Rings

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A los siete días de su “condena” sumó quince años más metida en el pozo del olvido de la Paramount. Ahora la niña que nunca duerme y que no puede parar ha regresado, y creerme cuando os digo que os puede atrapar en cualquier lugar, ya sea en el cielo o en la tierra. Nadie está a salvo de Samara Morgan en… ‘Rings’.

“Te parecerá una locura: ¿Has oído hablar de ese video que te mata después de verlo?”.

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Crítica de Rings.
Nadie podía pensar que, tras quince años durmiendo en su pozo, la maldita Samara Morgan iba a regresar, y mucho menos que iba a hacerlo de la mano de un español, Francisco Javier Gutiérrez, un cineasta cordobés que tras su film ‘Tres días’ (2008) se marchó a Los Ángeles a probar suerte en “La Meca del Cine”.

En la ciudad de los Lakers, y tras muchas desventuras, por fin recibió su oportunidad: dirigir una nueva entrega que continuara la obra de Gore Verbinski (The Ring’, 2002) y de Hideo Nakata (The Ring 2’, 2005). La intención de la Paramount era volver a probar suerte con el personaje, después de la decepción que a todos los niveles supuso la secuela de Nakata. Una secuela que desaprovechó de manera lastimosa la oportunidad de ahondar en el pasado de la mitología de Samara y que en su lugar ofreció casi (y sin el casi) un intrascendente y despersonalizado film “de posesiones”…

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Y así es como hemos llegado a ‘Rings (Señales)’, un film que es todo lo que debió ser (y no fue) la secuela norteamericana de Hideo Nakata. Aquí, por fin, se profundiza en el origen de Samara Morgan y se nos cuenta la práctica totalidad de su historia, y esto se hace con respeto a lo contado en los films precedentes. Films a los que se tiene en cuenta y homenajea no sólo visionando nuevamente el famoso video, sino también con alguna que otra imagen y/o frases muy sutiles. A partir de esto, el origen del personaje maldito podrá gustar más o menos, dependiendo de lo que cada uno se pudiera haber imaginado, pero la propuesta de “Rings” es valiente y completa la historia, junto a las otras dos películas, a un noventa por ciento… pues siempre hay algo que conviene dejar sin contar o a la imaginación de cada cuál…

Por otro lado, esta película es clara deudora de la primera parte, es decir, que nadie espere encontrarse en esta cinta con un film de terror puro y duro porque la decepción sería tremenda. Pasado un primer tercio prescindible (que me hizo temer lo peor) y que nos hace imaginar un determinado planteamiento (las cadenas infinitas de copias para quitarse la maldición), luego la película pega un giro hacia lo que de verdad quiere contar, esto es: la investigación del origen del personaje y su maldición. Pero lo que en ‘The Ring’ sólo arañaba la superficie (no llegando hasta el comienzo) en “Rings” va más allá… y la mitología de Samara y su madre, Evelyn, nos será revelada. Inclusive, veremos un nuevo video maldito que será la clave de todo y cuyas imágenes, al igual que en el film de Verbinski, se irán reproduciendo punto por punto en la realidad. En este sentido, este film de Javier Gutiérrez bien puede tomarse como una precuela, aunque su espacio cinematográfico y temporal sea posterior a las dos cintas precedentes.

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En el párrafo anterior ya he dejado claro que esta no es una película de terror al uso (cómo tampoco lo era ‘The Ring’), esto es así por mucho que el póster (o el tráiler) nos la intente vender como el máximo horror inimaginable con esa contorsionada imagen de Samara. Una Samara cuyas terroríficas apariciones son muy limitadas (como también lo eran, nuevamente, en ‘The Ring’) al igual que los sustos (jumpscares). El miedo se intenta inducir a través de la historia y del uso, con mejor o peor fortuna, de las nuevas tecnologías aplicadas a la mitología de la franquicia.

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“Ya está marcada”… Los siete días de Julia.

El apartado interpretativo es lo más flojo de ‘Rings’, con una pareja protagonista que lo intenta pero cuyo poco bagaje en cines les termina por cobrar peaje. Así nos encontramos con la joven italiana Matilda Lutz, que justo es decir que se esfuerza mucho en su rol de Julia, pero claro, la sombra de Naomi Watts es muy alargada y termina devorándola. No obstante, no hace mal papel. Peor parado sale su novio (Holt) interpretado por Alex Roe, un chico al que su físico de modelo no le ayuda en nada más que para conseguir papeles de noviete… como ya le pasó en La quinta ola (J Blakeson, 2016). Eso sí, aquí está un poco mejor.

Por otro lado, muy soso y poco creíble resulta Johnny Galecki como Gabriel, el profesor de Bellas Artes que lo desencadena todo… Mejor librada sale su novia Skye, aunque sólo sea por el histerismo que le da la actriz Aimee Teegarden. Finalmente, la que si que se agradece es la aparición de Vincent D’Onofrio saboreando un papel con algún eco del interpretado por Stephen Lang en No respires (Fede Álvarez, 2016).

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En conclusión.
Llegó el momento de finalizar esta crítica de Rings, una respetuosa apuesta que completa la historia original y logra situarse en un puesto intermedio entre la muy destacadaThe Ring y la flojaThe Ring 2’. Además, se convierte en un film más o menos imprescindible para los que, como un servidor, queríamos que se ahondara mucho más en los orígenes de Samara Morgan. Sobra volver a decirlo, pero a partir de este momento volvéis a tener… “7 días”.


Lo mejor:
Dar todo lo que no dio y debería haber dado ‘The Ring 2’. El respeto a los films precedentes que no se obvian pese al tiempo pasado. El hecho retrotraerse para contar el origen del personaje. La agradecida aparición de Vincent D'Onofrio saboreando su rol.
Lo peor:
El primer tercio del film. Las actuaciones, está muy claro que Matilda Lutz no es Naomi Watts ni de lejos. Que buena parte de la crítica “profesional” parece que ha olvidado el contenido de los films originales. Que se cargue contra esta película sin recordar lo floja y despersonalizada que fue ‘The Ring 2’.