flamante Joseph Bishara, el compositor de cabecera de James Wan. La música de Bishara ayuda lo suyo para dar a la película el toque que necesita en cada momento. De esta manera, el músico también colabora en elevar de categoría el producto final.

“Mami, ¿Qué me pasa?”. El otro hijo.

En el reparto es obligatorio resaltar, por encima de todos, la labor de Jackson Robert Scott. Este chavalín está para darle un 10 en su actuación como Miles. Una actuación que es doble y me explico. Por un lado, muestra la cara amable e ingenua de un infante al que es imposible no querer. Sin embargo, y por otro lado, también recrea a un verdadero villano. Un pequeñajo malvado, manipulador, calculador, astuto y acumulador de información. Ojo a cómo planta cara al padre y, sobre todo, a cómo destruye al especialista en la escena ya comentada. Impresionante Jackson Robert Scott.

Al lado del pequeño hay que citar a Taylor Schilling como su madre, Sarah. La actriz nacida en Boston hace un papel notable. No exagera en ninguna de sus escenas (y motivos tiene para ello) y sabe controlar a su personaje. Un personaje que lo dará todo para normalizar a su hijo. Lo llevará a colegios para súperdotados, psicólogas, especialistas…

El papel de marido y padre es para Peter Mooney como John. John es un hombre de pasado complicado que simplemente piensa que su hijo está enfermo. Cuando las cartas se pongan sobre la mesa tendrá complicado asumir la realidad. Finalmente, el último rol de importancia va para Colm Feore dando vida a Arthur Jacobson. Este tal Arthur es un especialista que se proclama gran conocedor del mal que acecha a Miles. Sin embargo, se dará cuenta que puede que este caso sea demasiado para él…

En conclusión.
Finalizo esta crítica de The Prodigy, una original propuesta dentro de lo trillado del subgénero. Con un final más valiente y quitando algunas secuencias típicas su valoración habría subido enteros. Ahora bien, es una película honrada y que cumple de manera holgada con todo lo que había prometido.

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Tráiler de The Prodigy