Rompedientes
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Rompedientes es una película muy peculiar: parece un bodrio, huele a bodrio pero no sabe a bodrio. En su interior encontramos una divertida cinta, muy entretenida y con un carismático actor como protagonista. Ideal para una sesión de cine en familia con los más pequeños…..y no tan pequeños.

Rompedientes

Crítica de Rompedientes.

Infantil. Totalmente orientada a los pequeños de la casa. Así de claro. Pero también os digo que ello no impide que los mayores la puedan disfrutar tal y como hicieron con los films infantiles de Arnold Schwarzenegger como Un padre en apuros o Poli de Guardería. Dwayne Johnson, que iba para profesional del Fútbol Americano si una lesión de espalda no se lo hubiera impedido, ha orientado su carrera hacia el cine familiar. Bien es cierto que hace grandes películas de acción y que cuando se pone la verdad es que impresiona bastante. Entre su espectacular físico y su gran agilidad heredada de sus tiempos en la WWE, este actor puede coreografiar grandísimas escenas de acción y ser un tipo duro del cine como los que más. Pero el groso modo de su carrera se ha sumado, por el momento, a la realización de cine más comercial y familiar. Quizás sean los tiempos, quizás sea que a él le guste más o quizás quiera no cerrarse ninguna puerta, pero lo que está claro es que un actor puede alternar cine familiar con cine de acción. Un claro ejemplo lo vimos en Arnold Schwarzenegger, cuando turnaba sus facetas de genio de la acción con las de un padre en busca de un muñeco llamado Turbo Man para su hijo como regalo de navidad.

No nos engañemos, todos esperábamos más de Dwayne Johnson (y ya puestos digámoslo, de Vin Diesel) en su faceta como actores repartidores de cera pero la verdad es que nos ha llegado con cuenta gotas. Sin perder la esperanza de que ésta gente pueda ir ofreciéndonos gran cine de acción, debemos conformarnos con lo que a día de hoy nos ofrecen.

Tras haber protagonizado películas como Papá por Sorpresa o La Montaña Mágica, el señor Johnson viene a protagonizar una película que si fuera Española estaríamos hablando de El Ratoncito Pérez. Y es que al otro lado del charco, tienen su propia hada de los dientes que se encarga de dejar algunos dólares bajo la almohada a cambio del preciado diente que el niño acaba de perder. Aquí es cuando entra en juego Johnson y por ser tan sincero y rudo será trasladado al mundo de las hadas para que cumpla con su “castigo” entregando dólares a los niños a cambio de sus dientes, todo debido a que hizo perder la ilusión de alguien al decirle que no existen las hadas y en realidad son los padres quien pegan el cambiazo del billete por el diente. De piedra se quedará nuestro protagonista al ver todo el tinglado que tienen montado en dicho mundo, sin acabar de creerse que todo eso es real. Su penitencia la deberá cumplir con alas y todo, pudiendo caer en el ridículo más espantoso jamás recordado para un actor de sus características.

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Creo que ha sido un film bastante arriesgado en el sentido que tenía mucho más que perder de lo que podía ganar. Pero de nuevo nos demuestra que tiene don de gentes. Este actor puede rodar películas malas pero bien es cierto que cuando hace acto de presencia sus actuaciones siempre se salvan debido a su cara más simpática, su carisma, heredado directamente de sus tiempos en la WWE cuando se llevaba al público en el bolsillo, sabiendo jugar sus cartas en favor de sus intereses haciendo que la gente lo quiera.

Aquí, como decía, verlo con alas, haciendo de hada pues la verdad es que es un poco chocante, para mi más que para nadie. Pero como hemos comentado, difícil va a ser que este hombre no salga airoso de cualquier actuación y esta no va a ser la excepción. Johnson combina su lado de chico malo (el que atiza a los rivales en los partidos de Hockey) con los que debe poner esa sonrisa de oreja a oreja, a regañadientes, todo se a dicho, para cumplir con su labor y poder librarse de dicha carga que está llevando al traste sus relaciones personales, su carrera profesional y sobre todo, el norte de su vida, perdiendo así su punto de partida en el mundo real. Johnson se ha convertido en un actor muy querido por los más pequeños y aquí vuelve a actuar para ellos. Sí, hace filigranas, saltos imposibles, alguna que otra persecución pero todo en el tono más simpático, más para niños, de esos en que nunca nadie puede morir por muy alto que caiga. Quizás el hecho de tener una hija bastante pequeña influya en que quiera hacer cine para niños.

El caso es que si bien cumple a la perfección, no podemos quitarnos de la cabeza esa sensación de que está desaprovechado. Desaprovechado porque como vengador este hombre puede llevar a cabo una buena sangría y devolver al cine actual parte de su encanto pasado, de ese que nunca volveremos a recuperar. De todas formas, y centrándonos en Rompedientes, los seguidores más incodicionales de “La Roca”, entre los que me encuentro, nos sentiremos bastante satisfechos. La película cumple su propósito sin demasiadas contemplaciones, y entretiene a los niños y a los no tan niños y su trama, pese a ser infantil, es lo suficiente sólida para tenernos pegados a la pantalla la hora y algo que dura la película.

Rompedientes

Conclusiones.

Hay un dicho que dice que no pidamos peras al olmo. En este caso podemos pedir hasta melones. Dwayne Johnson tiene para mi un gran potencial. Lo “descubrí” haciendo de Rey Escorpión en The Mummy Returns. Es un actor con un gran carisma, la gente lo quiere, es un payasete y sabe ganarse al público. Está claro que como mejor encaja es en papeles de justiciero, con acción a raudales de por medio. Pero mientras se decide a dar el salto definitivo (o aumentar en gran número su participación en estos si no quiere dejar las películas más familiares) no nos queda otra que conformarnos con lo que nos va haciendo llegar. Aun así no caigamos en el error de pensar que sus películas familiares son malas. Pueden gustarte o no, pueden llamarte más o menos pero lo cierto es que Johnson cuida y mucho todos sus papeles. La película es amena, desenfadada y muy divertida, cosa que no todas las películas familiares a día de hoy cumplen. Sabéis que soy incondicional de este actor, además que contentarme a mi no es demasiado difícil, la verdad. Dependerá de cada uno qué esperar y ser consciente de lo que va a ver.

Y así termino esta crítica de Rompedientes, una película muy peculiar: parece un bodrio, huele a bodrio pero no sabe a bodrio. En su interior encontramos una divertida cinta, muy entretenida y con un carismático actor como protagonista. Ideal para una sesión de cine en familia con los más pequeños…..y no tan pequeños.